FIRMAS Marisol Ayala

“Tiro al plato”. Allende (puerto). Por Marisol Ayala

Si afirmo categóricamente que el Allende de la zona Puerto (de momento hay tres en la ciudad, pero ya hablaremos de los otros otro día) es de los mejores restaurantes de la isla, podría equivocarme, pero lo haría sólo por aquello de que para gustos, hay colores, y quizás ustedes tengan uno diferente al mío. Así que voy a resistirme a lo que para mí es una tentación casi inevitable y me conformaré con decirles que si desean pasar una velada agradable, en un entorno amable en extremo y lo suficientemente divertido sin llegar a ser cargante, aunque quizás ligeramente bullicioso, pero definitivamente acogedor y tremendamente cálido, y degustar algunos platos dignos de cualquier chef galardonado, este templo de la gastronomía ubicado en la calle Joaquín Costa no les defraudará.

Por nombrar sólo algunas de las exquisiteces de su carta, el carpaccio de ternera con reducción de naranja y aroma de trufa será un maravilloso sobresalto para el paladar, la porra antequerana, preparada al más puro estilo tradicional, con su chorrito de aceite de oliva virgen y sus taquitos de jamón y de huevo duro, una verdadera delicia, y los montaditos, a cual más elaborado, aunque cabe destacar el Cordobés, con huevito de codorniz y la ya mencionada porra, o el de Solomillo Ibérico con Torta del Casar, pero créanme si les digo que elegir entre tanta variedad se hace casi imposible y querrán volver para probar todo el repertorio. Las empanadas de carne, con un toque ligeramente picante, las ensaladas, frescas y originales, como la tailandesa o la fenicia, los huevos rotos, con chorizo, jamón o verduras… Pocas cosas dejarán indiferente al comensal en este agradable y sorprendente rincón de la más exigente restauración, servicio impecable y precios más que razonables.

Además de la carta fija, este restaurante, que concibe la hostelería como algo más que servir platos y bebidas, los martes a mediodía ofrece carne del país, los miércoles cuscús y los jueves, arroz con bogavante a un precio excepcional. Todo para chuparse los dedos. Háganme caso.

Por si fuera poco, disponen de una bodega tan refinada como llamativa, con caldos innovadores y sorprendentes, aunque poco conocidos, además de alguno que otro de los de toda la vida para gustos más tradicionales. Y no olviden dejar un hueco para cualquiera de sus maravillosos postres, como el yogurt con calabaza confitada o el pie de limón, dos verdaderas obras de arte, que harán las delicias de los más golosos.

Pero no se vayan todavía, que aún hay más, porque el Allende dispone, además, de una surtida colección de ginebras con las que su amable y siempre atento personal, haciendo gala de una profesionalidad y un arte que sería la envidia de cualquier barman de altos vuelos, preparan unos incomparables gin-tonics, tan de moda en estos días. Con mandarina, canela, pepino, o regaliz, entre otros aromas, los hay para todos los gustos.

Eso sí, llamen y reserven, o vayan temprano y siéntense en los barrilitos de la entrada, porque siempre está llenísimo, y conseguir una mesa es casi imposible, sea el día de la semana que sea.

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