FIRMAS Juan Velarde

La ‘Correa’ de Assange. Por Juan Velarde

Lo que faltaba por ver. El presidente ecuatoriano Rafael Correa se pone del lado de Julian Assange, el fundador de Wikileaks, y pide que se le respete en aras de la libertad de expresión. Da grima pensar que el mismo mandatario que tiene amedrentados a los periodistas en su propio país, con condenas varias, con cierre de medios e incluso, lo recordarán ustedes, burlándose de Ana Pastor (Los Desayunos de TVE) llamándola “Anita” es ahora quien se pone al frente de la defensa de que se saquen los trapos sucios del imperialismo yanqui y asociados. Cuanto menos, para miccionar y no echar ni media gota.

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Lo que haya publicado o dejado de hacer el señor Assange es respetable siempre y cuando haya procedido con la legalidad vigente. Desconozco si la revelación de determinados cables ha podido provocar una alta traición para que pudiera llevar aparejada la pena de muerte en los Estados Unidos, que es adonde el líder de Wikileaks no quiere ir a parar por si las moscas. Dicen que la acusación que pesa sobre él en relación a unas presuntas violaciones de ciudadanas suecas no es más que una excusa para que luego, una vez esté en el país escandinavo, sea extraditado a EE.UU y juzgado severamente. Sin embargo, no son más que meras especulaciones.

Por lo pronto, Assange sigue encerrado en su escondrijo de la embajada ecuatoriana en Londres, de la que no sale ni medio centímetro porque sabe que desde el momento incluso en que deje ciertas estancias puede ser detenido, ya que hay zonas del edificio que ocupa la delegación sudamericana que son comunales y por tanto no están protegidas por esa inviolabilidad que protege a la embajada de un país. De hecho, casi están convencidos los defensores de Assange que hay agentes de paisano dentro de las dependencias comunes esperando a echarle el guante.

Lo paradójico de todo es que sea el gobierno ecuatoriano del señor Correa el que proteja a un revelador de secretos de alto interés para la seguridad estadounidense cuando luego, en territorio sudamericano, no se puede levantar ni la más leve crítica a la gestión del mandatario. Si a día de hoy hay una nación donde ser periodista libre e independiente conlleva grandes riesgos, esa es Ecuador. Lo peor es que Assange, en pro de conseguir eludir la acción de la justicia, está otorgando el rol de luchador de las libertades al carcelero Correa. Es decir, el mundo al revés.

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