FIRMAS Marisol Ayala

Dolores Vázquez vejada otra vez. Por Marisol Ayala

Somos como Dios nos hizo. Estos días supimos que la Audiencia Nacional ha rechazado la petición de Dolores Vázquez de ser indemnizada con cuatro millones de euros por los 519 días que pasó indebidamente en prisión, entre el 7 de septiembre de 2000 y el 8 de febrero de 2002, como sospechosa del asesinato de la joven Rocío Wannikhof. Como ya sabrán finalmente fue condenado el ciudadano británico Tony King. Dolores Vázquez podrá recurrir el fallo adverso ante el Tribunal Supremo en el plazo de diez días pero salidas parece que hay pocas.

Hasta ahí la parte formal de la noticia, la parte, digamos, jurídica. Pero la parte social, la parte humana, lo que tiene que ver con el caso desde el punto de vista de la vejación y el maltrato al que fue sometida Dolores abren las carnes. Es saludable recordar que a ésta, que mantenía una estrecha relación con la madre de la niña asesinada, solo por ese hecho las habladurías la situaron en la parrilla de salida de la sospecha. Es ella. Tiene que ser ella. Era ella. Tan era ella que la acabaron deteniendo, la sacaron a empujones de su casa, y –parece que estoy viendo la escena- ante las cámaras de televisión de toda España, la metieron en una furgón y al talego; de nada sirvieron sus argumentos, el alegato de su abogado, sus escasos amigos, las quejas de una parte de la sociedad, poca, porque 519 días permaneció Dolores en una celda.

Siempre tuve la impresión de que a Dolores, cuya legítima opción sexual – había mantenido una relación con la madre de la niña asesinada- fue el hilo del que tiró la sociedad malvada para condenarle de antemano.

DOLORES VAZQUEZ

Es verdad que no debe haber dinero en el mundo para paliar el daño causado a una persona a la que se le hurta más de 500 días de libertad, de vida, porque la Justicia se equivoca. Y es esta misma justicia la que ahora, más de diez años después de lo sucedido, le niega tal indemnización. Leo que en la sentencia los jueces argumentan que la demanda de Vázquez se planteó de acuerdo al artículo 294 de la Ley Orgánica del Poder Judicial en lugar del 293, que contempla el error judicial.

Los magistrados explican que las indemnizaciones pedidas a través del artículo 294 han quedado restringidas por la doctrina del Tribunal Supremo para los casos de “inexistencia objetiva del hecho imputado”, es decir, que no se hubieran producido los hechos, en este caso el asesinato. Según esa reciente doctrina jurisprudencial no procede estimar el recurso.

En fin; que personalmente le debía este artículo a Dolores porque creo que la prensa la machacó tanto como ahora la machaca la Justicia. Ver como incluso estando en libertad, con un asesino confeso en la cárcel, la madre de la chica asesinada se paseaba por los platós acusándola de nuevo, cuestionando por tanto el crédito judicial, fue otra vuelta de tuerca a ese maltrato. Me parece lastimoso que una noticia de este calado apenas haya acaparado un par de titulares.

Pero, en fin, ahí tienen los colectivos que defienden opciones sexuales carnaza para hacerle justicia, aunque sea un poco, a una mujer que tuvo la osadía de elegir lo que todavía hoy muchos, ni entienden, ni respetan. Que esa opción ha pesado en el triste caso de Dolores lo tengo claro. Y me gustaría equivocarme.

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