Canarias Ciencia Comunicación Educación SOCIEDAD

ENTREVISTA. Javier Urra: «La vida no es un placer continuo pero la felicidad puede estar en lo que menos imaginamos»

Elblogoferoz/Mónica Ledesma- Transmite optimismo, alegría y, sobre todo se siente feliz. Javier Urra analiza y mira a la vida desde otra perspectiva, ya no solo por su profesión como psicólogo y profesor de Ética y Deontología, sino a raíz de un infarto de miocardio que sufrió durante su etapa como Defensor del Menor de Madrid y presidente de la Red Europea de Defensores del Menor (1996-2001). Tanto estrés, horas de trabajo y enfados para acabar infartado en un hospital con una bata puesta y enseñando el culo, dice entre risas. Quizás por ello absorbe ahora cada momento de vida a sorbitos, da las gracias por un nuevo día y enseña a otros a ser felices.

Urra, junto a la escritora y divulgadora científica Alejandra Vallejo-Nágera, han visitado estos días Tenerife para presentar el libro ‘Hablemos de Felicidad’, el cual recopila las claves para ser feliz que diversas personalidades plantearon en el I Congreso Internacional de la Felicidad organizado por el Instituto Coca-Cola de la Felicidad. Un libro, editado por Urano, y cuyos beneficios serán donados a la Fundación Mensajeros de la Paz.

La trayectoria profesional de Javier Urra es innumerable. Escritor y colaborador de diversos medios de comunicación trabaja para el Ministerio Fiscal, donde su quehacer diario lo ha llevado a ver ver de cerca la maldad del ser humano, sobre todo entre niños y jóvenes. Pese a ello su consigna es clara «hay que recrearnos con las pequeñas cosas y pedir a la vida lo que la vida te puede dar”.

Javier Urra afirma que son buenos momentos para hablar de felicidad.

El ex Defensor del Menor, escritor y psicólogo ha visitado Tenerife para presentar el libro ‘Hablemos de Felicidad’ del Instituto Coca-Cola

-¿Son buenos tiempos para hablar de felicidad?

-Son buenos y además es necesario hablar de felicidad en estos momentos. Hay que hacer un esfuerzo y una búsqueda para alcanzar esa felicidad. Hay gente que lo está pasando mal, sin duda, porque la crisis está afectando a muchas personas que no tienen trabajo y esto es algo que genera angustia, ansiedad y desesperación. También hay gente que pierde a seres queridos, se separa, hay accidentes, enfermedades crónicas, etcétera, todo porque la necesidad del ser humano es la de fijar un horizonte que no va a alcanzar, pero en cambio el valorar un día bonito, hablar con un amigo o el poder despedirse cuando uno ya es mayor con la sensación de que valió la pena son actitudes que nos pueden reportar esos momentos felices. No hay que equivocarse y pensar que la vida es un puro placer, pues hay momentos de aburrimiento, otros de dureza pero también otros muy felices.

-¿Cuáles son las claves para ser feliz?

-Una es no ponerse metas inalcanzables y asumir lo que uno es. Si eres una persona de poca estatura no puedes pretender jugar en los Angeles Lakers. Otra clave es tener un proyecto de vida, tanto laboral como familiar. Tener a alguien a quien querer y alguien que te quiera, bien un proyecto o un ser humano, es algo que anima a la persona a volcarse cada día y a tener esa esperanza. La felicidad son esos momentos que a veces uno encuentra y sobre todo radica en ser intuitivos e ilusionantes. Es cierto que hay gente muy negativa y tóxica que disfruta machacando a los demás, y también hay otras personas con problemas serios, como hipocondríacos o depresivos que no se permiten ser felices. El mensaje para estas personas, si quieren alcanzar la felicidad, es que ayuden a otros, pues ser generosos y altruistas revierte en uno mismo. Hay que pasar a la acción y no quedarse solo, a pesar de que la soledad buscada está bien pero no esa soledad donde nadie se acuerde de ti. En los países de la OCDE, y España es uno de ellos, de lo que más mueren los jóvenes es de suicidio, algo que viene motivado porque entienden que la vida es un placer continuo y esto no es cierto, a veces la felicidad está en lo que menos imaginamos, como el pensar en alguien a quien perdimos hace mucho tiempo y esa nostalgia te haga llorar y caigan lágrimas cálidas que al final reconfortan. Aunque estés llorando estás bien contigo mismo. Esto forma parte de la complejidad del ser humano.

