FIRMAS Juan Velarde

César Fernández Trujillo: El orfebre de la palabra. Por Juan Velarde

Con el deceso de César Fernández Trujillo se nos ha ido un señor en y fuera de los micrófonos, alguien que era un excelente periodista y mejor persona, alguien que tenía siempre un saludo para los jefes, sus iguales y también para quienes empezábamos en esta apasionante profesión de contar cosas. Lo vamos a echar de menos porque su voz es irremplazable, inigualable, con una forma de contar las cosas que no había otro igual en la isla de Tenerife.

El orfebre de la palabra, como muchos otros compañeros acertadamente le han definido, nunca tenía una salida de tono en el micrófono, pero no era un periodista ni oficialista ni pelota con el poder. Si había que denunciar algo, lo hacía, pero con elegancia, sin crisparse más de lo necesario. Un especialista en todos los terrenos, así fuese deporte, política economía o sociedad. Fernández Trujillo creo escuela con su manera de entender el periodismo y son muchos los que hoy están trabajando y desempeñando puestos de responsabilidad en medios de las Islas que han pasado por las manos de este genial periodista, alguien armado de mucha paciencia y que sabía, a golpe de vista, quién valía y quién no para esta profesión, al menos de cara a ponerse delante de un micrófono.

César Fernández Trujillo era versátil e igual era capaz de retransmitir un partido del CD Tenerife, como entrevistar al consejero de Obras Públicas o ser la voz del Carnaval en esas inolvidables galas de la Plaza del Príncipe con Los Fregolinos. Sus registros eran ilimitados, pero sobre todo, vuelvo a insistir en un aspecto subjetivo, era de esas personas que marcaban por su actitud ante la vida y ante los demás, alguien con una sonrisa en sus labios, capaz de sacar una nota de humor incluso en los momentos más pesimistas. Oírle, sin duda, era un chute de calma para el espíritu, al menos lograr una paz temporal en el alma.

Desde Madrid, mis condolencias para sus familiares, amigos y para toda la profesión periodística de Tenerife y de Canarias. Porque César fue, ante todo, un caballero de los pies a la cabeza, incapaz de granjearse enemistades en un mundo tan competitivo como el periodismo. Ahora más que nunca, el Premio Canarias de Comunicación, aunque sea a título póstumo, ha de ser para César Fernández Trujillo. Descanse en paz, MAESTRO.

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