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Mejores noticias para los mares. Por María Jesús León

Ayer acabó en Hyderabad la Convention on Biological Diversity (CBD). Más de 190 naciones se reunieron durante dos semanas para examinar la aplicación del Convenio sobre la Diversidad Biológica, un tratado jurídicamente vinculante que rige el uso sostenible de la riqueza natural de nuestro planeta. Examinaron, entre otras cosas, los acuerdos tomados hace dos años en Nagoya (Japón), donde se acordó seguir un camino que evitara la alarmante extinción de especies y el deterioro de sus hábitats en todo el mundo. Para ello, adoptaron un plan estratégico (Objetivos Aichi) donde figuran 20 metas para conservación de la Biodiversidad. (Documento Adjunto)

Lo cierto es que tan sólo 14 de los 190 países reunidos habían revisado sus planes siguiendo la estrategia Aichi. Aunque este panorama resulta bastante desolador, centrándonos en lo positivo, habrá que señalar que se han conseguido compromisos interesantes para la conservación de los mares y un tibio aumento de fondos para la financiación de las medidas.

Los países desarrollados han acordado duplicar la inversión en países en desarrollo, lo que se traduce en 5.000 millones de dólares adicionales hasta 2015. Esta cifra supone un total de 10.000 millones de dólares anuales. Sin embargo, desde 2015 hasta 2020 -año en que finalizan los objetivos Aichi, se congelarán las inversiones. Mientras WWF estima que son necesarios aproximadamente 200.000 millones de dólares para conseguir los objetivos para esa fecha. El aporte acordado en Hyderabad, representa tan sólo la mitad de la cifra.

Océanos

Los gobiernos sí han dado, sin embargo, un paso adelante muy importante para proteger los océanos del mundo, poniendo en marcha un proceso que aplicaría medidas de conservación a los entornos marinos que se encuentran fuera de las aguas jurisdiccionales de cada país, una masa de agua que representa en 40% de la superficie de nuestro planeta.

A estas buenas noticias en pro de la conservación de los océanos se une el anuncio de la celebración, los próximos días 25 y 26 de octubre, del Taller Internacional “Transporte Marítimo y Conservación de la Biodiversidad: Coordinando esfuerzos para una gestión coherente del riesgo de colisión de buques con cetáceos”. Esta iniciativa tiene como objetivo analizar el problema de las colisiones de buques con cetáceos, proponiendo un programa coordinado de acción internacional para aportar soluciones efectivas al mismo.

Durante dos días de trabajo, 25 expertos se reunirán en la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife para proponer una hoja de ruta para alumbrar un Programa Internacional de Comunicación y Formación para Marineros que facilite el suministro de información y la capacitación de los profesionales del mar en la aplicación de medidas concretas para reducir el impacto del transporte marítimo sobre hábitats y especies protegidas, reforzando la seguridad en las operaciones y su efectividad desde un punto de vista económico. Las conclusiones del Taller serán elevadas al Comité de Protección del Medio Ambiente Marino y al Comité de Seguridad Marítima de la OMI.

Organizado por Alnitak, el encuentro reunirá a expertos internacionales procedentes de instituciones con responsabilidad en la coordinación de políticas internacionales para la gestión del medio marino (Organización Marítima Internacional), administraciones públicas (Gobiernos de España y EEUU), organizaciones y empresas vinculadas al transporte marítimo (American Chamber of Shipping, Wallenius Wilhelmsen, Maersk, entre otros), empresas especializadas en la conservación de la biodiversidad marina (KAI Marine Services), universidades (Universidad de La Laguna, Universidad de Barcelona y Universidad de Auckland) y otros agentes.

El Taller se organiza en el marco del proyecto LIFE+ INDEMARES y cuenta con la colaboración de la Dirección General de Marina Mercante del Ministerio de Fomento, la Agencia para los Océanos y la Atmósfera (NOAA) del Gobierno de Estados Unidos, la Autoridad Marítima de Tenerife, la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, Tenerife Convention Bureau, las navieras Armas y DISA, y las empresas Funcat Primero y KAI Marine Services.

Coordinado por la Fundación Biodiversidad, el proyecto tiene un enfoque participativo e integra el trabajo de instituciones de referencia en el ámbito de la gestión, la investigación y la conservación del medio marino: el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el Instituto Español de Oceanografía, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ALNITAK, la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos, OCEANA, la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario, SEO/BirdLife y WWF España.

Los datos, la opinión.

En este caso, y aunque en el encuentro participan instituciones y organizaciones dedicadas a la protección medioambiental, no se nos escapa que el impulso de tales jornadas viene dado por un enfoque económico. Es decir, si con cada colisión de cetáceos no se produjera un quebranto económico e incluso pérdidas de carácter personal, no habría buenas intenciones de protección que promovieran un encuentro de este tipo. De ahí que, por ahora, aunque desee los mejores avances, sea bastante escéptica con los beneficios finales que pueda reportar para los cetáceos.

De hecho, ya ha habido numerosos intentos de propiciar métodos para evitar los choques en alta mar, lo que ocurre es que, si evitar por completo estos incidentes supone unos costes demasiado altos de asumir, las empresas navieras prefieren optar por el camino del medio y dejar al azar la posibilidad de un choque y sus consecuencias.

Hace unos años, ingenieros de la Universidad de Cornell y del Woods Hole Oceanographic Institution idearon un sistema de boyas inteligentes que evitaría la muerte de ballenas por impactos contra barcos. Las boyas van equipadas con micrófonos submarinos y un software que detecta la presencia de los mamíferos. El sistema envía vía satélite y cada 20 minutos el resultado de sus grabaciones a la Universidad de Cornell, desde donde se avisa a los barcos que naveguen cerca de alguna ballena para que reduzcan su velocidad.

También existen mapas de riesgos, donde se especifican los corredores de migraciones de las ballenas, los lugares de alimentación o de cría y las épocas con las que, con más probabilidad, se producirían estos incidentes. La solución parece no ser definitiva, pero la evidencia es que se evitarían muchos de estos problemas si, además, la velocidad de las embarcaciones se redujera considerablemente.

Evitar estos riesgos es fundamental para la protección de los cetáceos. Por poner un ejemplo, la Eubalaena estuvo en peligro de extinción en el siglo XVIII. En la actualidad se estima que quedan entre 350 y 400 ejemplares en el mundo. Desde 1986, han muerto 32 de ellas por el impacto contra barcos en la Bahía de Massachussets.

Iniciativas como la que tendrá lugar en la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife pueden ser fundamentales para acabar con el riesgo y es un impulso importante a la protección de los cetáceos de nuestras aguas en las que, según WWF, desde 1985 se han documentado al menos 37 muertes.

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