-¿La felicidad, entonces, es sólo un estado momentáneo?

-Sin duda, pero no sé si estos momentos llegan o hay que buscarlos, salir a por ellos y hacer así la vida más feliz en su conjunto. Cada persona tiene su biorritmo. En mi caso me levanto cada día a las 5 de la mañana, leo y escribo y soy muy feliz sólo por el hecho de tener un nuevo día. Por ejemplo, el hecho de que estés en un atasco de coches no tiene porqué llevarnos a enfados sino hay que mirar la parte positiva, puedes escuchar con calma la radio, oir música o simplemente tener un poco de tiempo para pararte a pensar. Pero si te cabreas porque todos los semáforos te pillan en rojo y ya piensas que el mundo está contra ti, te vuelve paranoico y no relativizas. También si tienes una hipoteca y no puedes pagarla, pues lógicamente es un problema, pero si te dijeran que tienes un cáncer y seis meses de vida pues eso sí que es un problema y además irreversible. Con ello quiero decir que no se le puede pedir a la vida mucho más de lo que puede dar.

-Dicen que el dinero no da la felicidad, pero a veces ayuda ¿Qué opina?

-Desde mi experiencia personal puedo decir que esta frase es cierta. Fui Defensor del Menor en Madrid y presidente de la Red Europea de Defensores del Menor, he sido Excelentísimo Señor con coche oficial y chófer, pero siempre tuve claro que cuando acabara mi mandato volvería a mi trabajo en la Fiscalía y así fue. Pero todo en la vida tiene un costo y en mi caso trabajaba 20 horas al día, incluidos fines de semana, y al final me dio un infarto de miocardío. Me llevaron al hospital Gregorio Marañón de Madrid y me pusieron una bata y cuando miré para detrás lo único que me vi fue el culo y me dije: no somos mucho más. Por eso ahora cuando me levanto y me afeito y miro para atrás me río. Ese es el problema de mucha gente que se lo toma todo demasiado en serio. El mundo seguirá igual estemos mañana tú, yo o ese otro señor. Hay mucha gente que nos ha antecedido, mucha otra que nos continuará y por tanto para vivir lo que nos toca hay que tener mucho sentido del humor, diálogo y crítica. Estamos perdiendo la riqueza del lenguaje, el mandarnos ideas positivas a uno mismo y esto es muy importante. Saber que vamos a vivir 30.000 días en la vida como mucho pues es algo que debe llevarnos a aprovechar cada momento al máximo pero sin ansiedad y con calidad y, sobre todo, tenemos que cuidar y mimar valores como el de la amistad.

-¿Son los niños, quizás por esa inocencia, los más felices que los adultos?

-Los niños sufren mucho por abusos, malos tratos o solo por el hecho de que un chico de 12 años sabe que este fin de semana sus amigos han quedado para ir a jugar y a el no lo han avisado. Eso para un niño es un sufrimiento incalculable al igual que lo es que unos padres inicien un proceso de separación y no le digan que seguirá en el mismo colegio. Los niños tienen momentos de gran alegría pero también de gran sufrimiento. Respecto a esa inocencia perdida en los adultos, pues creo que se puede mantener. He trabajado 30 años en Fiscalía con los grandes violadores y asesinos de este país y cuando fui Defensor del Menor vi cosas inenarrables. Pero aún así sigo viendo cariño en la gente y si se les da la oportunidad de ser buenas personas, lo son. Yo, que he visto la maldad muy de cerca, sigo teniendo mucha inocencia, aunque no en plan Disney, porque conociendo las dificultades del ser humano, que son las propias de un animal, y a veces con un gran sentimiento de transcendencia, alguien puede ser capaz de tirarse al mar a salvar a una persona que se está ahogando y a la par generar el holocasto de Auschwitz. Así es el ser humano, polos opuestos que conviven muchas veces en un mismo cuerpo.

