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Víctor González, cofundador de Next Limit Technologies: «La I+D es la que traerá futuro al país»

Elblogoferoz/Mónica Ledesma.- Confiesa su “obsesión” por simular la realidad en un mundo virtual, aunque gracias a ello Víctor González, cofundador de la empresa española Next Limit Technologies, es hoy en día un referente mundial en la industria de los efectos visuales, sobre todo en cine.

Junto a su socio, hace quince años que empezaron una aventura empresarial unidos por su afición a los videojuegos y sus conocimientos en programación informática. Un puzzle perfecto que les llevó a desarrollar un software multiplataforma, RealFlow, que recibió el Óscar técnico por la Academia de Cine de Hollywood  ya que con esta tecnología se creó el fuego para la película El Señor de los Anillos.

Este galardón, el segundo que recibía un español (tras obtenerlo Juan de la Cierva en 1969) supuso un reconocimiento a la idea de estos dos madrileños, pues les abrió muchas más puertas en la industria del cine, ya que su software ha sido empleado en otros filmes como La edad de hielo o Charlie y la fábrica de chocolate.

La empresa española recibió el Óscar técnico en 2008 por su software en  'El Señor de los Anillos'.
La empresa española recibió el Óscar técnico en 2008 por su software en ‘El Señor de los Anillos’.

La Academia de Cine de Hollywood premió a esta empresa española con el Óscar técnico por el fluido del fuego en ‘El Señor de los Anillos’

No obstante, Next Limit no ha querido encasillarse sólo hacia el mundo del celuloide, sino que ha ampliado miras hacia nuevos campos donde aplicar las nuevas tecnologías, como la arquitectura, el diseño gráfico o la ingeniería. Para ello han desarrollado nuevos software –Maxwell Render (un simulador de luz) y XFlow (un simulador de fluidos para ingenieros y científicos) con el que siguen la senda de su “obsesión”. Innovación y emprendeduría son la clave de su éxito.

Víctor González estuvo recientemente en la Isla para participar en el Foro Transcrea Innovación 360º, organizado por el Parque Científico y Tecnológico de Tenerife en colaboración con el Instituto Tecnológico de Canarias, la Universidad de La Laguna y la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife. Allí, este emprendedor fue uno de los grandes protagonistas de los casos de éxito en innovación. El blogoferoz.com charló con él.

Víctor González (c) y su socio (a su izquierda) en la Gala de los Óscar.
Víctor González (c) y su socio (a su izquierda) en la Gala de los Óscar.

-Next Limit Technologies se creó hace 15 años, pero en poco tiempo, y desde una pequeña habitación en Madrid, se dio el salto a Hollywood. ¿Cómo fue este cambio?

-La empresa la creamos dos socios en una especie de garaje muy pequeño en Madrid y con pocos ordenadores. Trabajábamos en los ratos libres y sin saber muy bien qué iba a salir de ahí. No teníamos en mente saltar a Hollywood sino hacer un proyecto que nos apetecía, una idea que surgió entre amigos basada en hacer un producto que sirviera para simular los fluidos en el cine, aunque evidentemente nuestro cliente potencial está allí. Cuando creamos el software, a través de nuestra web comenzamos a moverlo por los blogs y como era un producto diferente se nos empezó a conocer. Al poco tiempo nos llamaron estudios de cine e hicimos un viaje a Los Ángeles. Esa fue nuestra puerta de entrada y el inicio de esta aventura.

-¿Cómo se les ocurrió la idea de crear fluidos virtuales?

-Mi socio, Ignacio Vargas, y yo somos muy parecidos. Ambos estudiamos Ingeniería y nos gustaba mucho todo lo referente a los efectos digitales en el cine y en los videojuegos. Por nuestra cuenta habíamos aprendido a programar y a hacer gráficos en 3D para videojuegos, que en realidad fueron nuestros comienzos. Estas herramientas nos permitieron luego crear un producto, el Realflow, casi de casualidad. Estábamos trabajando en una empresa de programación y vimos que los fluidos para simular el agua en el cine casi ni existían. Por ejemplo, en Titanic se utilizó mucha agua pero de verdad, al igual que en otras películas que hacían este tipo de simulaciones en piscinas. De aquí nació la idea.

