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Muere Juan Luis Galiardo, el último galán. Por Marisol Ayala

El andaluz que dio vida a ‘Don Quijote’ y ganó un Goya por ‘Adiós con el corazón’ cerró a los 72 años su intensa carrera con la soberbia lección actoral de ‘El avaro’ de Molière

El actor Juan Luis Galiardo falleció ayer a los 72 años de edad en Madrid después de una “rápida y devastadora” enfermedad, según anunció la agente de prensa del intérprete, Anabel Mateo. Galiardo permaneció trabajando hasta sus últimos días, compaginando el rodaje de la serie Gran Hotel con el final de la gira de El avaro, su último proyecto teatral. A cuantos le conocían y admiraban, el actor pidió, expresando su última voluntad, que lo recordaran a través de sus interpretaciones. De ellas hubo a cientos, literalmente, en una carrera de la que el actor siempre habló con amor, en consonancia con su personalidad desbordante y apasionada. “Se merece el mayor de los reconocimientos. Fue, sin duda, uno de los grandísimos actores andaluces de todos los tiempos”, señaló anoche a este medio su amigo y cómplice de aventuras audiovisuales, el productor Juan Lebrón. Su agente habla como causa de la muerte de una enfermedad inesperada y devastadora.

Nacido en San Roque (Cádiz), Galiardo se formó en el colegio de los jesuitas de Villafranca de los Barros (Badajoz) y en el de los Capuchinos de Dos Hermanas (Sevilla). Luego se trasladó a Madrid, donde empezó a estudiar Económicas e Ingeniería Agrónoma, carreras que dejó para hacer interpretación en la Escuela Oficial de Cine y en la Escuela de Arte Dramático, al tiempo que compaginó esta enseñanza con su grado de meritorio en el aprendizaje con José Luis Alonso en el Teatro María Guerrero. Galiardo fue uno de los fundadores del grupo de Teatro Universitario (TEI), que dirigió en Madrid Miguel Narros, pero el realizador Jorge Grau le pidió incorporarse al reparto de Acteón (1965), una película de gran éxito en el Festival de Moscú, a la que siguió su primer papel protagonista en cine en El arte de vivir, también de 1965, de Julio Diamante.

En la década de los 60 intervino en Querido profesor (1966), de Javier Seto; El padre Manolo (1966), de Ramón Torrado; Mañana será otro día (1966), de Jaime Camino; No desearás a la mujer de tu prójimo (1967); Stress-es-tres-tres (1968), de Carlos Saura; Cristina Guzmán (1968), de Luis César Amadori; Pepa Doncel (1969); o La canción del olvido (1968), de Juan de Orduña.

Convertido por sus papeles en galán, intervino en Almería en 1972 en Marco Antonio y Cleopatra, de Charlton Heston, y en Rojo, blanco y…, de Alberto Lattuada, rodaje este último en el que sufrió fuertes quemaduras en el rostro.

Durante los años 70 trabajó en una veintena de películas, como Clara es el precio (1974), de Vicente Aranda; La promesa (1976), cinta de Ángel del Pozo por la que fue nombrado “Galán más popular de 1976 en Nueva York” por la revista Nuestro cine; El ladrido (1977), de Pedro Lazaga; o La campanada (1979), de Jaime Camino.

En 1979 se trasladó a México, donde intervino en varias series de Televisa y en las películas Guyana (1979), de René Cardona; Con el cuerpo prestado (1980), de Tulio Demicheli; y Rastro de muerte (1981), de Arturo Ripstein. Regresó a España en 1984 y, un año después, coprotagonizó y coprodujo la exitosa serie televisiva Turno de oficio, de Antonio Mercero. También intervino en largometrajes como El disputado voto del señor Cayo (1986), de Antonio Giménez Rico; Pasodoble (1987), de José Luis García Sánchez; El vuelo de la paloma (1989), de José Luis García Sánchez; y las series de TVE Pedro I el Cruel (1988) y Juncal (1989).

En la década siguiente intervino en Todos a la cárcel, de Luis García Berlanga; Los hombres siempre mienten, de Antonio del Real; Suspiros de España … y de Portugal, de García Sánchez; la premiada Familia de Fernando León, o Pajarico y Tango, ambas de Carlos Saura. Sus actuaciones en los largometrajes Lázaro de Tormes; Adiós con el corazón, ambos de García Sánchez, y sus papeles en Buñuel y la Mesa del Rey Salomón (2001), de Carlos Saura, o El caballero Don Quijote (2002), de Manuel Gutiérrez Aragón, vinieron a coronar su ya dilatada trayectoria.

Sus últimos trabajos cinematográficos se estrenaron en 2011: La daga de Rasputín, de Jesús Bonilla, y La chispa de la vida, de Alex de la Iglesia. Como actor de teatro se recordarán sus trabajos en Seis personajes en busca de autor, El rey Lear, La malquerida o Antígona, Numancia, La Celestina, Edipo Rey y El avaro, la obra de Molière con la que ha puesto fin a toda una vida transcurrida bajo los focos.

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