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La Dársena del Este. Por José Manuel Ledesma

La Dársena del Este la propone el ingeniero Gualdafajara en 1905, como dique de carena y rompeolas del Muelle Sur. En 1921 el ingeniero Matos Massieu la proyecta para la descarga y carga de carbón y petróleo. Con el programa de obras de 1932 se hicieron sus dos terceras partes (300 metros); la segunda fase (700 metros) la realizó el ingeniero Miguel Pintor González entre los años 1965 y 1970; en 1983, con el objeto de evitar los desperfectos de los temporales, se prolongó (325 metros) en dirección NE.

La dársena, formada por el dique del Este, el muelle de Contenedores y el muelle de Bufadero, constituye la dársena industrial puesto que está destinada a la recepción de combustibles líquidos, graneles sólidos y contenedores.

En el Dique del Este realizan su escala técnica los tanqueros y barcazas, descargan el clinker los barcos mineraleros, trasbasan el cemento a granel los barcos neumáticos, y los graneleros efectúan la extracción de los cereales, ayudados por las chuponas.
En el Muelle de Contenedores I está instalada la terminal de la Compañía Auxiliar del Puerto Sociedad Anónima (C.A.P.S.A.) -empresa especializada en la carga, descarga y trasbordo de contenedores-.

Su gran explanada, de 90.000 metros cuadrados, está formada por: el edificio administrativo, la marquesina de control de entrada y salida, almacenes para grupaje, instalaciones para contenedores refrigerados, tinglado cubierto, depósito de mercancías y talleres. Entre sus tres avenidas y sesenta y cuatro calles se apilan, a tres y cinco alturas, según estén llenos o vacíos, los 5.000 contenedores que se pueden almacenar; para ello, está dotada de la tecnología más avanzada: dos grúas Portainer de 35 Tn., tres grúas Transtainer, seis carretillas portacontenedores de 30/40 Tn. y doce cabezas tractoras y plataformas.

Para facilitar la labor de los 300 camiones que entran diariamente a las instalaciones, se ha informatizado el despacho de las mercancías con el fin de tener constancia de la ubicación de cada contenedor. Tanto a la entrada-salida de la terminal como a pie de barco se comprueba, en cada uno, la existencia de precintos de seguridad, estado de conservación, número de registro y la coincidencia o no con el producto declarado.

Los contenedores, de diseño americano, sustituyeron en la década de los 70 a la carga tradicional, los puntales y las lingadas, con el fin de proteger de los robos a aquellos productos sensibles al traslado, a la vez que permiten una mayor maniobrabilidad y mecanización de las operaciones portuarias. Los contenedores de 20 ó 40 pies (6 ó 12 metros) se dividen en secos, frigoríficos y especiales.

Con la ampliación del muelle de Contenedores II, de 690 metros de línea de atraque y 123.000 metros cuadrados de superficie para operaciones en tierra el Puerto de Santa Cruz de Tenerife tendrá capacidad para alcanzar los 800.000 TEUS (*)
(*) TEUS.- Sistema de medida que tiene por unidad el contenedor estándar de 20 pies.

El Muelle de Bufadero, protegido por el Dique del Este, es un muelle polivalente, formado por base de contenedores y pantalanes, para graneles sólidos y líquidos. Inaugurado en 1993, consta de una explanada de 130.000 metros cuadrados, con 421 metros de línea de atraque y 14 metros de profundidad con lo que se pueden atender buques portacontenedores del máximo calado. Las empresas CAPSA y SOCAESA, formadas por las Consignatarias Hamilton y Cía., Fred Olsen, Olsen y Cía. y Ahlers y Rahn, adjudicatarias de la nueva terminal pública, están ultimando (1995) las obras de equipamiento, compuestas de: edificio administrativo, marquesina de control de entrada y salida, almacenes para grupaje, instalaciones para contenedores refrigerados, tinglado cubierto, naves de desconsolidación de mercancías en grupaje y talleres.

