FIRMAS

El Estupidiario de Pepe Domingo Castaño (A Coruña, 1942). Por Gorka Zumeta

Menos mal que este novicio dominico prefirió abandonar los hábitos y dedicarse a la radio; aunque sus comienzos, una vez en Madrid, fueron muy duros. ‘Pepe’ Domingo pasó de sufrir graves problemas económicos a hacerse un hueco en el panorama radiofónico de finales de los 60. En el año 1973 ingresó en la Cadena SER, su casa hasta la ruptura. Fue el alma máter del ‘Carrusel Deportivo’ y por eso se le conoce como el animador, palabra que procede de ánima (alma). Sin él, sin su brío, su voz, y su sentido del ritmo, el deporte en la SER no fue el mismo. Hoy, la comunión entre el deporte y la radio sigue siendo lo suyo, pero su casa, ahora, es la Cope.

Pepe en la redacción de la cadena Cope, su actual casa

Un buen día en que José Domingo Castaño leía la prensa se fijó en un pequeño anuncio que solicitaba personal para trabajar en Radio Galicia, en Santiago de Compostela. Se lo pensó y decidió presentarse. “Recuerdo que cuando me presenté a las pruebas para entrar en la radio, lo primero que hice fue solicitar la baja en la empresa donde trabajaba, para obligarme a no volver atrás”. Su decisión era inamovible, de ahí su actitud tan firme. Pero no iba a tardar en darse cuenta de la cruda realidad. Su equivocada creencia de que en la radio se ganaba mucho dinero, además de fama y popularidad, se vino abajo cuando se enteró de la cifra que percibiría por sus servicios. “Una vez que realicé el examen de ingreso y me aceptaron como locutor, me llevé la mayor sorpresa de mi vida, de la que ya, claro, no podía arrepentirme. Yo ganaba siete mil pesetas al mes en la oficina que había abandonado, y en la radio me pagaban dos mil quinientas, que no me llegaban ni para la pensión”. Afortunadamente, después de semejante chasco, ‘Pepe’ Domingo salió adelante.

Trabajó durante dos años en Radio Galicia, bajo las órdenes de un director estricto, que no sólo vivía preocupado por el quehacer profesional del personal de su emisora; sino también por su moralidad. “Siempre estaba pendiente de que lleváramos una buena vida, de que no saliéramos por las noches. Yo era muy juerguista, y lo sigo siendo, y no le hice mucho caso”. El hecho es que era tan estrecha la vigilancia que ejercía, y tan numerosas las broncas que dedicaba a ‘Pepe’ Domingo, que éste, ni corto ni perezoso, decidió gastarle una broma. “Un día, cuando vino la Tuna al estudio, no se nos ocurrió otra cosa que soltar al perro que el director tenía en la radio para vigilarla. Abrimos el micrófono, y dije: ‘Señoras y señores, con ustedes el perro del director, que quiere decirles algo’. Costó algún trabajo lograr que el perro se manifestara con sus ladridos, pero lo conseguimos”. Por supuesto el enfado del director fue monumental, intentó prescindir de ‘Pepe’ Domingo, pero, como le necesitaban, olvidó la idea y el tiempo se encargó de recolocar las cosas.

Portada de uno de sus discos. ¿Ahora entienden muchos por qué Pepe es tan ‘cantarín’?

El 31 de diciembre de 1966 decidió abandonar Galicia, su tierra natal, y trasladarse a Madrid. Fueron años de penurias, de hambre incluso, pero por encima de todo, de férrea voluntad. La radio era el objetivo. No importaba el tiempo en que se alcanzara. Peregrinó de emisora en emisora a la busca de trabajo y nadie le escuchó. “Hasta que alguien me habló de un proyecto nuevo, ‘Radio Centro’, que estaba en el edificio del diario ‘Pueblo’. Allí me fui con ganas de todo. Me presentaron al director, don Manuel Zausti, y me dijo lo mismo que los otros, que no había sitio para mí. Como era mi última oportunidad, le pedí permiso para ir todos los días a la radio, a aprender y a matar el tiempo, para no estar solo en la pensión”. Tan mal le vio que le concedió el permiso. ‘Pepe’ Domingo, a partir de entonces, acudía todos los días a ‘Radio Centro’, desde las ocho de la mañana, hasta las nueve de la noche, sin un duro en el bolsillo, y obligado a aceptar todas las invitaciones de los compañeros. La suerte, además de la constancia, también juega un papel esencial, y así ocurrió en aquella ocasión. “Dos meses después, se puso enfermo el presentador del programa ‘Promoción 68’, Miguel Aquino, y no encontraron sustituto. El director preguntó si estaba por allí aquel ‘gallego loco’ que se ganaba la vida en la radio. Me llamaron y el director me comentó si me atrevía a presentar dos horas de radio. Me volví loco en un momento, cogí un lote de discos y sin pensarlo dos veces me puse al micrófono”. Y desde entonces no lo ha abandonado nunca, para fortuna de los oyentes. Cuando regresó Miguel Aquino se encontró sin programa y sin trabajo. Había nacido ‘Discoparada’ con ‘Pepe’ Domingo Castaño.

