FIRMAS Marisol Ayala

Vencida por la vida. Por Marisol Ayala

Cuando la vida te sitúa en una encrucijada, en un laberinto sin salida, hay quienes deciden luchar, quienes buscan con ahínco la llave de la puerta y quienes no tienen medios para manejar tanta adversidad y deciden abandonar. Anoche supe que una amiga, no íntima pero si amiga de una época importante, , se rindió hace unos días y decidió poner fin a su vida. Sabíamos (unos más que otros) de su mala salud, de afectos no correspondidos, de la decepción, de una mala economía y en definitiva, de una vida negra. Recuerdo su última conversacion telefónica hace unos meses en la que hablamos de mil cosas, mil decepciones. Creo que todas ellas, poco a poco, le llevaron a la nada. Especialmente por parte de  quien pregonó su amistad y fue una de las primeras que la abandonó. Siempre digo que a cada cochino le llega su San Martín así que, atentos, que se recoge lo que se siembra. La y los que hoy dice estar tan afectada/os fueron quienes más daño le hicieron.

No menciono a la fallecida por respeto a su familia y a ella misma. No mencionaré tampoco a quienes le abrieron la puerta del balcón y se burlaban de su estado de permanente tristeza. No vale la pena. Si diré que no me duele su muerte; me duele su dolor pasado, su soledad, su desespero porque el ir y venir de la vida no me dejó tiempo para interesesarme por su vida. Ayer hablé con su amigo del alma, quien la atendía en la medida de lo posible y la conversación acabó con un clarificador “la vida se le vino encima…”.

Descansa en paz.

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