FIRMAS

18 años no son nada. Por Ángeles Riobo

Hay personas que sólo con ser capaces de poder identificarte en una foto, en la calle o entre la gente, creen que te conocen. Tal vez, ese pensamiento sea fruto de las prisas, del acelerado ritmo de vida actual y de la superficialidad y la importancia que le damos, en estos tiempos, a la inmediatez, a  la imagen y a la apariencia de las cosas, sin atender en mayor medida a su contenido… a su interior. Pero reconocer no es lo mismo que conocer y mucho menos que conocer en profundidad…

Por cuestiones obvias, (negra en un país mayoritariamente de blancos)yo, aquí en la isla en la que vivo (Tenerife), soy fácilmente identificable y, por lo mencionado anteriormente, fácilmente re-conocible para muchos.  De ahí que muchos crean conocerme y que, incluso, por ser discreta con mi vida privada opten por fabularme una vida a su medida, con el fin de que quepa en su simple, superficial y a menudo amplio catálogo de vidas ajenas.

Lamentablemente, me da la nariz que, con más frecuencia de la deseada, la vida que estas personas creen saber de ti normalmente se reduce a una o dos frases tipo «ah sí, la conozco, esa es fulanita de tal, es la de tal, cual y Pascual… Es una tía muy tal, estuvo saliendo con tal y cual, y trabajó en tal…» O lo que es aún peor: «Sí la conozco, menganito me dijo que esa tipa es tal y tal y que tal tal y cual»… Y se quedan tan frescos…

Hace unos días estuve con gente que realmente me conoce.  Hoy mujeres que saben el origen de mi persona, de dónde vengo…(tampoco les voy a pedir más porque a dónde voy no lo sé ni yo…). Son mis compañeras del internado. Con las que viví cinco importantes años de mi vida, desde los 9 hasta los 14. Con ellas compartí muchas penas, y otras tantas alegrías, propias de la rutina de unas niñas que compartían techo y refugio.

Fuimos creciendo juntas y cada año conocíamos más de las virtudes, defectos, rarezas y potencialidades de cada una de nosotras. Hace unos días las vi, después de 18 años sin saber nada de ellas, (las vi a ellas junto a otras compañeras de clase y de quinta, muy guapas todas, por cierto) gracias en buena parte al Facebook otra herramenta fruto de la inmediatez de Internet y las redes sociales, pero que sirve para cosas extraordinarias si se utiliza con cabeza, como bien hizo la compañera Ruth Alfageme logrando reunirnos a casi todas.

Ruth Alfageme. Lo digo con nombres y apellidos porque recuerdo el de todas y cada una de las compañeras debido a la alta cantidad de veces que escuchaba la lista de alumnas o internas a lo largo de un día… de un mes… de un curso… de todos los años de colegio.

Al terremoto Teresita y a su cándida hermana Juana Marta, a la sensata Jéssica y a Yurena, su hermana pequeña con gran personalidad, a la entonces despistada Adelaida, a mi querida Alicia y a sus primas: María (a quien llammábamos cariñosamente la loca) y Olivia, que antes era la más bajita y ahora es la más alta de todas… parece una modelo… Y también a las que faltaron: a mi hermana Tina, que hoy es cantante y trabajadora social y además parece una actriz de cine y a Mónica, la sensatez en persona… A todas ellas gracias por existir y gracias por conocerme de verdad. Me alegró mucho verlas a todas, después de 18 años están iguales chicas… si es que 18 años no son nada.

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