Entre sus avenidas y calles se apilarán, a tres y cinco alturas, según estén llenos o vacíos, los 6.000 contenedores que podrá albergar; para ello, se está dotando de la tecnología mas avanzada: una grúa Portainer (PACECO ESPAÑA) -la más grande de su tipo existente en Canarias- de 41 metros de alcance de la pluma y una capacidad de carga de hasta 50 toneladas para contenedores de 20 y 40 pies, junto con una grúa Transtainer, carretillas portacontenedores de 30/40 Tn. y cabezas tractoras y plataformas.

 

 

Dársena pesquera
La Dársena Pesquera, situada muy cerca del pueblo pesquero de San Andrés, se realizó en varias fases, terminándose (1983) con 1.850 metros de línea de atraque y 6 metros de calado. Al hacer la explanada desaparecieron las playas de Jagua, Los Pasitos y Los Trabucos. Está destinada a la carga, tránsito y manipulación del pescado y carne congelada o refrigerada; por ello, se encuentra dotada de todas las instalaciones necesarias para ofrecer un óptimo servicio; es decir, cámaras frigoríficas o de conservación a -20ºC., túneles de congelación a -40ºC., suministro de hielo, lonja y venta al público. También dispone de almacenes de repuestos para buques, talleres mecánicos de reparaciones navales y de contenedores, efectos navales, aguada y combustible, secadores y reparadores de redes,…

En ella tienen su base los barcos englobados dentro de las categorías de: pesca del litoral, artesanal y de palangre, por lo que sus capturas están dirigidas a abastecer el mercado local.

Hasta ahora, aparte de las labores relacionadas con esta industria, ha sido puerto de escala para los yates de paso, posee una marina para deportes náuticos, y cuenta con un centro de atención social para tripulantes: La Dársena, dotado de canchas deportivas, restaurantes, cafetería, supermercado y lavandería.

Dársena de Los Llanos
En 1941, el Ingeniero Emilio Azarola sugiere la prolongación del Muelle Sur en dirección Sur, paralelo a la costa, y por medio de un trasbordador comunicar la Dársena de Anaga con la de Los Llanos a través de un canal de 160 metros de anchura, con entrada por el N y salida por el S.

Rechazada por insuficiente esta propuesta, Miguel Pintor González, en su proyecto de 1951, situaba la entrada por el Sur protegida por una ligera inflexión del dique-muelle; por otra parte, la estructura que canalizaba el cauce del barranco de Santos actuaba como contradique, pues el lado W se apoyaba en la misma orilla y playa; cinco años más tarde, el citado ingeniero, suprimiría el acceso por el Sur dejando como única entrada la del N por el canal abierto, una vez derribado un tramo del muelle viejo, por lo que conserva la primitiva solución del trasbordador o de un puente móvil que enlazara las dos dársenas.

El 20 de mayo de 1974 se jubila Miguel Pintor González, dejando la Dirección del Puerto de Santa Cruz de Tenerife en manos de José Luís López Páramo. Este ingeniero gallego, que no conocía la evolución histórica del Muelle, con el fin de conseguir dos dársenas autónomas, reformó el proyecto de Pintor, abrió la bocana por el Sur e introdujo un muelle de ribera.

Un temporal en enero de 1979 y otro un año después, volvían a recordar los viejos tiempos. Así, cuando se pensaba haber encontrado un espacio propio para el cabotaje, la Dársena de Los Llanos ofrece un uso problemático. El enigma está en que los vientos reinantes corren del NE al ENE y los vientos dominantes, que suelen ser atemporalados, del SE al SSW, con períodos de recurrencia cada cinco años, por lo que la entrada a la dársena, por una boca situada al Sur, resulta peligrosa, tanto para la seguridad de las embarcaciones como por la resaca que amenazaría a las ya atracadas.

La primera parte de la obra (1980) comprendía un dique muelle de 1.426 metros y 6-12 metros de calado. La segunda fase o Muelle de Ribera II, tiene dos alineaciones separadas por el Barranco de Santos; la primera con 400 metros y la segunda con 470 metros. Con el fin de habilitar toda la dársena (1987), para hacerla operativa, se han tenido que construir: un dique rompeolas exterior, de 125 metros de largo, y dos diques interiores, de 75 y 25 metros, que a la vez sirven de contradique y para el atraque.