-¿El éxito de Next Limit se debe, entonces, al RealFlow?

-Con ese software comenzamos, aunque ahora hacemos muchos más. Pero es cierto que fue el que nos dio el primer empujón para continuar. Con RealFlow empezamos a vender licencias lentamente y, digamos, fue el semillero de una empresa que hoy ofrece más productos y servicios.

Otra de las películas en las que se ha utilizado el software.
Otra de las películas en las que se ha utilizado el software.
El software RealFlow ayuda a crear tsunamis o efectos de agua virtualmente.
El software RealFlow ayuda a crear tsunamis o efectos de agua virtualmente.

¿Para lograr el éxito empresarial hace falta estar atento o tener suerte?

-La visión del innovador es básica para el éxito y, sobre todo, el estar atento a nuevas oportunidades y negocios. Muchas veces no hay que ser un gran genio para crear algo nuevo. Se pueden utilizar cosas que ya existen y hacer algo diferente. En nuestro caso utilizamos los algoritmos de simulación, que es algo que existe en Ingeniería y Matemáticas, unido a ciertos conocimientos del mundo digital. Lo único que hicimos fue juntar las piezas que, muchas veces, es en lo que se sustenta la innovación. El Iphone o el Ipad, por ejemplo, no son revoluciones sino formas nuevas de algo que ya existía. Ahí radica innovar, en ver cosas que están delante de uno.

 

-En 2008, la Academia de Cine de Hollywood les concede el Óscar técnico por crear el software que permitiría la simulación del fuego en el filme El Señor de los Anillos. ¿Este premio marca un antes y un después?

-La concesión del Óscar tuvo mucho juego mediático, porque realmente casi nadie conocía este galardón. Nosotros llevábamos años viendo la oportunidad de entrar en la competición, por eso cuando nos lo dieron causamos expectación. Es una pena que dentro del mundo de los premios de la Academia la parte técnica esté separada de la gala principal, pues el mundo de la tecnología es muy duro. Un Óscar al mejor actor le sirve al premiado para conseguir más contratos, pero los premios técnicos normalmente reconocen que fuiste el primero en hacer ese producto. Por ello, este premio para nosotros fue importante, pero realmente en lo que nos centramos es en que la tecnología funcione y, por ello, estamos obligados continuamente a mejorarla. Si nos quedamos parados dos años nos comen los competidores.

-¿Aparte del Óscar técnico, Next Limit ha recibido más premios?

-Hemos sido galardonados por la Cámara de Comercio en Madrid, del ICEX, revistas del sector, y hasta por la Academia de Cine de España, que también tiene su rama de premios técnicos. Lo que sucede es que los premios en tecnología reconocen el pasado pero no garantizan el futuro y así lo sentimos día a día cuando sale un nuevo competidor o un producto tiene fallos y la gente no lo compra. Por ello, nos motiva más el mantenernos al día y el no hundirnos que una colección de premios.

«Los pioneros tienen que vivir sabiendo que te van a copiar la idea. Es algo que forma parte de esta aventura», asegura el programador

 

Efecto de agua en uno de las películas que han usado el RealFlow.
Efecto de agua en uno de las películas que han usado el RealFlow.

-¿Luchan a menudo contra empresas que copian sus productos?

-Los pioneros tienen que vivir sabiendo que te van a copiar la idea. Las protecciones para evitarlo hoy en día son relativas. Pero ya hemos aprendido a convivir con ello. Hay dos perfiles, el que copia y el que innova, y éste último tiene que asumir que hará el camino y los otros van a ir detrás. El RealFlow abrió esa senda y luego han venido otros muchos productos detrás jugando con los mismos conceptos. Nosotros hemos ido avanzando pero es cierto que creas una idea y al poco tiempo el resto lo tiene muy parecido y en otras ocasiones de una manera descaradamente igual. Pero es algo que forma parte de la aventura de ser pionero.

