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SANTA CRUZ. La capital ya puede realizar su propio compostaje

Elblogoferoz. El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife estrena hoy las nuevas instalaciones de la planta de compostaje que se ubica en el Vivero Municipal. El objetivo de esta nueva infraestructura, que ocupa una superficie total de 559 metros cuadrados, será tratar los residuos vegetales procedentes de los parques y jardines de la capital mediante el uso del compostaje microbiológico controlado (CMC).

La obra, ejecutada por la compañía OHL según el proyecto de Teno Ingenieros, ha tenido un presupuesto de 800.000 euros que se ha ejecutado dentro del marco del Fondo Estatal de Inversión Local de 2010. La instalación cuenta con un sistema de videovigilancia para reforzar la seguridad y también con un nuevo vallado perimetral.

Las previsiones de los técnicos municipales pasan por realizar cinco o seis ciclos de producción de compost al año, ya que el proceso CMC tiene una duración que oscila entre las seis y las ocho semanas. La planta, además, tiene capacidad para transformar 1.100 metros cúbicos de residuos vegetales en 770 metros cúbicos de compost de alta calidad. Un metro cúbico de compost logrado a través del proceso CMC equivale a entre 700 y 800 kilogramos.

José Manuel Bermúdez manifestó durante el acto de presentación realizado esta mañana, que Santa Cruz “tiene vocación de sostenibilidad y la apuesta por esta infraestructura pone a nuestro municipio a la cabeza de este tipo de tratamientos y demuestra nuestro interés por ahorrar en plaguicidas y fertilizantes”.

Una vez que comience a operar, la planta compostará los residuos vegetales que se generen en el municipio para obtener un producto final de alta calidad que cumplirá con la normativa comunitaria al respecto. De esta forma, y a través de la recogida selectiva de los residuos vegetales, permitirá transformar la riqueza biológica de los mismos en compost de alta calidad evitando la necesidad de enterrarlos en vertederos con la consiguiente ocupación de espacio. Al mismo tiempo tampoco se producirán otros problemas derivados del sepultado de residuos vegetales, tales como la contaminación de las aguas subterráneas y los malos olores que genera este proceso.

La planta de compostaje está equipada con una máquina de volteo, que es la encargada de airear las pilas de residuos, mezclar sus componentes de forma homogénea y disminuir la temperatura excesiva; una trituradora de residuos orgánicos diseñada para que éstos no queden cortados en superficies rectas, sino machacados para aumentar la superficie de ataque de los microorganismos; una cribadora; microorganismos aeróbicos; equipos de medición de temperatura, dióxido de carbono y kits de análisis; y una última máquina para la elaboración de té de compost con una capacidad para 2.000 litros.

Proceso

El CMC difiere de la metodología tradicional en que es un proceso acelerado de descomposición totalmente sostenible y ecológico, sustentado en un rápido crecimiento de las poblaciones de bacterias y hongos aeróbicos e inóculos que han sido seleccionados previamente para revitalizar los suelos y mantener en marcha los ciclos naturales del carbono, nitrógeno y demás nutrientes. Así, el compost restaura la vitalidad y fertilidad de la tierra posibilitando actuaciones verdaderamente sostenibles.

Los estrictos controles que están fijados por el protocolo evitan, además, la formación de olores desagradables gracias a los volteos a los que se someten las pilas de residuos. También se evita la infiltración de agua de lluvia en la pila gracias a los cobertores geotextiles, permeables a los gases, que protegen a ésta de la humedad haciendo posible un ajuste y mantenimiento de la humedad necesaria en todo momento.

El producto final, alcanzado entre seis y ocho semanas después del inicio del proceso, es un compost de alta calidad que reduce la necesidad del uso de fertilizantes químicos, herbicidas y plaguicidas en general. Esta circunstancia obedece a que el compost CMC presenta una mejor fertilidad y una estructura grumosa estable que reduce los problemas de erosión hídrica, lixiviación de nutrientes y compactación. El suelo, una vez que se le aplica el compost CMC, tiene la capacidad de eliminar sustancias indeseables y reducir los patógenos, ya que sus antagonistas naturales se restablecen por completo. Este hecho propicia que las plantas se desarrollen más sanas y se vuelvan más resistentes a enfermedades, infecciones y ataques de plagas.