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Agencia Magnum: fotoperiodismo en el museo

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[Se publica una nueva edición de “Magnum, Magnum” la historia de la Agencia y de sus mejores fotografías]

Francisco R. Pastoriza (*) / Periodista-es

El fotoperiodismo no pudo existir hasta que a finales del siglo XIX se dieron una serie de condiciones técnicas necesarias, como la posibilidad de reproducir fotografías en papel prensa y la aparición de cámaras manejables de pequeño tamaño que permitieran una portabilidad adecuada a las necesidades de los profesionales en situaciones difíciles. Muchos años después la historia de la fotografía informativa daría un paso de gigante con la fundación de la Agencia Magnum. Gracias a iniciativas como las de Magnum y a las obras de sus grandes fotógrafos, el fotoperiodismo ha pasado de ser un género, testigo de la historia de los dos últimos siglos, a trascender su valor informativo y transformarse en una obra gigantesca cuyos valores estéticos la han llevado a ser sujeto de valoradas exposiciones en los grandes museos de todo el mundo. Y a buena hora, ya que, en frase de Ferdinando Scianna, “si la fotografía no es arte, peor para el arte”.

UN POCO DE HISTORIA

Puede decirse que en los últimos años del siglo XIX el fotoperiodismo era un género que empezaba a tener evidentes efectos sobre la opinión pública. A principios del XX algunos fotógrafos trasladaron a la sociedad la crítica social y la denuncia de injusticias a través de fotografías de trabajadores explotados y de personajes del mundo marginal, de gran realismo, cuyo contenido dramático encontró en la prensa un perfecto aliado para sensibilizar a los lectores. Esta actitud se intensificó con movimientos como el Nuevo Realismo, la Live Photography o el soviético Fotoconstructivismo. Jacob August Riis (1849-1914), un periodista de sucesos de Nueva York, fue el primero en utilizar la fotografía en la prensa para denunciar la miseria de los barrios humildes de la gran manzana. El ejemplo de Riis desembocó en el movimiento neoyorkino Photo-League, de influencia comunista, con Alfred Stieglitz y el cineasta Paul Strand como representantes destacados, quienes más tarde elevarían la categoría artística de la fotografía a través del movimiento Photo Secession. Otra corriente, la Farm Security Administration, reflejó de manera dramáticamente realista la situación del mundo rural norteamericano, afectado por la crisis financiera del crack del 29. Esta fotografía realista americana tuvo en Europa un destacado eco en el movimiento alemán Nueva Objetividad, impulsado por el dramaturgo Bertolt Brecht y el fotógrafo Albert Renger Patzsch.

Los primeros reporteros gráficos eran ilustradores de textos periodísticos que únicamente concebían su trabajo desde un punto de vista testimonial. Posteriormente, el fotógrafo de prensa aportó nuevas visiones a su labor, implicándose en las escenas que retrataba e introduciendo una dimensión artística en su trabajo. Uno de los pioneros de este nuevo fotoperiodismo fue Erich Solomon, fundador del movimiento Candid Camera, quien trabajó fundamentalmente en la Alemania de la república de Weimar y murió en el campo de concentración de Auschwitz en 1944.

LA AGENCIA MAGNUM

El éxito de las revistas ilustradas alemanas durante los años veinte del pasado siglo (Berliner Illustrierte Zeitung, Müncher Illustrierte Presse), a las que luego siguieron publicaciones francesas, como Vu (fundada por Lucien Vogel en 1928) y Regards, inglesas como Picture Post (1938) o Weekly Illustrated (1934) y americanas como Life (Henry Luce, 1936), hizo posible la aparición de un nuevo fotoperiodismo. Su nacimiento se sitúa en la guerra civil española con las instantáneas del catalán Agustí Centelles y sobre todo del húngaro-americano Robert Capa, cuya obra sería fundamental para la comprensión del reportaje moderno, al utilizar las deficiencias como valores estéticos.

Furio Colombo afirma que las fotografías de la guerra civil española advertían que la comunicación visual de masas iniciaba una nueva relación de la imagen con la realidad. Los dos componentes principales de este nuevo fotoperiodismo eran por una parte los fotógrafos y por otra las agencias que canalizaban sus trabajos, como Deustche Photodienst (Dephot), y Associated Press (AP). Estas agencias se reservaban los derechos de reproducción y poseían el control absoluto de la difusión de las imágenes de los fotógrafos, que veían en estos métodos una explotación de su trabajo a la que querían poner fin.

