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La mejor receta es trabajo y cercanía. Por José Manuel Bermúdez Esparza

En una reciente entrevista me preguntaron por qué había elegido para celebrar el primer año de mi toma de posesión como Alcalde de Santa Cruz de Tenerife realizar un sencillo encuentro con representantes vecinales de todo el municipio, en lugar de hacer un gran acto festivo de amplia cobertura en medios de comunicación. Tuve que responder, en primer lugar, que en ningún caso lo habíamos concebido como una “celebración”, porque no creo que con las actuales dificultades de crisis económica y social –la etapa más difícil de nuestra reciente historia- fuese lo más adecuado. De hecho, este tipo de encuentros directos con el Alcalde no va a quedar en un acto puntual, sino que tendrán continuidad con todo tipo de colectivos ciudadanos a lo largo del tiempo y todas tendrán la oportunidad de participar, opinar y aportar, dentro de nuestro programa de Participación Ciudadana.

Pero, además de eso, también me parecía importante destacar que ese “dar la cara” siempre es una obligación, pero es que ahora es una necesidad imperiosa. En tiempos de dificultad económica hay una receta que no falla: trabajo y cercanía. Estar cerca de la gente, cara a cara, mirándoles a los ojos, escuchando y respondiendo, explicando lo que se hace y también lo que no se hace y por qué. Siempre ha formado parte de mi forma de entender la política y de hacer las cosas, y ahora más que nunca. El trabajo institucional y de despacho es importante, sin duda, pero nunca debe servir de excusa para no dar la cara con tus vecinos.

Hay quien prefiere decir siempre lo mismo y siempre a los mismos: una especie de matraquilla de frustración personal y quejumbrosa que sólo sabe dibujar un panorama apocalíptico donde la única solución son ellos mismos. Lo sé y lo siento. Confunden, como han hecho siempre, sus propias ambiciones con los problemas reales de los ciudadanos. Y sólo entienden una forma de consenso y de acuerdo: imponer sus criterios (bueno, los suyos o los de sus jefes, porque con frecuencia ni siquiera tienen criterio propio) y cantar aquella vieja canción de “quítate tú, pa’ponerme yo”.

El contacto directo con los vecinos no es sólo una magnífica oportunidad para dar explicaciones, sino también para aprender para construir juntos. Necesitamos crear ese vínculo de confianza y colaboración de manera que todos –cuantos más, mejor- se conviertan en “ojos y oídos” del Ayuntamiento, porque una Ciudad no es simplemente un conjunto de calles y de casas. Una Ciudad es un cuerpo vivo, que tiene “alma”, porque la forman personas, con sus vivencias, con sus sentimientos, con sus aspiraciones, con sus tristezas y alegrías, y también con sus preocupaciones y sinsabores. Una Ciudad nunca acaba de construirse, porque se hace día a día, entre todos, y debe ser capaz de mirar al pasado con orgullo para aprender, pero sobre todo debe saber mirar al futuro, y -si es necesario- reinventarse a sí misma a base de talento, ideas, trabajo y esfuerzo, porque sólo así puede garantizar el porvenir de quien vendrá después de nosotros y no tirar por la borda todo aquello que hicieron los que estuvieron antes que nosotros.

José Manuel Bermúdez Esparza es alcalde de Santa Cruz de Tenerife

 

 

 

 

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