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LAVADORA DE TEXTOS. ¿Por qué no te callas? Por Ramón Alemán

¿Ustedes creen que Juan Carlos de Borbón faltó al respeto a Hugo Chávez cuando le mandó callar en la XVII Cumbre Iberoamericana? Yo no debería dar mi opinión sobre aquella famosa escena porque a este blog –como a los buenos bares– no se viene a hablar de política. No obstante, lo preguntaré otra vez: ¿ustedes creen que Juan Carlos de Borbón faltó el respeto a Hugo Chávez cuando lo mandó a callar en la XVII Cumbre Iberoamericana? Ambas preguntas parecen idénticas, pero en una de ellas hay dos construcciones que no me gustan nada. ¿Las ven?

Me escribe una asidua lectora de este blog que quiere saber si lo correcto es ‘faltar al respeto’ o ‘faltar el respeto’. “Cada cual lo dice a su antojo y me hacen dudar”, se lamentaba hace unos días esta amiga. Pues bien, la respuesta la podemos encontrar en varias fuentes. Veamos dos de ellas. Por una parte, la Fundación del Español Urgente (Fundéu) dice que la expresión correcta es ‘faltar al respeto a alguien’ y añade que la confusión puede deberse a que algunos la asocian con ‘perder el respeto a alguien’.

De otro lado, ‘faltar al respeto’ también aparece en el Diccionario fraseológico documentado del español actual (Aguilar), de Manuel Seco, con el significado de ‘comportarse [con alguien] de modo desconsiderado y ofensivo’. Sin embargo, en uno de los ejemplos que pone el autor leo la otra fórmula (‘faltar el respeto’): “… no hay clásico del cine por el que tú puedas faltarme a mí el respeto”. La frase está extraída del libro Tinto de verano, de Elvira Lindo.

Eso nos demuestra que la lengua no la hacen los lingüistas ni los académicos ni los filólogos, sino los hablantes y –como en el caso de la genial Elvira Lindo– los escribientes. Y también nos muestra el inmenso sentido común de Manuel Seco a la hora de manejar adecuadamente los conceptos norma y uso: el gramático nos dice cuál es la norma (‘faltar al respeto’), pero también nos aclara que no todo el mundo sigue esa norma, y lo hace copiando una frase que encontró en una obra contemporánea escrita por una mujer que combina a la perfección los niveles coloquial y culto de nuestro idioma.

La preposición ‘a’, que es la causante de la duda en el caso que nos ocupa (aunque aquí esté dentro de la contracción ‘al’, que es una manera más corta de escribir ‘a el’), también da problemas en otras expresiones, como en ‘mandar a callar’. ¿Ustedes dirían que ahí está de sobra? Pues sí, lo está. Y es Manuel Seco –otra vez– quien nos da la respuesta, pero ahora lo hace en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (Espasa).

Dice Seco que no se debe confundir ‘mandar’ seguido de un infinitivo con ‘mandar a’ seguido de un infinitivo. En el primer caso el verbo ‘mandar’ significa ‘ordenar’: ‘El rey mandó callar a Hugo Chávez’, pero cuando se le añade la preposición quiere decir ‘enviar’: ‘María mandó a arreglar el abrigo’. Hay que tener en cuenta que en el primer ejemplo ‘Hugo Chávez’ es el complemento indirecto, así que el rey ‘le mandó callar’, mientras que en el segundo ‘el abrigo’ es el complemento directo y por eso ‘María lo mandó a arreglar’.

Sin embargo, el Diccionario panhispánico de dudas aclara que en América no es raro emplear ‘mandar a’ seguido de un infinitivo con el sentido de ‘ordenar’, y pone como ejemplo una frase que Gabriel García Márquez escribió en El amor en los tiempos del cólera: “Mandó a construir debajo del mango una percha…”.

A la hora de elegir entre Manuel Seco y Gabriel García Márquez, las matemáticas gramaticales me piden quedarme con el académico madrileño. Por lo tanto, vuelvo al principio de este artículo y escojo la frase que considero correcta: ¿ustedes creen que Juan Carlos de Borbón faltó al respeto a Hugo Chávez cuando le mandó callar en la XVII Cumbre Iberoamericana? Yo creo que sí, entre otras cosas porque el rey de España no tiene autoridad para dar órdenes al presidente de Venezuela, pero como ya hemos dicho que en este blog no se habla de política, mejor será que me calle.

Ramón Alemán en www.lavadoradetextos.com

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