-¿Entonces tenemos que conocernos antes para ser felices?

-La libertad de cada individuo nace de que nos conozcamos y nos dominemos y, en este sentido, el Instituto de la Felicidad de Coca-Cola al crear esta obra en la que filósofos, científicos, médicos, deportistas o psicólogos aportan sus experiencias al respecto creo que es algo muy interesante para ayudarnos a conocernos mejor. La felicidad es un tema muy serio, tanto que este verano vamos a hacer un curso en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo (UIMP) en Santander. Hay que plantearse si hemos hecho algo por esta sociedad a la que tanto debemos y a la que debemos de estar agradecidos.

-¿En líneas generales los españoles somos felices?

-En conjunto sí. En el caso de Canarias un 67% de los encuestados ha transmitido que es feliz, lo que supone una media alta, al igual que en Andalucía, respecto a otras comunidades autónomas donde los índices de felicidad son muy bajos, como por ejemplo Galicia. Pero en términos generales el español es feliz en su conjunto, con un ritmo de vida bueno aunque actualmente muy influenciado por Europa y el problema económico, algo que considero muy peligroso. El tema de Bankia, los desplomes de la bolsa, etcétera no digo que no sean importantes pero a la gente realmente lo que le importa es su familia, sus amigos y su realidad. Hay que darse por tanto pequeños respiros y alegrías sin más y no siempre ser una persona quejicosa y victimista. La gente casi siempre cuenta las cosas cuando le van mal pero muy pocas cuando le van bien. Esto debería de cambiar.

-¿Influye tener una hora menos para que los canarios se sitúen entre los más felices del país?

-Canarias tiene cosas muy positivas, aparte del clima. Sus habitantes son muy agradables, tienen un tono de voz muy grato, una naturaleza privilegiada y además son muy amantes de sus islas y sus tradiciones. Factores que influyen en la felicidad. Por ejemplo que en Oslo a las 8 de la noche sea de noche pues implica que la gente se encierre en su casa y esté sola y de ahí el alto nivel de alcoholismo de estos países. Porque la tristeza y la soledad son malas compañeras.

 

Javier Urra (izda) junto a Alejandra Vallejo-Nágera durante la presentación del libro.

En Canarias el 67% de las personas encuestadas afirman ser felices, muy por encima de la media del resto de comunidades autónomas

 

-Por otra parte, y como ex Defensor del Menor, ¿cómo ve las medidas que se toman en Canarias contra la violencia juvenil?

-Lo veo con mucha preocupación en general y, en Canarias en particular. Acabo de leer una noticia donde un joven ha apuñalado a otro en un centro de menores de las islas y esto es algo que hay que atender. Canarias tiene un gran desarrollo en muchos aspectos, pero en cambio hay otros de los que carece. Por ejemplo en el caso de los centros de protección de menores creo que el Gobierno regional no ha dotado lo suficiente a estas instituciones para la reforma juvenil y es algo muy alarmante cuando aquí hay políticos muy sensibles y válidos en estos temas como Nardy Barrios. Creo que hay que volcarse más con este tema porque institucionalmente hay muchas fallas.

-¿Qué medidas habría que tomar para erradicar esta problemática?

-Primero más medios económicos para poder apoyar a las familias acogedoras y para poner instituciones de protección de menores con personal suficiente y bien formado, pero siempre bajo la supervisión directa de la Administración pública y no de una empresa privada. Cuando uno quiere ampliar un puerto se trae a los mejores ingenieros y en el tema de los menores hay que ser más sensible y contar con profesionales y educadores bien pagados, reconocidos y con garantías, pero bajo  la fiscalización de los Servicios Sociales y del Ministerio Fiscal.

