FIRMAS Sin categorizar

Formación, formación y menos revolución. Por Eduardo García Rojas

En unos tiempos donde el monstruo de la crisis ha terminado por devorar el cine que hasta el día de ayer conocíamos en España, y con una industria audiovisual en franco retroceso ante la que nos está cayendo, la Universidad de La Laguna presenta un máster en Dirección y Producción de Cine Digital cuya matrícula, al precio de 3. 750 euros, cierra su plazo de inscripción este miércoles mientras yo ya no tengo tan claro si los burgueses son tigres de papel.

El máster nace, según apunta su director y profesor titular de Comunicación Audiovisual de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna, Fernando Iturrate, con la “intención es crear la figura del empresario productor y director: debes tener tu propia empresa para gestionar la película que vas a hacer.”

En la entrevista, el profesor Iturrate insiste en una de las consignas –porque ha terminado por convertirse en eso, consigna– que todo oratepor las posibilidades de hacer cine en Canarias repite cada vez que tiene que respaldar su proyecto.

Es decir, sostener que la idea del máster es la de sentar la primera piedra para que Tenerife, “y, si es posible, toda Canarias” sea en un futuro un centro de estudios cinematográficos.

Director/empresario, referente en el estudio cinematográfico son algunas de las patas que esgrime Iturrate para defender un máster que, a mi juicio, si por algo se caracteriza será por su inutilidad en los tiempos que corren.

También, por lo que leo, por las ambiciones que encierra este proyecto ya que, me temo, al final desgraciadamente solo servirá para dar diplomas más que orientar a su alumnado a buscarse la vida en esto del cine que se hace en provincias.

No discuto las ventajas que, según Iturrate, tiene la Isla para transformarse en una especie de Hollywood para pobres a este lado del Atlántico.

El profesor enumera tres razones: buenos precios, bondad del clima e infraestructuras. Las infraestructuras, apunta, las proporcionará las instalaciones de la Facultad de Ciencia de la Información porque están “desaprovechadas.”

 –  ¿Voy bien, Camilo?

 – Vas bien, Fidel.

Para el profesor y director del máster: Canarias es “un mercado fantástico” para el cine.

Menciona los festivales que se celebran en las Islas aunque lamenta que no haya una  “unificación empresarial o de estudios” que los centralice. “Cada cual va por su lado”, se queja el profesor.

Ello me obliga a despiezar las razones por las que, según él, nace este máster.

Primera razón: Quiere generar directores/empresarios.

Segunda razón: Desea convertir el archipiélago en un centro de estudios cinematográficos

Tercera razón: Aspira a que se centralice toda labor relacionada con eso que llaman séptimo arte a este lado del Atlántico.

En fin…

… No me quita de la cabeza la sensación de que no tiene en cuenta que actualmente vivimos un proceso de reconversión profundo que obliga a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor y que la Universidad lagunera como su vecina en Gran Canaria vive como siempre de espaldas a la tenebrosa realidad en la que ya nos encontramos inmersos.

Me inquieta ese mensaje a los mundos de Yupi

Como me inquieta ese mensaje a los mundos de Yupi que aún alimenta el LEAC. Laboratorio de futuribles megaguionistas que pagamos todos a través del Gobierno de Canarias.

Fernando Iturrate explica en la entrevista que el objetivo del máster es que sus alumnos “salgan con un proyecto empresarial y también con un proyecto cinematográfico. Así damos todas las opciones para presentarlo a posibles subvenciones de entidades públicas y privadas”, apunta.

– ¿Voy bien, Camilo?

– Si cierra los ojos, Fidel…

La reflexión del profesor hace que me acaricie la cicatriz que me atraviesa el bolsillo y me pregunte ¿cuál ha sido su seguimiento sobre lo que se ha estado haciendo audiovisualmente hablando en Canarias?

¿Se ha preocupado la Universidad de ambas provincias en estudiar estos trabajos, la mayoría de ellos frustrados –para qué vamos a engañarnos– pero que han tejido lo que podríamos considerar cierto cine con sabor de aquí?

Salvo el excelente, pero mucho me temo que ya superado estudio realizado en su día por dos de los protagonistas de este fenómeno audiovisual, fenómeno insólito por sus dimensiones aunque irregular en cuanto a calidad y resultados, y que firmaron Josep Vilageliú yJairo López, y que fue publicado en el séptimo número de la Revista de Historia y Estética del Audiovisual, Latente (Universidad de La Laguna), no creo que sea mucho el entusiasmo académico que debe de haber en las dos universidades canarias por abordar y reflexionar acerca de una realidad cinematográfica y audiovisual que si bien apenas trasciende fronteras forma parte del patrimonio cultural del archipiélago.

Fenómeno que ha creado en algunos casos extravagantes pero necesarias tendencias que vindican un cine indigente con sano espíritu de amor a lo que se hace.

Algunos de cuyos protagonistas, y otros, podrían dar lecciones magistrales de cómo es la figura del director/empresario que pretende abanderar este máster que cuenta en su cuadro de profesores con especialistas como Manuel Martín Cuenca y  Lola Mayo, entre otros.

Todos ellos personas con impecable currículum profesional pero muy en las antípodas de una realidad audiovisual como es la canaria que hasta el día de ayer se dividía entre cineastas oficialistas (los que recibían subvenciones) e independientes, gente ésta curiosamente que ha continuado haciendo cine al margen de subsidios y crisis satanizadoras.

En unos tiempos donde sospecho se va a recortar salvajemente, o quizá desaparezca definitivamente, las millonarias subvenciones que el Gobierno de Canarias dedicó en su día al audiovisual, no termino de entender, sin embargo, que los escasos recursos que quedan se inviertan en mantener cursos de formación bendecidos por la autoridad o en máster, éste con el distingo universitario, cuyo único fin es, para qué vamos a engañarnos, entregar diplomas a entusiastas que irán a engrosar las ya escandalosas filas de desempleados que pueblan este archipiélago marciano en el que habito.

– ¿Voy bien, Camilo?

– Vas bien siempre y cuando no digas ¡cámara y acción!

– Perdón, Camilo.

– Perdonado, Fidel.

(*) Atención, pregunta, ¿a qué filme corresponde la imagen que ilustra este post?

Saludos, buenas noches y buena suerte, desde este lado del ordenador.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario