FIRMAS Juan Velarde

Los cuentos de Caperucita Marhuenda. Por Juan Velarde

La Razón, guste o no, ha engañado a sus lectores con una historia de mermelada sobre Mariano Rajoy y su puente familiar. ¿Qué motivos pueden llevar al director de un periódico, en este caso el señor Francisco Marhuenda, a dar por válida un cuento chino, algo que no se sostiene bajo ninguna circunstancia y que además se iba a acabar sabiendo? La verdad es que desconozco cuáles son las razones por las que alguien decide llevar una recreación de ese estilo en portada, más aun con la que está cayendo y que encima, más que hacerle un favor al protagonista del edulcorado relato, lo que hace es ponerle a los pies de los caballos.

Uno, que es lector de todos los periódicos nacionales y que los fines de semana suele deleitarse con la compra en papel de varios, entre los que está La Razón, me quedé sorprendido ante la imagen de primera del diario de Planeta porque, sin tener que poner en tela de juicio lo del ’Rajoy más familiar’, sí que es verdad que no sé a qué venía a cuento tanto almíbar. ¿Se nos quería acaso vender una imagen de austeridad? Pues lo cierto es que el efecto fue justo el contrario y no fue a más porque debido a la semana tan extraña que fue la del inicio de mayo, con tantos festivos de por medio, hizo que todo se diluyese.

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Sin embargo, alguien en Moncloa no se quedó satisfecho con el reportaje de mermelada, sobre todo porque era veneno azucarado para el presidente del Gobierno, y decidió que alguien debía sacar a la luz que Mariano Rajoy no se había tomado el puente. De hecho, el receptor de la confidencia fue La Gaceta, que optó por darle aire, y nada hubiese pasado si Marhuenda no llega a incendiar Twitter acusando de falta de ética y de profesionalidad a los compañeros de la aventura en papel de Intereconomía. De hecho, a buen seguro, nadie o casi nadie se habría percatado del particular, pero Marhuenda quiso defender ’su verdad’.

Y lo peor de todo son las matizaciones para mantener la versión. Pasar de afirmar con rotundidad que Rajoy estuve de puente con su familia a tener que decir que estuvo, pero sólo unas horas, deja sin credibilidad todos los testimonios que drapeaban el conmovedor reportaje. Si a los lectores se les miente en algo tan fútil como ha sido el ’no puente’ de Rajoy, ¿qué podemos pensar ante otro tipo de informaciones relevantes?

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