-Otro problema es el aumento de casos de jóvenes que agreden a sus padres. ¿En qué se falla?

-He creado un equipo de trabajo formado por 46 personas, entre psicólogos, educadores y psiquiatras para poder abordar un tema grave como es el de los hijos que agreden a los padres. Para ello hemos creado un campus residencial al cual llevamos a los chicos, entre 16 y 17 años en su mayoría, y trabajamos con ellos a la par que con los padres, porque al final estos chicos volverán con sus familias. Los datos preliminares de este estudio revelan que un tercio de los jóvenes agreden de forma física a sus padres, otro tercio de forma emocional y otro tercio a base de romper objetos en el hogar. Asimismo, casi todos son consumidores de hachís y otro porcentaje importante son adoptados, por lo cual esta violencia no es un problema de las familias y hay que profundizar en este dato. También, otro aspecto a destacar es que un 40% de los que agreden son mujeres, es decir hijas. Un hecho que no se explica si se tiene en cuenta que de las 80.000 personas privadas de libertad que hay actualmente en España, las mujeres son las menos. De ahí que no se entienda el porqué en los hogares vemos chicas con estos comportamientos. Por último, soy muy pesimista con la violencia de género y no creo que se esté educando a los niños en que sepan aceptar un no como respuesta o a que aprendan a ponerse en el lugar del otro. Muchos juicios, muchos policías o muchas medidas de alejamiento no van a ser necesarias para erradicar esta lacra si en cambio no se incide en la educación en valores desde edades tempranas y se empieza a educar a los pequeños en sentimientos y emociones, que es lo esencial.

«En Canarias hay muchas fallas institucionales con los centros de menores», asegura Javier Urra, quien actualmente trabaja en un proyecto con adolescentes que pegan a sus padres y que revela datos preocupantes

 

'El pequeño dictador' ha sido uno de los libros clave de Urra.

-¿Dónde podemos encontrar el origen de que haya menores tan violentos?

-Son varios factores. El ser humano, como animal, es a veces muy violento y territorial y también hay chicos que lo tienen todo pero no se sienten queridos y tienen mucha náusea interna y lo erradican rompiendo retrovisores o rayando coches. Otros, en cambio, porque tienen un alto fracaso estudiantil y se unen a bandas problemáticas y luego hay otros menores que saben que hagan lo que hagan no habrá una respuesta dura contra ellos y creen que el hecho de ser menor es similar a puedo hacer lo que quiera, soy impune. Asimismo, también en otros muchos casos la culpa es de los padres, que hacen dejación de sus funciones. A un niño hay que educarle en derechos pero también en deberes y responsabilidades y transmitirles que el castigo o la sanción es parte de la educación.

-¿Es usted entonces partidario de aplicar más la psicología?

-Pese a que mi profesión es la de psicólogo, no creo que haya que psicologizar a la sociedad. Creo que hace falta más criterio, sentido común, constancia, pautas educativas, amor y seguridad. Saber que hay límites que no se deben pasar si vivimos en sociedad, lo que significa que el tú es tan importante como el yo.

-Ya que ha apuntado a la educación como base de la mejora de las conductas violentas. ¿Qué opina de los recortes anunciados por el Gobierno central al respecto?

-Me preocupan mucho al igual que las noticias que tengo de que desaparecerá la figura del Defensor del Menor. Pero, también soy consciente de las circunstancias en las que estamos, que son muy malas económicamente hablando. Por tanto, no seré yo quien diga esto es intocable. Porque luego hay casos dispares donde un profesor se maneja muy bien con 25 alumnos y otro que no se defiende con 7,  lo cual se explica en que hace falta más vocación y sacar el mejor provecho y apoyo del profesorado. Hay que motivar que se sientan con autoridad y que los padres los apoyen en su labor, en la que se encuentran con niños con un altísimo nivel de información pero un bajísimo nivel cultural. Ya no es solo cuestión de recortes sino que nos falta mucha higiene mental colectiva.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario