Marisol Ayala

Jordi y la cuca mamá de “El Cuco”. Por Marisol Ayala

Prestigiadas firmas comerciales decidieron quejarse hace unos días por la lamentable entrevista a la madre de ‘El Cuco’, encubridor del asesinato de Marta del Castillo, y retirar su publicidad en “La Noria”; frente a eso el presentador, Jordi González, les responde, chulito, que los empresarios son “unos aprovechados”. Las consecuencias y reacciones ante la antepenúltima emisión de La Noria siguen sucediéndose en cascada por la polémica entrevista con la mami sorda y muda de ese gamberro, Don Cuco, ahora de larga melena. La madre de ‘El Cuco’ cobró, como ya es conocido, 10.000 euros. Una vuelta de cuerda a un disparate absoluto.

Qué falta hace endurecer las leyes para que en ciertos casos los delincuentes no se vayan de rositas, como es este el caso. Desde el minuto uno el espectáculo mediático ha estado servido. El juicio contra los presuntos asesinos y cómplices del asesinato de Marta del Castillo, aquella chica que cayó en manos de una Camorra juvenil sevillana, está deparando escenas de indignación y de vergüenza con la aportación inestimable de los medios que ha encontrado en el suceso un suculento hueso que no piensan soltar. Recuerden que la policía detuvo rápidamente a los asesinosconfesos de la chica, pero recuerden también que desde ese instante estos jugaron al gato y al ratón con policías, jueces y padres. Pero sigue el espectáculo y ésta vez para reavivarlo el elegido fue Jordi González.

Este asalariado afirmó a modo de consigna de la cadena que los trabajadores de ‘La Noria’ habían sido juzgados y condenados por haber invitado a un familiar directo de un implicado en la desaparición de la joven sevillana. Como la tele y el papel aguantan todo lo que le pongan, Jordi se levantó de la silla y escenificó un “todos lamentamos el caso Marta del Castillo; cuando decimos que lo sentimos, lo juro por mi madre, lo sentimos” y lo dijo con la misma cara con la que entrevista a Falete o a Pipi Estrada. La misma. En un nuevo ejercicio de hipocresía el empleado de Vasile, alma corazón y dueño de Telecinco, se disculpó diciendo que plantearon la entrevista con Rosalía García, la cuca madre de El Cuco, para dar “voz a una cara de la tragedia que quería expresarse”.

Y se quedó tan fresco. No dijo en ningún momento que lo que tiene cabreado a empresarios y ciudadanía es que a la mujer le pagaron 10.000 euros, ni matizó que siendo verdad que la mujer había visitado con anterioridad otras cadenas en esos momentos su hijo no había sido juzgado de manera que las cosas, Don Jordi, no es parecida a la verdad ni de lejos. “Muchas veces lo que contamos es el lado oscuro del ser humano”, dijo sobre los contenidos del programa: Muchas veces, no: Siempre. Llegado a este punto la tele privada puede hacer lo que quiera faltaría más pero no hay duda de que la sociedad está pidiendo a gritos que se reconduzcan algunas situaciones que indignan y sonrojan. Ya amenazan en las redes sociales que no comprarán embutidos Campofrio ni beberán lácteos Puleva si siguen anunciándose en programas como La Noria. Estamos hartos de que empresas, personajes y personajillos sean cómplices de un atropello social que alcanza cotas demasiado altas.

A la sociedad les cuesta entender cómo es posible que una pandilla de golfos burla a las Fuerzas de Seguridad del Estado y que la investigación no haya encontrado una sola rendija por la que tirar de un hilo que le conduzca al cadáver de Marta. Desazón e incredulidad. El juicio de Marta constituye una criadero de falso periodismo de investigación, una burla a los padres y a una sociedad que vive con asombro esa muerte, la desaparición de dos hermanos y otros tantos sucesos sin resolver que no tienen encaje en una convivencia normalizada. No encaja tanta barbaridad en televisión donde Telecinco aporta una parte de excrementos.

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