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¿Habrá comida para tanto necesitado? Por Juan Velarde

El Ayuntamiento de Gerona, en vista del espectáculo truculento, bochornoso y más propia de una pelea enclavada en la Edad Media por un pedazo de mendrugo, ha decidido cortar por lo sano y poner candados en todos los contenedores de basura que están frente a los supermercados. La medida se lleva a cabo para evitar que la zona se convierta en un foco donde varias decenas de personas (y cada vez más) ‘pujaban’ por llevarse la mejor parte de los desperdicios y comida caducada que arrojaba el establecimiento en cuestión. Al final, según relataban los vecinos, aquello se convertía en una pelea, en un baño de sangre donde se imponía la ley del más fuerte.

La decisión adoptada por el consistorio gerundense no es mala aparentemente porque, en teoría, va aparejada de un acuerdo con varios supermercados para que esos alimentos recién caducados o a punto de vencer su fecha puedan ser repartidos entre quienes más lo necesiten. Se pondrán a la labor varios asistentes sociales que tendrán que hacer un seguimiento lo más riguroso de las personas que son ‘beneficiadas’ con una bolsa de alimentos que ya no son útiles para estar en los lineales y pueden servir para aliviar las estrecheces económicas de unas personas que no tienen ya ni siquiera un mísero céntimo para poder subsistir.

Sin embargo, y aquí es donde puede radicar el problema, es saber quiénes son los prioritarios a la hora de recibir esta clase de ayuda alimenticia. No conviene olvidar que no solamente estamos hablando de personas que viven desde siempre en Gerona, sino también un número importante de ‘sin papeles’ que no tienen domicilio conocido y que, por tanto, pueden quedarse fuera de ese reparto, lo que implicaría a la corta enfrentamientos directos con quienes tengan que efectuar la entrega de esas bolsitas de comida.

Y tampoco hay que dejar al margen otro aspecto relevante. ¿Durante cuánto tiempo está dispuesto el Ayuntamiento a mantener esta medida? Las instituciones están mal de fondos y supongo que quienes tengan que realizar esta labor extra reclamarán una compensación o le tocará a la institución tirar de la bolsa de empleo para tener a unos voluntarios haciendo ese reparto de comida. Veremos a ver en qué queda esto, pero mucho me temo que al final pueden producirse problemas de incalculables consecuencias.

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