FIRMAS Juan Velarde

Recortes infructuosos. Por Juan Velarde

Le están afeando, y con razón, a Mariano Rajoy que los recortes que ha acometido, sumados a la subida de impuestos como el IVA y el IRPF, no hayan venido acompañados de otros gestos que hubiesen sido perfectamente comprendidos por la ciudadanía, es decir el quitar de golpe y porrazo una serie de gastos que, con la crisis que nos acucia, no se entienden bajo ninguna circunstancia. Embajadas autonómicas en el extranjero, con más medio centenar pertenecientes a comunidades gobernadas por el PP, o los 1.200 millones de euros que cuesta mantener el parque oficial de vehículos oficiales, son gastos intolerables en este mismo instante. Siempre se aludirá al famoso chocolate del loro, pero es que tanto evitar quitarle el cacao al bicho hemos acabado por tener una especie pantagruélica, diabética y que es incapaz de volar por sí misma.

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Insisto en que este Gobierno del PP prometió durante las elecciones e incluso durante el traspaso de poder que no iba a recurrir a la manida herencia recibida. Nos aseguraban los Rajoy, Cospedal, Floriano, Pastor, Montoro, etcétera, que nunca se iba a mirar hacia atrás, que a los populares, siempre según los sondeos, se les ponía en el poder por parte de los electores para resolver los problemas, no para actuar como meros diagnosticadotes o notarios de las dificultades existentes. Soluciones es lo que la gente reclamaba y eso mismo es lo que el PP tan alegremente vendió hasta llegar al puesto de mando.

Y es que aún recuerdo como la señora Soraya Sáenz de Santamaría, en un gesto que aún perdura porque casi nos hace atragantarnos con los polvorones y con las doce uvas, nos anunció una subida del IRPF temporal. Alguien le preguntó en aquella rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que por qué, en todo caso, no se subía el IVA, pero dijo que no, que no se podía gravar el consumo en estos momentos. Pues fue pasar las elecciones andaluzas, esas en las que Arenas perdió habiendo ganado, para que a los genios monclovitas se les ocurriera la genial idea de darle al botoncito de la subida del IVA porque ahora sí tocaba hacerlo ante la falta de liquidez.

Y mientras los ciudadanos han tenido que hacer ocho agujeros más a su ya más que desgastado cinturón, el Ejecutivo sigue dando muestras de que no está por la labor de aflojar en su presión a los que viven de una nómina o son autónomos. En cambio ellos, esa clase política que tiene querencia a las Business class o a plantarse en Polonia y en Ucrania para hacerse la foto de oportunidad, no se privan de nada. Y encima, para mayor befa y mofa, la culpa de este clima la tienen los medios de comunicación, expertos en incendiar y en crear tensión por llevar a sus portadas o a sus tribunas lo que corresponde, que estamos en una crisis de caballo, a punto de ser intervenidos y que el esfuerzo que ya han hecho los españoles, lejos de resultar fructífero, parece cada vez más baldío.

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