Uno de ellos, de la agencia Dephot, era precisamente André Friedmann, quien firmaba como Robert Capa, dice la leyenda que en honor a dos de sus mitos cinematográficos: el director Frank Capra y el actor Robert Taylor. Capa ya se había hecho popular con las fotografías obtenidas durante la guerra civil española, entre ellas la del famoso miliciano tomada en el momento en que es alcanzado por un disparo en cerro Muriano, reproducidas en publicaciones como Regards, Picture Post, Vu, Ce Soir y Life. De él sería la idea de fundar la agencia Magnum, en 1947, junto con un grupo de amigos, todos ellos fotógrafos: Henri Cartier-Bresson, George Rodger, David Seymur, quien firmaba con el seudónimo de Chim y que murió mientras realizaba un reportaje en 1956 durante la crisis de Suez (Capa también falleció en mayo de 1954 víctima de la explosión de una mina mientras trabajaba para la revista Life durante la primera guerra de Indochina), William Vandibert y dos administradores, María Eisner y Rita Vandivert.

La idea era fundar una agencia cooperativa de fotógrafos de todo tipo para controlar la difusión de sus imágenes a partir de la propiedad de los negativos y poder de este modo trabajar con una independencia total. A la vez, Magnun se creó para ser una sociedad de socorros mutuos y un sindicato que negociase con los medios el precio y la condiciones de su trabajo. La agencia Magnum creó el moderno reportaje gráfico, al que dotó de un estilo propio y de un modo de hacer característico e irrepetible, que preserva la objetividad del documento al dificultar posibles manipulaciones de la imagen y su utilización sesgada. Sus reportajes trascienden la cualidad del mero documento descriptivo de la realidad para convertirse en valiosos testimonios y en realizaciones artísticas.

En la nómina de la agencia Magnum figuran algunos de los fotógrafos más importantes de la historia del fotoperiodismo como Sebastiao Salgado, Marc Riboud, Werner Bischof, Inge Morath (esposa del dramaturgo Arthur Miller), Josef Koudelka, René Burri, Eve Arnold, Leonard Freed, la española Cristina García Rodero, etc.. Para formar parte de la agencia, el fotógrafo es primero nominado, luego pasa a ser asociado y finalmente se convierte en un miembro de pleno derecho. Algunos corresponsales pueden hacer ocasionalmente reportajes para Magnum sin formar parte de la agencia. La calidad de las fotografías de Magnum ha sido siempre una de sus exigencias prioritarias y ha propiciado su exposición en los grandes museos del mundo (el Reina Sofía de Madrid le dedicó hace años una gran retrospectiva, así como exposiciones personales a varios de sus miembros).

Magnum ha proporcionado algunas de las fotografías históricas más importantes, captadas en guerras y levantamientos, ha sido testigo de problemas sociales de todo tipo y ha dejado para la posteridad la imagen de personajes del mundo de la política, la historia, la ciencia y la cultura. Acaba de publicarse una nueva edición de Magnum, Magnum (Lunwerg, 2007), en un nuevo y más manejable formato, que reúne las fotografías más destacadas de la agencia en un libro de un impagable valor documental. Junto a ellas, las biografías de los fotógrafos responsables nos enseñan las difíciles condiciones en las que muchas veces desarrollaron sus trabajos. En esta publicación se resumen los 60 años de la historia de Magnum a través de 400 fotografías de los 69 fotógrafos que en algún momento han formado parte de la agencia.

Dice Publio López Mondéjar en una de las introducciones a este libro, que Magnum ha captado en más del millón de imágenes que componen su archivo “todos los momentos clave del espantoso transcurso de la historia del último medio siglo, desde las desventuras de la posguerra mundial, las guerras de Indochina, del Congo, la revolución cubana, la guerra de los Seis Días, la caída del comunismo, el conflicto entre Hezbollah e Israel, la invasión de Irak, las hambrunas universales, el 11-S o el movimiento de derechos civiles”. La originalidad de los textos es que cada fotógrafo elige las fotografías y enjuicia la obra de alguno de sus compañeros. La lectura de los textos de algunos de estos fotógrafos sobre el oficio, y sus opiniones sobre el trabajo de sus compañeros sitúa en su exacta dimensión el papel de la fotografía informativa en la sociedad contemporánea.

*Profesor de Información Cultural de la Universidad Complutense de Madrid

frpastoriza@wanadoo.es

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