FIRMAS

La paranoia socialista. Por Aurelio Cruz Ramos

Para que no haya ningún tipo de confusión o perversa mala interpretación en el uso del término paranoia en este artículo, tengo que aclarar que, en este caso, no hace referencia alguna a la afección psicológica, sino a la perturbación orientativa que está padeciendo el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Socialista Canario, en cuanto al rebumbio de ideas y numerosas contradicciones que están realizando en este periodo social tan turbulento.

 Durante este fin de semana, los socialistas canarios celebrarán en el Magma de Adeje su XII Congreso Ordinario para que todo siga igual. Fijado ya el orden establecido por el Comité Regional, el pasado 29 de abril, la actual dirección del partido contará con todas las bendiciones posibles para continuar con José Miguel Pérez como Secretario General. Esta circunstancia no representa ninguna novedad, puesto que en el PSC siempre se han hecho las cosas así: lo que dicta el Comité Regional va a misa. En cambio, lo que resulta sorpresivo es que los dirigentes socialistas estén usando la estrategia conservadora, verbal y política, que desarrolló el Partido Popular -nacional- cuando estaba en la oposición.

Resulta paradójico que el partido al que se le apropia la terminación ideológica de Progresista -por su supuesta tendencia al cambio social y las transformaciones económicas, políticas e intelectuales, frente a los partidarios del mantenimiento del orden existente-, esté dando un paso a la derecha y dejando que el tiempo menoscabe al que está gobernando. También es verdad, que esta acción viene encomendada por la estrategia del PSOE con el Gobierno Central; lo que no le quita la gravedad al error, ya que no creo que la inmovilidad sea lo más oportuno para combatir la desgastadora crisis que estamos sufriendo.

 De igual manera, esta crisis y el miedo que conlleva están consiguiendo que todo aquel que antes se atrevía a moverse en la foto para mostrar sus críticas, ahora decida abstenerse, otorgando todo lo que acontece a su alrededor. Antaño, hace apenas un año, siempre aparecía alguien que solicitaba su turno de palabra, en los congresos y comités, para posicionarse y mostrar su desapego con la línea a seguir, aunque solamente fuese para resaltar que la dirección no contaba con la perversa e irreal unanimidad, siempre había un compañero que se abstenía o votaba en contra. Ahora no. Ahora, estamos sufriendo tiempos de inquietud y desconfianza que provoca la ceguera consciente y el voto orientado, muy diplomáticamente, por los que manda.

 A todo anteriormente expuesto, hay que sumar que el PSC ha vuelto al poder con el peor resultado electoral de su historia. Cuando todo pintaba como un gran fiasco, gracias a los menguados resultados de Coalición Canaria y al tsunami inmerecido del Partido Popular, los de José Miguel Pérez se han visto ocupando puestos institucionales, alejados del frío de la oposición y de las listas del desempleo.

 A diferencia de lo que acontece en el resto del Estado, los socialistas canarios gobiernan junto a los coalicioneros y haciendo oposición a los populares del gobierno central, donde se encuentra en líder del Partido Popular canario, José Manuel Soria. Esta paradójica circunstancia fuerza, a los miembros institucionales del PSC, a tener doble discurso con el desempleo, la educación, la sanidad, etc.: uno, como gobierno canario, y otro, como oposición del gobierno español.

Esta dualidad se produce dentro del gobierno canario, teniendo a la Televisión Canaria como protagonista: en el reparto posterior a las elecciones, al PSC le toca la dirección de la televisión y, ahora, cuando el Director General de la RTVC presenta un Plan de Viabilidad, donde se pretende despedir a once trabajadores -como mínimo-, los diputados socialistas del Parlamento Canario «cuestionan» dicha iniciativa, sin pronunciarse a favor o en contra, y sin poder participar en el Consejo de Administración del ente, ya que tienen una plaza vacante y otra con un consejero que no puede intervenir por incompatibilidad con su actual cargo en el Gobierno -este consejo no se renueva desde el año 2003, a pesar de haber pasado un año de gobierno de pacto entre socialista y nacionalista-.

Por último, sólo cabe preguntar dos cosas: ¿Cuánto tiempo durará esta etapa de contradicciones y enmudecimiento crítico ante las injusticias sociales que sufrimos?; y, el otrora Vicesecretario General con Juan Fernando López Aguilar y vigente máximo responsable del PSC,  José Miguel Pérez, ¿concluirá su nuevo mandato, aguantando así los cambios que se «mascan» dentro del socialismo tinerfeño?

 

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