FIRMAS Juan Velarde

El cortito de Messi. Por Juan Velarde

¡Qué pena que Messi sea tan buen jugador como limitadito mentalmente! El crack argentino, que tan excelsamente se expresa sobre los terrenos de juego, se transforma en cuanto ve una alcachofa, sobre todo si le preguntan por cuestiones tan peliagudas como la del castellano y el catalán o le preguntan por el ministro de Educación, el señor José Ignacio Wert. Entonces, la pulga suelta con ininteligible letanía y subraya algo así como que se está procediendo a una injusta persecución del catalán y de que el titular de esa cartera ministerial tendría que dimitir. Y el tipo se queda tan a gusto.

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De acuerdo que podemos partir de un aserto irreplicable, que la cuestión lingüística en Cataluña ha adquirido tintes muy serios y que los políticos nacionalistas (con el consentimiento del resto, a excepción hecha del señor Albert Rivera y sus Ciudadanos) han aprovechado para inocular el virus de la diferenciación, de la separación. Han convertido a todos los castellanohablantes en una suerte de judíos a los que, al igual que a estos, les han llegado a marcar físicamente, pero no con una estrella amarilla, sino con distintivo rojo dentro del patio de un colegio. De milagro no montan un Auschwitz idomático en Montçada de verdadero milagro.

Sin embargo, el señor Messi no es ningún mediocre ni tiene más que agradecerle a los políticos catalanes, que son los mismos que impusieron el sistema de educación tan inflexible y hitleriano que hicieron retornar a Argentina a su querida hermanita porque no era capaz de adaptarse a la sórdida imposición de una lengua que ella no hablaba y que ellos, los educadores y los compañeros de aula, no estaban en disposición de ayudar a entenderla. Nada, mi niña, si no entiendes que no se dice ‘con’, sino ‘amb’ y que no es pan con tomate, sino pan amb tomaça (y esto es lo más sencillo) pues acabarás apestada en un rincón hasta que no te sepas de carrerilla todos los agravios de España para con Cataluña.

Pues a pesar de este maltrato a la hermana de Messi, el 10 del Barcelona prefiere alinearse con la corriente imperante y exigir al señor Wert que dimita y que deje de alentar ¿ataques? contra el catalán. En fin, pensaba que el crack argentino era corto de estatura nada más, pero veo que su tamaño físico, en comparación con sus neuronas, es superior. Sólo falta que a su siguiente hijo lo bautice como Jordi y ya tenemos el cuadro completo del síndrome de Estocolmo (digo de Pujol).

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