-¿Es necesaria la especialización de una empresa para triunfar?

-En nuestro caso somos programadores informáticos y desarrolladores de software. Nuestros clientes lo compran para desarrollar contenidos digitales o simulaciones en Ingeniería, como por ejemplo para calcular el rozamiento de un coche o de un avión con el aire. Pero, no entramos en el modelo de servicios, sino que nos hemos ido especializando en desarrollo y nos sentimos cómodos en esa línea.

-¿La tecnología que desarrollan es muy cara?

-Los precios se basan en el mercado y en el caso de la animación en 3D hace años éste era muy elitista, con productos que valían de 10.000 a 15.000 dólares. Pero como el hardware (ordenadores) se fue abaratando en el mercado, esto hizo que el precio del software también lo hiciera. Ahora mismo los productos están entre los 500 o los 5.000 dólares. Pero nosotros, más que querer ganar mucho dinero por un producto lo que buscamos es tener clientes fieles que paguen una cuota. Hemos optado por buscar estabilidad en el negocio. El problema es que la gente piensa que el software debe ser gratuito y es lo que ha sucedido con el modelo Apple, por ejemplo. El hardware se compra pero el software se piratea y esto es lo que crea la devaluación de las tecnologías.

González señala que «la I+D no se resuelve echando un poco dinero de vez en cuando, ya que puede requerir hasta diez años en florecer»

 

Víctor González durante la entrevista. /Foto: Jacob Díaz.
Víctor González durante la entrevista. /Foto: Jacob Díaz.

-¿En qué otros proyectos trabajan?

-Estamos obsesionados por simular la realidad y en sí es lo que el RealFlow recoge. Simular tsunamis, tormentas, agua o fuego en el cine. Pero, aparte también hemos desarrollado otros proyectos, Maxwell y XFlow, relacionados con un campo más científico. Utilizando la imagen para que los efectos digitales en la gran pantalla parezcan más reales, con ese render, que es la imagen final, hemos creado un producto que puede ser utilizado, además en campos como la arquitectura, el diseño industrial, o la animación donde se recrea un espacio virtual pero absolutamente fotográfico. Además, en los últimos años hemos trabajado en un producto nuevo, orientado a la Ingeniería, con el objetivo de simular un túnel de viento dentro de un ordenador. Va enfocado a empresas de automoción o de aeronáutica, cuyos modelos tienen que simularlos previo a su comercialización. Esto se hacía antes en túneles de viento reales, pero con este software hoy se puede hacer digitalmente.

-Con tanto proyecto, la empresa habrá tenido que crecer…

-Así es, es la clave. Empezamos dos personas haciendo de todo, hasta barrer la oficina, pero ahora tenemos hasta gente mejor que nosotros para cada campo. Mi socio y yo ya no programamos porque tenemos personas especializadas en ello y, por tanto, los socios fundadores nos hemos ido recolocando porque la empresa va creciendo. A veces dicen es que es complicado emprender, pero creo que continuar lo es aún más. Sobre todo en aprender a cómo mover un motor con casi 50 personas a tu cargo. Ahora mismo somos una aventura empresarial expandida y sin utilizar ningún manual sobre cómo montar una empresa. Ésta ha ido creciendo y nosotros a la par con ella, adaptándonos.

-Ya que el principal negocio de Next Limit está centrado en Estados Unidos, ¿prevén ampliar sede?

-La sede principal está en Madrid y aunque muchos nos dicen por qué no abrimos en Estados Unidos, ya que es cierto que a nivel distancia nos afecta con los clientes, lo que hemos hecho es tener a una persona viviendo en Los Ángeles que nos sirve de contacto con los clientes. Pero, a nivel de desarrollo, hemos optado por trabajadores españoles que al final son más estables. Tenemos empleados que llevan diez años con nosotros.

