Jesús Pedreira Calamita

“Un pantalón vaquero y una camiseta blanca”. Por Jesús Pedreira Calamita

Madrid.

Finales de los años 80 del siglo XX.

Había comenzado el verano.

Plaza de Toros de las Ventas.

Éramos 20.000 espectadores.

Whitney Houston.

¿Glamour? En el escenario, un pantalón vaquero y una camiseta blanca.

¿Lluvia? No importó. Los que estábamos queríamos ver y oir a una gran dama de la canción. La mejor de todos los tiempos.

Su cuerpo grácil, esbelto bastaba para llenar el escenario.

No hacía falta ni vestidos nocturnos de terciopelo, ni horas intensas de peluquería.

Ella sola llenaba el inmenso escenario.

Y su voz. Su voz única. Su voz incomparable.

Potencia y perfección. Dulzura y sincronización. Fuerza y versatilidad.

Joven y madura.

Soul y pop.

No defraudó lo más mínimo.

Sus discos superaron todos los récords de una mujer cantante. No hace falta más que ver los rankings de Billboard 100 para comprobar que sus Long-Plays, o C.D.s superaron todos los récords hasta esa fecha y aún hoy. Y hay grandes voces femeninas a lo largo de la historia.

La vida de Whitney Houston, sin embargo, tropezó con un hombre –cuyo nombre prefiero olvidar-, y su inmaculada vida de música y cine, trajo interludios trágicos de violencia de género, que culminaron con el alcohol y las drogas.

Cuando Whitney en 2010 anunció que iba a actuar en Tenerife, a pesar de los malos augurios de algunos, rápidamente compré con otros amigos entradas para su concierto.

Muchos me decían “ha perdido su prodigiosa voz”.

A lo que yo les respondía “me da igual. Quiero verla en el escenario. Sé que para ella será un sobreesfuerzo. Con eso me doy por contento. Su voz –única, inimitable- nunca será igual, pero su esfuerzo de Gigante, merece el apoyo de todos”.

Ese concierto en Tenerife, finalmente nunca se produjo.

Y todos lo lamentaremos para siempre.

Ahora, hace días, parecía que al estar presente Whitney Houston en la entrega de los Grammy, y presentar su nuevo disco, su vida y su música volverían a hacernos felices. Pero no ha sido posible.

Nos queda su música y su imagen.

Jesús Pedreira Calamita

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2 Comentarios

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  • un bonito canto de belleza y admiración para una buena cantante y artista

  • Como siempre, amigo, no solo informas, sino que llegas a tocar la fibra sensible con tus relatos. Vuelves a hacer que salgan recuerdos y sentimientos a flor de piel, narras una historia con mucho cariño y respeto, muy documentada, veraz, etc.
    Un beso para un gran hombre y un mejor amigo.