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AULLIDOS. 14 de noviembre de 2011

El negocio de la desgracia ajena. La valla está bien visible frente a la estación de guaguas y junto a la parada del tranvía y el anuncio, ventaembargo.com, deja bien claro que se trata de un negocio a costa de la desgracia ajena, es decir, la venta de los inmuebles de aquellas personas que, por culpa de la crisis, no pudieron hacer frente a la hipoteca. Lo peor no es que alguien haga su agosto con el sufrimiento ajeno, sino que hasta que se regula la llamada dación de cuenta, lo que ya no disfrutan de sus propiedades siguen pagando la dación de euda. Y es que parece que este país no tiene remedio.

 

Funcionarios ejemplares: haberlos, haylos.  Resulta difícil de creer, pero es cierto y así lo juran dos de los arquitectos que han participado en la remodelación y ampliación del hotel Mencey. La buena marcha de las obras ha sido posible gracias a la inestimable colaboración de Luis López (Cabildo) y Rubén Henríquez (Gestur), en quienes encontraron dos aliados que facilitaron el trabajo y no burócratas especializados en poner piedras en el camino. Dicho queda, más que nada porque es una excepción y no la regla…

 

Un inmejorable equipo local. Como siempre ocurre en estos casos, las grandes constructoras se llevan la gloria y hasta aparecen en las fotos oficiales, pero en el caso de las obras del Mencey el equipo local ha sido de primera. Lo reconocen todos los que han visto cómo se han implicado en la obra, desde Carmelo, el director técnico de Syocsa-Inarsa, hasta Domingo, el jefe de obra y Fulgencio, el encargado. Dejamos constancia porque nunca se ponen en primera fila trajeados, lo suyo es hacer un trabajo impecable.

 

Ya se venden ‘retingolitas’. Los tinerfeños se repartieron el fin de semana entre dos acontecimientos, darse una vuelta para ver cómo había quedado el hotel Meney y subir hasta La Orotava para comprobar cómo son las ‘restingolitas’ que ha expulsado el volcán submarino de El Hierro. Pues sepan que las piedras en cuestión ya se venden por internet, al nada desdeñable precio de 400 euros, más que lo que se pagó en su día por los pedruscos del muro de Berlín. Es lo que tiene la novedad y la habilidad de algunos de hacer negocio.

 

El resfriado de los socialistas. Ya saben que los del Partido Popular andan pateándose la isla con el eslogan de ‘la marea azul’. No es ninguna novedad, porque lo pusieron en marcha en las elecciones de mayo, así que si persisten en la idea es que les ha dado resultado. Pues ahora los socialistas han querido copiar, más o menos, la idea y en las notas de prensa que remiten a los medios de comunicación denominan el reparto de los votos por los barrios como la ‘brisa roja’. Aguántense las ganas de reír, que igual es una manera de irse haciendo a la idea que el 20-N igual les da un airón electoral…