FIRMAS Juan Velarde

Avestrúz Rajoy. Por Juan Velarde

Mariano Rajoy vuelve a demostrar su temor y su pavor a explicar las cosas, pero es de una gravedad inopinada que se haya decidido por el artículo 33 que no habrá este año el Debate sobre el Estado de la Nación. La tradición suele dictaminar que cuando las legislaturas han comenzado en el mes de mayo, es decir, casi ya en la mitad del año, normalmente suele posponerse esa comparecencia presidencial y posterior intervención de todos los grupos para el siguiente. Sin embargo, con un período legislativo que arrancó a finales de diciembre de 2011, no se entiende ni se comprende esa decisión unilateral.

Desde las filas gubernamentales se alega que la medida no es la primera vez que se adopta y que hay precedentes. Sí, es cierto, en 1990, en 1993 y en el año 2000, los dos primeros con Felipe González y el otro con José María Aznar, no tuvieron lugar esos debates generales sobre el Estado de la Nación, pero por lo menos en 1993 y en el 2000 había razones de peso, la legislatura comenzó en el primer caso ya metidos en el verano y la otra en abril. En ambos casos, se optó por pasar esa comparecencia y evaluación general de la situación del país para el ejercicio siguiente. En 1990 no se celebró alegando que había habido elecciones en 1989, en octubre. Es el único precedente donde se hurtó a la democracia la posibilidad de que el presidente hablase de la situación de España y posiblemente se hizo para no tener que dar cuenta de los casos de corrupción que le empezaban a estallar a espuertas al señor González.

Fíjense ustedes que hasta con el denostado y vapuleado José Luis Rodríguez Zapatero siempre se llegaron a celebrar debates sobre el Estado de la Nación, a pesar de que sus mandatos siempre arrancaron bien iniciado el año. Por eso, teniendo en consideración todos estos datos y con la que está cayendo ahora mismo en España, no es de recibo que Rajoy adopte la estrategia del avestruz, ocultar la cabeza bajo tierra y esperar a que el temporal escampe. Pero la ciclogénesis perfecta de la Unión Europea, con el huracán Merkel azotando a todo lo que se mueve, no se combate de esa manera. Hay que dar la cara en el Congreso y dejarse de tantos viajes a Polonia, a México o a Brasil. Los ciudadanos merecemos un respeto y el actual inquilino de La Moncloa se lo está pasando por el mismísimo arco del triunfo.

 

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