FIRMAS

Bruzzoni, el único tinerfeño que habló con Horacio Nelson. Por José Manuel Ledesma

En el intento de invasión contra Santa Cruz, llevado a cabo por la poderosa escuadra inglesa en julio de 1797, el único tinerfeño que tuvo ocasión de hablar con el contralmirante Horacio Nelson, en su barco insignia el Theseus, fue el capitán del Puerto, Carlos Francisco Adam Bruzzoni, como enviado personal del general Antonio Gutiérrez.

Carlos Francisco Adam Bruzzoni, nacido en Santa Cruz de Tenerife, el 19 de julio de 1762, era hijo de Juan y de María Ana, estaba casado con Manuela España con la que tuvo cuatro hijos.

Cuando tenía 30 años de edad, siendo alférez de Fragata, sustituyó a su padre en el empleo oficial de Capitán del Puerto de Santa Cruz, anteriormente se denominaban Alcalde de Mar.

Como este cargo se estableció en 1714, año de implantación de la Administración de Marina, consideramos que su padre tuvo que haber sido el primer capitán de Puerto.

A los pocos años de haber tomado posesión de su cargo como primera autoridad marítima de Tenerife, Carlos Adam tuvo que llevar a cabo diversas funciones de vital importancia pues, el l 5 de octubre de 1796, el Rey Carlos IV firmó la declaración de guerra contra el Rey de la Gran Bretaña, sus vasallos y posesiones (Tratado de San Ildefonso). En Canarias, la citada declaración de guerra fue mandaba a publicar en bando por el General Gutiérrez y a exponerla en los sitios de costumbre.

La primera consecuencia de este conflicto la realizó Carlos Adam, como capitán del Puerto, el 27 de mayo de 1797, cuando las fragatas inglesas Minerve, de 38 cañones, y Lively, de 32 cañones, ambas bajo el mando del capitán Benjamín Halowell, fondearon lejos del alcance de las baterías costeras, desplegaron bandera blanca, exteriorizando su propósito de parlamentar, echaron un bote al agua y pusieron rumbo al muelle. Carlos Adam, junto con el capitán del Batallón de Infantería de Canarias, Juan Greagh, en calidad de intérprete, salieron a su encuentro en una lancha, ordenándoles que no se acercaran más a tierra y que manifestaran cual era su mensaje.

 

 

Los emisarios ingleses le entregaron una carta dirigida al general Gutiérrez en la que proponían el canje de algunos prisioneros. Sorprendente petición, ya que los navíos británicos no disponían de prisioneros españoles con los que llevar a cabo el hipotético canje. Motivo por el que se llegó a la conclusión de que con tal maniobra sólo pretendían reconocer el puerto, localizar sus instalaciones y los navíos surtos en sus aguas.

El 22 de julio de 1797, Carlos Adam, en uso de sus facultades como máxima autoridad de la Armada, procedió al embargo, descarga y almacenamiento de los géneros y efectos que se encontraban a bordo de tres buques ingleses que se hallaban detenidos en la rada santacrucera.

Durante la batalla contra los ingleses, permaneció dentro del castillo de San Cristóbal, formando parte de la Plana Mayor del General Gutiérrez, junto con los jefes de Artillería e Ingenieros, el Alcalde Real, etc.

Carlos Adam, propuso y puso en práctica el “Plan de Cañones Violentos” mediante el cual se instruyó en su manejo a pilotos y marineros de los barcos surtos en la rada.

Los “Violentos” eran cañones de pequeño calibre, inferior a 75 mm, con un tubo de 60 cm. de longitud, con un montaje muy ligero para que pudiera ser transportado a brazo. Disparaban “botes de metralla” que, a corta distancia causaban bastante daño al enemigo. También tuvo la iniciativa de desfondar las 18 lanchas inglesas varadas en las playas por donde habían hecho el desembarco.
Pero sin duda, la actuación más destacada del capitán del Puerto fue la entrevista que mantuvo con Horacio Nelson a bordo del Theseus.

El hecho tuvo lugar después de la firma del Acta de Capitulación, realizada ante el general Gutiérrez por el capitán Samuel Hood y ratificada por el capitán Thomas Troubridge, segundo en el mando inglés.

El general Gutiérrez, consciente de la importancia de que el Jefe de la escuadra enemiga conociera el contenido de la capitulación, con los pormenores que entre ambas partes se habían convenido, y precisar la evacuación de los muertos y heridos británicos; a primera hora del día 26 de julio dispuso que el capitán del Puerto, como Autoridad Marítima de más alta graduación, acompañado por el capitán de la fragata Emerald, Thomas Moutray Waller, se trasladaran en una lancha -ondeando en su popa la enseña española- al buque insignia de la escuadra británica que se encontraba fondeado frente a Santa Cruz, donde Nelson permanecía convaleciente de la amputación de su brazo derecho.

Es una lastima que no haya quedado constancia documental del momento de la entrevista del joven alférez de fragata tinerfeño y el laureado contralmirante inglés que nos pueda describir el estado físico y psicológico en que se encontraba el contralmirante, ni del ambiente que se respiraba en el navío tras el descalabro sufrido por la escuadra británica.

En todo caso, a Carlos Adam Brusoni le cupo el alto privilegio de notificar al famoso Horacio Nelson el Acta de Capitulación de sus tropas a la vez que le requería el conocimiento de sus términos y condiciones.

En la propuesta de ascensos, enviada el 3 de agosto de 1797 a la Secretaría de Guerra, el general Gutiérrez incluyó a Carlos Adam Brusoni como “acreedor al grado de alférez de navío” por los singulares servicios prestados. El Ministerio de la Guerra rechazó la propuesta, aplicando un sistema de concesión de pensiones.

Reincorporado a la vida civil, Carlos de Adam continuó sirviendo los intereses de su Villa natalicia como guarda mayor y teniente visitador de la Real Renta del Tabaco. Entres sus aficiones estaba la música –tocaba el clarinete- y el dibujo -realizó un plano del cementerio de San Rafael y San Roque en 1814-

Falleció en Santa Cruz de Tenerife el 28 de noviembre de 1819, recibiendo sepultura en el cementerio municipal de San Rafael y San Roque.

    

 

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