Hoy el dique-muelle se utiliza para tráficos especiales, descanso y cambio de las tripulaciones, y como base de la maquinaria que está realizando los cajones para el Puerto de Granadilla. En sus diques interiores tienen sus bases las empresas Retrasub, Navalinca y Atlantshipservice.

Frente al Cabildo Insular se levanta la Marina Tenerife, un espacio reservado a los yates y veleros en sus travesías oceánicas.

 

 

Fondeadero
Según un viejo derrotero, «el fondeadero de la rada era de nueve a diez millas, exclusivamente de arena en gran parte ferruginosa; su placer tiene unos mil cuatrocientos metros de anchura y a los setecientos metros en este sentido la profundidad es ya de unos 25 metros; merced a este declive y a sus naturales desigualdades, cuando sopla el terral basta largar alguna cadena para que el ancla no pierda el tenedero y cuando el viento es de fuera, se aferra aún más el ancla y no garrea el buque».

Los dos principales fondeaderos de Santa Cruz fueron el Petón de San Telmo, frente a la desembocadura del barranco de Santos y el de «cuarentena», a la altura del Lazareto. Otros estaban situados al resguardo del corto Muelle Sur, entre los castillos de Paso Alto y San Pedro; era el utilizado por los buques de guerra por tener buen «tenedero» de 32 metros de arena fangosa. Sin embargo el preferido por los barcos mercantes era el que se hallaba entre la Batería de la Candelaria y el Castillo de Paso Alto, pues a 416 metros de la orilla, tenía en bajamar 16 metros de calado y poseía arena fangosa y excelente tenedero.

Toda la franja costera comprendida entre Paso Alto y el Puerto de los Caballos fueron playas de fácil acceso, aunque no exentas de riesgos y sorpresas. Frente a cualquier punto de estas playas los navíos fondeaban, a seis u ocho brazas de profundidad, a la distancia de un cable (185 metros). Una estampa típica de la rada del puerto de Santa Cruz de Tenerife, en la primera mitad de este siglo, era ver alineados, desde el arranque del Muelle Sur hasta el antiguo Club Náutico, botes, falúas, viveros, remolcadores y aljibes; desde dicho club hasta el Muelle Norte se emplazaban los depósitos flotantes de carbón y las gabarras para su carga y descarga; en otra fila, desde el Muelle Sur hasta el Muelle Norte fondeaban los trasatlánticos, los veleros, vapores de cabotaje y los barcos cañoneros que en los últimos años de la I Guerra Mundial y durante la década de los 30 hicieron de apostadero: Alvaro de Bazán, Infanta Isabel, Laya, Vasco Núñez de Balboa, Magallanes, Legazpi, así como las gabarras o prisiones flotantes que en los años de la Guerra Civil Española (1936-1939) sirvieron de cárceles para los presos políticos tinerfeños.

En 1943 tres vapores italianos buscaron la paz mundial en nuestra Isla: Teresa Schiaffino, amarrado con cadenas y cables de acero a la playa de los Melones, mientras que el Madda y Andalucía lo hicieron a la playa de la Peñita.
Con la creación de la Dársena del Este, los antiguos fondeaderos de Valleseco y María Jiménez pasaron a la zona de Jagua y los Pasitos que a su vez, al realizarse la Dársena Pesquera, tuvieron que abandonar para trasladarse frente a las costas de San Andrés e Igueste.

Actualmente, el antepuerto, con más de 20 km. de largo, desde Santa María del Mar a Igueste de San Andrés, es considerado uno de los mejores del mundo al estar protegido de los vientos reinantes, los alisios, por la cordillera de Anaga.
Después de solicitar al práctico las coordenadas donde lanzar el ancla, los barcos realizan en él sus escalas técnicas, con el fin de efectuar los servicios de: suministro de combustible a buques (bunkering), reparaciones de limpieza a flote -25 operaciones en 1994 y 58 en 1995-, revisiones periódicas, avituallarse de pertrechos, agua y víveres, o cambio de tripulaciones.

Con el fin de atraer más buques al antepuerto, la nueva política tarifaria -de no cobrar por este servicio- logró el año 1994, primero de su aplicación, la captación de nuevos tráficos con gran cantidad de embarcaciones y por lo tanto, gran volumen de negocio.

 

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