Ya en la Cadena SER, ‘Pepe’ Domingo tenía un ídolo llamado Joaquín Prat. Lo admiraba mucho, sobre todo en ‘Carrusel Deportivo’. “Soñaba con hacer el programa cuando él faltase”. Y como las circunstancias son imprevisibles, y la vida se va formando a base de retazos muchas veces inconexos y hasta irracionales, Joaquín Prat cayó enfermo –una sola vez (¡qué casualidad!)- y por supuesto contaron con ‘Pepe’ Domingo. “Tenía unos nervios de locura. Llegué al estadio y Ángel López y José Joaquín Brotons, que entonces presentaban el ‘Carrusel Deportivo’, me avisaron de que tuviera mucho cuidado con las marcas de coñac, porque una equivocación podía costarnos el contrato. Tanto me ‘acojonaron’ que cuando empecé a leer la publicidad intercambié los nombres. Donde tenía que decir ‘SOBERANO GONZÁLEZ BYAS’, dije ‘SOBERANO OSBORNE’ y donde tenía que decir ‘VETERANO OSBORNE’, dije ‘VETERANO GONZÁLEZ BYAS’. Me miraron como si hubiera matado a alguien. Quise rectificar y lo hice aún peor”.

José Domingo Castaño, entre otros, fue presentador, en ‘Los 40 Principales’ del programa ‘EL GRAN MUSICAL’. En una de las salidas del espacio, en el Festival Viña del Mar de Chile, consiguió que todo el público asistente coreara al unísono la publicidad. “Y ahí me tienes a mí, saltando entre más de veinte mil personas como un poseso. Y consiguieron cantar conmigo ¡MA-GE-FE-SA! sin tener ni la más remota idea de lo que estaban diciendo”. A su regreso, los clientes le felicitaron por haber conseguido que el público chileno entendiera lo que estaba anunciando. “Lo que ellos no sabían era que los chilenos no tenían ni ‘puñetera’ idea de lo que cantaban con toda la emoción del mundo”.

Pepe ha elevado la publicidad en radio a categoría de arte

 n ‘Carrusel Deportivo’ el humor siempre está presente. En ocasiones, la sonrisa trasciende y el oyente puede compartirla; otras veces el elemento que provoca la hilaridad se circunscribe al ámbito interno del programa y no llega al oyente. Ocurrió que debutaba en este espacio deportivo de la Cadena SER José Antonio Ponseti. Y de ello fue advertido ‘Pepe’ Domingo por la coordinadora del ‘Carrusel’, Ana de Toro, que escribió a mano en la pauta general de contenidos el nombre del nuevo colaborador de Barcelona. Cuando llegó el momento de presentarle, ‘Pepe’ Domingo dijo: “Adelante, Radio Barcelona, bienvenido al ‘Carrusel’ por primera vez, José Antonio POLVETI’. El pobre no dijo nada hasta que Ana de Toro, siempre atenta y diligente, me rectificó, y lo dije bien la segunda vez”.

Así es ‘Pepe’ Domingo, además de cantante e intérprete de la popular canción ‘Viste pantalón vaquero’, entre otras -faceta que cada año le reclama en Sudamérica-, además de autor de un libro de versos y un libro biográfico titulado ‘Callejón de dos salidas’, es, ante todo, amigo de sus amigos, y amante incondicional de la radio. Por muchos años. Un abrazo, Pepe.

Del ‘Estupidiario, Antología del disparate Radiofónico”, Ed. Aguilar, 1999.

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