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CINE. ‘Historias mínimas’ abre el ciclo de La Fundación Cristino de Vera dedicado a Carlos Sorín

Elblogoferoz.- La programación cinematográfica de 2012 de la Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias arranca este jueves 19 de enero con la proyección de ‘Historias mínimas’ que abre el ciclo dedicado al director argentino Carlos Sorín, que incluye títulos como ‘Bombón, el perro’, ‘El camino de San Diego’ y ‘La ventana’, que se exhibirán en próximas semanas.

La sesión comenzará a las 19:30 horas en la sede de la Fundación, en el número 18 de la Calle San Agustín, con entrada libre para el público hasta completar aforo.

‘Historias mínimas’ se estrenó en 2002, producida en Argentina por  Wanda Visión. Su guión corresponde a Pablo Solarz, la fotografía a Hugo Colace y la música a Nicolás Sorín. Esta tragicomedia de 94 minutos de duración, concebida como ‘movie road’, está protagonizada por Javier Lombardo, Antonio Benedicti, Javiera Bravo, Julia Solomonoff, Laura Vagnoni, Enrique Otranto, Mariela Díaz y María Rosa Cianferoni.

La historia de este filme está narrada con trozos de realidad, en base a tres relatos de viaje, que se entrecruzan en un mismo camino hacia la esperanza. Don Justo (Antonio Benedicti) quiere recuperar a toda costa a su perro Malacara, María (Javiera Bravo) viaja con su pequeña hija para participar en un concurso televisivo, Roberto (Javier Lombardo) es un viajante de comercio que quiere conquistar a una joven viuda.

 

 

La obra se proyectará a las 19:30 de este jueves en la sede de este Espacio Cultural de CajaCanarias en La Laguna

 

Viaje interior. Los tres viajan independientemente a San Julián. La vejez, la pobreza, la inseguridad, son los enemigos que, en un viaje interno y silencioso, vinculan a los personajes protagonistas. Cercanos en sus pequeños pero intensos dramas cotidianos, en sus dificultades para relacionarse con sus semejantes, son seres que invitan al espectador a observar nuestra propia existencia con ojos amables.

La Patagonia es el escenario ideal. Enorme, despojada, monótona, casi infinita –el desierto como metáfora de la soledad– añade a la narración una limpieza visual que regala al espectador el encanto de lo simple.

El trabajo de Sorín en esta cinta obtiene el reconocimiento internacional con el premio especial del jurado en San Sebastián; la mención de los jurados de Signis y Fipresci; el premio Coral en La Habana, el Goya a la Mejor Película Extranjera de habla hispana y ocho premios Cóndor de Plata, incluyendo Mejor Película y Director.

Ternura, humanidad y humor sutil. Las películas de Sorín emanan ternura, humanidad y un fino sentido del humor, dentro de un concepto creativo que tiene a la realidad social, en sus diferentes vertientes, como referente y que justifica que, pese a su corta producción, haya sido reconocido con una veintena larga de premios nacionales e internacionales.

Sus imágenes, sus argumentos, su propia puesta en escena derrochan respeto hacia la población más humilde de la inmensa Argentina, que podría ser la de cualquier lugar del mundo. El trabajo de Carlos Sorín se distingue por su manera de narrar minimalista y la interpretación a cargo de actores no profesionales. Son personajes aparentemente simples que atesoran un universo interior insondable.

Las palabras del propio Sorín definen lo que para él representa su trabajo como cineasta: “En cine siempre he preferido lo gestual a lo textual. Una mirada, un silencio, un pequeñísimo rictus adivinado en un primer plano, comunica con mayor contundencia que la retórica de la palabra. Y eso es lo que pasa con los personajes ‘simples’: hay que leerlos en los ojos”.

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