Marisol Ayala

OPINIÓN. El Supremo condena a Garzón a 11 años de inhabilitación por las escuchas del caso Gürtel. Por Marisol Ayala

El Tribunal Supremo ha condenado, por unanimidad, al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón a 11 años de inhabilitación por su investigación de la trama Gürtel. Los presuntos cabecillas de este caso de corrupción, a los que investigó, le sentaron en el banquillo por haber intervenido sus conversaciones en prisión con algunos letrados contando con el visto bueno de la Fiscalía Anticorrupción. Un día doloroso pero creemos en la inocencia de Garzón y la manifiesta y evidente persecución a la que ha sido sometido.

El tribunal señala en el fallo que esta decisión supone para el juez de la Audiencia Nacional “la pérdida definitiva del cargo que ostenta y de los honores que le son anejos, así como la incapacidad para obtener, durante el tiempo de la condena, cualquier empleo o cargo con funciones jurisdiccionales o de gobierno dentro del Poder Judicial, así como el pago de las costas procesales”.

Parece increíble, pero España ocupa el segundo lugar del mundo en número de fosas clandestinas, solo detrás de Camboya. Lo más chocante es que el Tribunal Supremo ha asestado un mazazo terrible a las aspiraciones de justicia de los familiares de más de 110.000 de personas que aún permanecen enterradas por todo el país.

Vergonzosamente el único intento judicial de investigar los espeluznantes asesinatos y desapariciones ha llevado al Juez Garzón al banquillo, acusado de incumplir la Ley de Amnistía de 1977. La Fiscalía y destacados juristas del mundo secundaron las acciones de Garzón en este caso, y el derecho internacional estableció que crímenes de tal gravedad no podían ser objeto de amnistía. Pero el Supremo ha estado bajo una enorme presión y ha condenado al juez, enviando antes un mensaje intimidatorio a los que luchan contra la impunidad y protegen la dignidad de las víctimas y de sus familias.

Las críticas internacionales han seguido creciendo estos días y nuestras autoridades son conscientes de que la independencia y reputación de nuestra judicatura ya está en entredicho; con la condena conocida hace una hora el bochorno y el ridículo alcanza cotas insuperables; el resumen es que vivimos un día doloroso asistiendo a una sentencia dictada con saña. 

1 Comentario

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  • Usted perdone sra. Ayala, pero me parece que está mezclando las cosas. Al sr. Garzón (ya no tine la condición de Juez) lo acaban de condenar por prevadicación en el caso de las ecuchas de las conversaciones de los abogados con sus clientes en el caso Gürtel.
    En cuanto al segundo juicio, hoy visto para sentencia, en el que se le juzga por si era competente o no para investigar los desaparecidos del franquismo puede ser condenado o no.
    Y todavía le queda un tercer juicio por la financiación de sus actividades en EEUU.
    ¿Qué tiene que ver todo esto con «fosas clandestinas»?. Efectivamente durante el régimen de Franco se cometieron crímenes espeluznates, y todas las víctimas se merecen el poderlas encontrar y darles una sepultura digna. Pero, el problema, es que Garzón no era la persona con capacidad legal de hacerlo (O sí, ya lo dirá el TS).