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SIN COMPLEJOS. En pie al entrar el maestro. Por Ángel Llanos

La reforma del sistema educativo español anunciada en las Cortes Generales por el ministro Wert tiene, como cualquier proceso en el que estén implicados nuestros hijos, múltiples lecturas y análisis. Me centraré en tres: bachillerato, doctrina y disciplina.

Con el último modelo socialista, los chicos podían pasar de curso con varias asignaturas suspendidas. Es decir, la sociedad les trasladaba el siguiente mensaje: si trabajas, te esfuerzas, te sacrificas, estudias y le dedicas horas a tu formación, aprobarás las materias, y pasarás de curso; y si no lo haces…, también. Ampliar el bachillerato debe servir de excusa para no volver a generar jóvenes que no valoren la cultura del mérito. Caminamos hacia un mundo trilingüe, virtual y con una formación media que incluye doctorado o máster. Todo ello antes de los 28 años.

La sustitución de Educación para la Ciudadanía por Educación Cívica y Constitucional, permitirá a los padres seguir decidiendo qué educación moral le dan a sus hijos. El adoctrinamiento de la izquierda en la materia impuesta por el anterior Ejecutivo mostraba “su” versión de lo socialmente correcto, que luego los padres tenían que corregir posteriormente en casa.

Finalmente, la consideración del profesor como autoridad pública acabará con su condición como muñeco del pim, pam, pum, en el que se había convertido ante la inmunidad de la que gozaban los menores que insultaban, acosaban o agredían a los enseñantes. Desde hace siete años, en estas mismas páginas vengo defendiendo (disculpen por la utilización inhabitual de la primera persona del singular), la necesidad de que los chicos se vuelvan a poner en pie en clase cuando entre el maestro, como también hay que recuperar la tarima para elevar físicamente al profesor por encima de los alumnos. La disciplina en el aula es esencial no sólo para que los alumnos aplicados no sean perjudicados por aquellos cuyos padres les toleran su mal comportamiento, sino para evitar que los indisciplinados de hoy acaben con medidas judiciales, mañana.

La formación basada en la excelencia, la recuperación del respeto y la implantación de la cultura del esfuerzo, del sacrificio, del mérito y del trabajo, son aspectos que contribuirán a tener un mejor factor productivo entre los españoles de los próximos años. Todo ello, dentro de los principios y de los valores que respaldan la mayoría, y de una sociedad de 500 millones de europeos que comparten una misma raíz cristiana.

Ángel Llanos Castro. Ex portavoz del PP en el Cabildo de Tenerife y en el Ayuntamiento de Santa Cruz

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  • la moral no la dicta educación para la ciudadanía ni la Iglesia sino los programas de Telecinco y Antena 3.Y series como física y química. Podríamos empezar cuando llegó a las pantallas Sensación de vivir y todo ese tipo de series. O no nos acordamos de la moral que se emitía en la tele cuando gobernada por el PP en Valencia por ejemplo Tómbola. Los padres no dictan la moral , educación para la ciudanía por mucho que quieras verlo refleja lo que ocurre en los colegios y es la cultura del imperio americano. A mi no me vengan con historias morales si han infestado la tele bajo el Psoe y el PP esa moral que tanto ahora critican. . Y los admiradores de USA tienen que saber que no solo existe el Cinturón Bíblico que tanto parecen amar sino ciudades cosmopolitas donde brilla la libertad. Si somos liberales liberales, si somos patrocinadores de la Iglesia Católico pues eso pero no queramos libertad personal en lo económico y dictadura moral en las cuestiones de ámbito privado. Para información diré que los máximos órganos del liberalismo americano como Cato Institute hablan de la legalización de las drogas. En cuanto a la cuestión de la educación pienso que el sistema americano es idóneo diversas universidades de diferentes modelos. Y una cosa interesante es que los alumnos con expediente brillante sus estudios no son pagados por los impuestos sino por el dinero de los adinerados que pagan por estar en esas universidades de alto nivel. No creo todas las personas sean iguales pero si que a cada persona encuentre su lugar adecuado.