FIRMAS

El cuento de la bruja mala del Hospital de La Candelaria (ojo, protejan sus historias clínicas). Por Belén de Vil

¡Zas! un finde despistada y me encuentro el teclado atragantado; el guante, colapsado, y la sortija de vacaciones lolailo, que ni responde a lo mails. Así que he optado por contarles un cuento: el de la bruja mala que con la ayuda de trolls (si prefieren, gnomos con mala leche, pero no es lo mismo. Vale, acuñamos gnomos-trolls), se hace con los historiales clínicos de personas cercanas a la muerte, a saber con qué aviesas intenciones. Es un cuento retorcido.

Pongamos un escenario, por ejemplo, el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria. Los gnomos-trolls, malvados,  se juran que”sí, sí, que no hay fichero que se resista”, y así, a la chita callando, se hacen con el historial clínico de una paciente, enferma de cáncer. Muuuuucho más allá de lo que les permite la Ley.

No se sabe el motivo. Quizás para que en la desesperación, la víctima se haga de Coalición Canaria o para que ponga velas negras del revés  . Quizás para que confié su vida a un hacedor de milagros in extremis a cambio de un dinerito. Eso cuadra. ¿Se trata de un dinerito a cambio de sanar?

El caso es que los gnomos-trolls retorcidos espían hasta el color de la bragas de la víctima, hurgan incluso en los cortes precisos que marca un TAC. Se saben todo de ella, desde el trozo de intestino que le han cortado hasta qué día debe revisarse. ¿Para qué?

La víctima no solo se niega a que los gnomos-trolls malvados le pongan una pulserita con santos, lo que le ataría a un más allá que no quiere, sino que salva la vida a punto de perderla mientras manda a tomar por saco a la mala de la película, que sigue erre que erre en su afán de saber cuanto más, más, a ver qué te vendo o qué me compras. Y no da ni una. Ya le vale a la mala, qué poco background tiene.

Bueno, pues este amago de cuento, sin final, se dirime actualmente en el juzgado de Instrucción 2 de Santa Cruz de Tenerife. Gracias a este cuento, mi guante (y el de ustedes) ha sabido que hay celadores que  escarban hasta quedarse sin las uñas postizas en las entrañas de  historiales clínicos, lo que ya de por sí es un delito. Este podría ser un caso.  Fijo que hay más por descubrir. Y  allá  la ley de Protección de datos y de Autonomía del Paciente…

No solo los gnomos-trolls malvados se dejan la piel en buscar, también dejan huellas en la intranet del Hospital. Chungo, chungo. Por eso precisamente, una tal Susi y su amigo Antonio la tienen jodida. No es posible que entren en el historial de la paciente taitantas veces sin permiso y sin motivo, muchas más veces que los médicos que llevan el caso. Pero han lanzado un boomerang negando lo inegable:¡¡¡¡Niegan que están encausados y estén imputados!!!! Qué pena, xD. Amenazan a mi Bic con que se calle, con lo mono que está quedando este post.

Ahh, unas de las protagonistas del cuento, nuestra amiga Susi es un cargo público de CC en el tagoror de Centro-Ifara, un personaje del 10 en el hospital de La Candelaria, marca posiciones en el Comité Local de Coalición Canaria, ella decide en un tribunal quiénes entran como celadores, tiene despacho propio y ni siquiera la gerente del Hospital, Mercedes Cueto, también de CC, se atreve a toserle… Por lo visto, o por lo que presume, la Susi manda un montón.

Espero que no le ponga a mi guante una vela negra del revés, porque mi guante es tan chulo, que le da la vuelta (¡¡Hilaaaaaario, deja a las gallinas en paaaaaz!!)

Seguirá este cuento. Espero. A lo peor mi guante se convierte en estatua de sal  je, jee, jeee.

Tenemos que c0mentar de vecinos….vaya tralla nos queda.

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