-¿La crisis ha tocado también al sector de la tecnología?

-A nivel empresarial nuestras cifras suben y bajan, con ciclos de un año. Un 95% de nuestros productos se venden en mercados internacionales y a diferentes sectores: efectos digitales, arquitectos, diseñadores, ingenieros y todo es una combinación. En 2011 bajamos un poco en nivel ventas, pero realmente el efecto de la crisis tampoco lo hemos notado.

El empresario madrileño afirma que les motiva más mantenerse al día como empresa y no hundirse que «una colección de premios»

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-¿Cree que España apuesta lo suficiente por la Innovación y el Desarrollo (I+D)?

-Tenemos mucho potencial humano y a nivel de conocimientos estamos bien, pero la parte industrial aún no conseguimos superarla. En nuestro sector hay un gran problema que es la falta de estudiantes especializados. Aunque se están fomentando nuevos máster de programación gráfica o simulación, no estamos a la altura de Londres, por ejemplo, donde apostaron hace 20 años por la formación académica y ahora tienen un mercado de empresas nuevas en I+D al igual que Estados Unidos. Si no hay movimiento de abajo a arriba ni estudiantes interesados, pues al no haber salida es lógico que se vayan todos fuera y España se sigue quedando vacía. Creo que hay que tomarse más en serio la I+D. Es cierto que la crisis ha traído recortes y se invierte menos, pero nuestro I+D es demasiado cortoplacista. La I+D no se resuelve echando un poco de dinero a cada empresa de vez en cuando, es una apuesta a largo plazo ya que se puede requerir hasta diez años en florecer. Se necesitan más ayudas y, sobre todo, saber apostar por determinadas empresas y proyectos a largo plazo. Aún queda mucho por hacer, pero la I+D es la que va a traer futuro al país.

-¿Quiere decir que si hay más ayuda institucional, la tecnología sería generadora de empleo?

-Así es. En nuestro caso empezamos dos personas y ahora somos casi 50. El problema es que aquí se ayuda o se piensa solo en grandes empresas, y realmente son las menos que existen. En cambio, si a las pequeñas y medianas empresas se les dan ayudas, cada una puede dar trabajo a 50 personas, lo que multiplicadas son muchos puestos. Creo que ayudar a las pequeñas empresas a crecer para que puedan convertirse en medianas es una de las claves. Que haya un sustrato de estas empresas puede ser muy interesante para España, dotadas con un protocolo de inversión de ayudas quinquenales para estabilizarlas. Esto es muy importante, pues actualmente la base está en ayudar al proyecto pero no su continuidad.

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Next Limit ha desarrollado, aparte del galardonado RealFlow, nuevos productos centrados más en el campo científico y en el de la ingeniería

-¿Entonces es el modelo de ayuda empresarial el que falla?

-Nos siguen enseñando que hay que engordar a las empresas como pollos y luego venderlas y se usa un lenguaje hipereconómico en el que a veces te olvidas de que, precisamente, la empresa puede ser también tu forma de vida. Parece que este modelo no está de moda y lo que prima es que des pelotazos, forrarte o vender la empresa al primero que pasa. Nosotros hemos sido más cautos en este sentido y quizás por eso llevamos funcionando quince años, porque hemos ido despacio pero seguros.

-¿Qué consejo daría a aquellos que quieren decidirse a innovar?

-El que quiera innovar tiene que ponerse en marcha y no desmotivarse enseguida. Hay muchos casos en los que el éxito ha llegado con el tiempo. No se puede pretender que a la primera salga todo bien e incluso de los errores se aprende y hay que mantener esa continuidad y el espíritu diario de seguir. Un año de emprendedor equivale a cinco años de universidad y es realmente cuando se aprende, enfrentándote con el mundo exterior. Es un aprendizaje que vale la pena sin perder nunca ese espíritu de aventura.

 

Imagen: Eduardo Gorostizia/ Edición: Jacob Díaz / Entrevista: Mónica Ledesma (Creaccion.tv)

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