FIRMAS

Toni Garrido, o el recambio generacional (I). Por Gorka Zumeta

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Por esa llamada…

Conocí a Toni Garrido hace muchos años. Nuestros caminos se cruzaron por primera vez allá por mediados de los 90, cuando él apenas tenía 20 años. Formaba parte del equipo del programa ‘La Media Vuelta’, que se emitía en las tardes de la SER, y presentaba Nacho Lewin. Ya entonces su trabajo –que consistía en gran parte en producir las cuidadas autopromociones del programa- despuntaba. Si uno atendía a la imagen transmitida por estas cuñas promocionales se hacía una idea muy equivocada del espacio, pero desde luego mucho más elegante, porque el espacio a menudo se convertía en un gallinero de voces que intentaban darle una ‘media vuelta’ a la actualidad del día. El programa se mantuvo gracias al apoyo publicitario. En cuanto perdió éste, el espacio inició su decadencia, hasta desaparecer. Pero las autopromociones, insisto, eran excelentes. Y compartía con él un gusto especial por el producto bien cuidado. Mimado. Él también lo entendía así. Y sorprendía, por su juventud, y madurez.

Su  mirada nos dice: «no me creo casi nada»

Un adolescente radiofonista

Aquel joven Garrido había llegado, según me enteré luego, cuando me interesé por él, de la emisora de la SER en Mallorca, donde había iniciado su carrera radiofónica en Los 40 Principales sin haber cumplido casi los 18 años. Toni comparte con Juanma Ortega la afición por este medio desde muy jovencito, desde los 14 ó 15 años. Mientras que otros jóvenes, a su edad, disfrutaban en televisión con los dibujos animados del ‘inspector Gadget’ o con la serie de ‘Alf, el extraterrestre’, Toni y Juanma eran felices con un micrófono delante, haciendo sus pinitos con una modesta grabadora.

Su trabajo en ‘La Media Vuelta’ llamaba la atención. Toni poseía un elemento que no abunda en la radio, y que resulta absolutamente imprescindible para sumar calidad al producto: creatividad, imaginación. No comparto la opinión de que en la radio está todo inventado. Los elementos del lenguaje radiofónico son los que son –palabra, música, efectos y silencios- pero de su combinación, inteligente y equilibrada, depende el éxito de un programa. Y sin creatividad para abordar ese cocktail resulta del todo imposible.

Creatividad en radio tuvo, y mucha, en su época, en los albores de la SER, Antonio Calderón, del que ya hemos hablado en este blog; creatividad tuvo, también en aquella época, Bobby Deglané, que inventó hasta la actual fórmula del ‘Carrusel Deportivo’; ya en épocas más recientes, creatividad tuvieron –y tienen- nombres, que admiro profundamente, como Jesús Quintero, Javier Sardá o Juan Carlos Ortega. Todos ellos hicieron una radio de calidad, que demostró que todavía se puede innovar en la combinación de elementos radiofónicos. El Ortega sigue en la brecha.

Su llegada a Radio Madrid 2

Cuando Toni concluyó su etapa en ‘La Media Vuelta’, llegó a Radio Madrid 2, y allí estaba yo para recibirle. Mariló Maldonado, hoy en Canal Sur Radio,  abandonó la presentación del programa del fin de semana ‘La Gran Evasión’, y Toni lo asumió (1996-1997). Mariló dejaba una extraordinaria productora detrás, Mara Torres, hoy en La 2 Noticias (TVE), que continuó trabajando con Toni. Ya más directamente, me encontré con un joven cargado de ideas, muy educado, ilusionado, pero introvertido, tímido. Y como el doctor Jekyll y Mr. Hyde de Stevenson, se transformaba cuando se abría el micrófono. Pero el estilo ya era el mismo de ‘Asuntos Propios’. Su estilo. A esta primera etapa en la SER Toni llegó con 23 años, con ganas de comerse el mundo. Trasladando esa edad a un escenario actual, sería como si a un becario, recién llegado, le ponemos a dirigir y presentar un programa. Creo, sinceramente, que tal vez tamaña responsabilidad le llegó demasiado pronto. No porque hiciera mal el programa, que no fue así, sino porque el reloj profesional, en su vida, había ido mucho más rápido que en el resto de los mortales. Mientras que en unos casos, hay profesionales que van cubriendo etapas poco a poco; en otros el tempo es mucho más frenético, de manera que impide pararse a reflexionar con algo más de serenidad. Toni fue de estos últimos.

Tras su breve paso por Radio Madrid 2 (una temporada, 1996-1997), Toni inició una carrera en la cadena, en diferentes espacios, como “Más vale tarde que nunca”, “No por mucho madrugar”, “Cosas que dejé en la barra”, ‘Las malas lenguas’, etc. que confirmaban que estábamos ante un profesional del medio que sabía lo que se hacía y cómo había que hacerlo. Paralelamente, inició también su carrera televisiva, en Telecinco, Telemadrid, en un escenario de mayor riesgo –por la resonancia mediática- que el de la radio, y donde su mayor éxito le llegó, en dos etapas, en el ‘Caiga quien Caiga’, primero como reportero (Telecinco) y luego como presentador (La Sexta).

Toni es un gran trabajador

Del ‘Hoy por hoy Madrid’ a ‘Gran Vía’

Sin embargo, la SER, con ese extraño sentimiento de pertenencia a la causa que desarrollan sus directivos, le consideraban no sólo de la casa, sino casi de ‘su propiedad’. La tele iba por libre, pero en la radio, lo que hacía llevaba la marca de la SER. En 2006 le encomendaron dirigir y presentar el programa matinal de Radio Madrid, que hasta entonces se llamaba “Hoy por Hoy Madrid’, y presentaba mi compadre Goyo González (OM). La emisión unificó la onda media con la frecuencia modulada, y defenestró también el magnífico programa que hacía en Radio Madrid 2 (FM) mi buen amigo José Luis Arriaza. Aquél fue un momento muy duro para ambos. Toni, que nada tuvo que ver en la decisión, asumió el espacio con más de 100.000 oyentes. Partía de una audiencia acostumbrada a una fórmula semejante en los dos espacios, aunque con sellos o personalidades diferentes en sus conductores, Goyo y Arriaza. Pero el mayor condicionante con el que se encontró Toni al llegar fue el marcado carácter comercial que poseía sin duda el programa. Tenía que presentar el ‘prime time’ de la programación local de Radio Madrid. De hecho el tiempo real destinado a los contenidos se reducía sobremanera debido a los microespacios publicitarios que, si bien se redujeron, determinaban inevitablemente el color del programa. La realidad le impidió mostrar su músculo más creativo, creo. Y aunque la factura final de su ‘Gran Vía’ fue positiva, aquel no fue el Toni Garrido que él quería ser. Y el que sí ha podido ser en ‘Asuntos Propios’.

En una imagen de su programa de televisión, «La Nube», en La 2

Precisamente por esa forma de ser de los directivos de la SER (Prisa) a la que antes me refería, sentó bastante mal que Toni abandonara el barco de Gran Vía 32 –justo recién asumido el compromiso de Radio Madrid- y subiera al de Prado del Rey (RNE), aunque se fuera con amigos como José Ángel Esteban y Santiago González, sus padrinos. La oportunidad era irrepetible, y cualquier profesional hubiera hecho lo mismo. Suponía un salto cualitativo de primerísimo orden al que ha respondido con profesionalidad, seriedad y eficacia.

Continúa…

 

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