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Malas noticias. Por Eduardo García Rojas

 

* Si, ya nos hicimos eco en este  mismo blog aunque entonces pensábamos que se trataba de un cierre de temporada, de necesaria reorganización interna para encarar estos tiempos nefandos que corren.

Desgraciadamente no ha sido así, sino que su cierre es definitivo, luego el cartel de cerrado que cuelga en su puerta es una verdad dolorosa. Terrible para paseantes que, como quien ahora mismo les escribe, perdió tantas horas de su precioso tiempo dentro de sus instalaciones.

La noticia, amarga, muy amarga, es que la Librería Canarias efectivamente ha muerto. Adiós pues a su impresionante escaparate de libros que ya estaban descatalogados y a precios asequibles para los que llevamos resignadamente a cuestas –como el Sísifo ese– la pesada roca de la crisis.

La capital tinerfeña, que antaño disfrutó de una variada oferta de librerías, pierde a uno de los suyos. Y ese suyo lo siento mío porque muchos de los libros que adquirí en la Librería Canarias contribuyeron a que viera el mundo con otros ojos.

Me dicen que sus responsables continuarán en la brega como distribuidora… Y que muchos de los tebeos en la que fue, a su manera, la primera librería especializada en cómics de Santa Cruz de Tenerife, se pueden encontrar en esas otras librerías que todavía resisten el embate de estos tiempos tristes.

Me consta que mis recorridos semanales por esos oasis donde aún se puede oler a papel ya no será lo mismo.

Me queda La Isla, sí. Me queda El Paso, sí. Me queda la Librería de Mujeres, sí, y me queda la incombustible Ifara que, como un fortín en tierra de nadie, aún agita la bandera… Pero ya no entraré en la Librería Canarias, ese punto donde casi siempre iniciaba el recorrido por las librerías de mi ciudad ya sin mapas ni brújulas.

* Y para triturar un poco más las esperanzas, leo que los Multicines Monopol de la capital grancanaria están barajando la posibilidad de cerrar en los próximos meses ante la caída del número de espectadores.

Si el Monopol desaparece, Las Palmas de Gran Canaria se quedaría sin la única sala que, en estos tiempos nefandos, estrena producciones canarias. Aquí, en Tenerife, nos queda Tenerife Espacio de las Artes TEA. No sé hasta cuándo, pero al menos nos queda.

El cineasta tinerfeño Miguel G. Morales ilustra lo que significará el fin de los Monopol de esta manera: “Me acuerdo de una conversación que tuve con el cineasta José Luis Guerín en las ruinas de los cines Atlante, en Tenerife. Me decía que el cierre y derribo posterior de unos cines es un crimen similar a tirar abajo una biblioteca o una iglesia con valor artístico.”

Aquí, en esta isla donde vivo bajo la sombra del Teide, pasó lo mismo con el Víctor, reconvertido hoy en sala de espectáculos. O el Rex, que funciona como discoteca para pijos. O el Tenerife, un gimnasio. O las fachadas mugrientas y abandonadas de lo que antaño fueron templos en los que los iniciados aprendíamos el valor de las cosas en tenidas cinematográficas como el Teatro Baudet o el Cine Greco… Entre otros.

Si sirve de algo, me uno a la causa:

¡No al cierre del Monopol!

Saludos, cuando desperté ese dinosaurio que soy yo aún continuaba ahí, desde este lado del ordenador.

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