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MODA. Magdala, tesoros de fantasía. Por Mónica Ledesma

Elblogoferoz / Mónica Ledesma.- Tras la puerta de una pequeña habitación pintada en tonos verdes se guarda un tesoro. Quienes la cruzan y entran en este templo, donde se fabrica la elegancia, han de andar con cuidado, caminando entre cestitas –como si de cofres se tratase- repletas de piedras semipreciosas, perlas, cristales de Swarovsky, cordones, metales y engarces que brillan cuando son mecidos por los rayos de un sol que tímidamente se cuela por una ventana.

Sobre una mesa de madera piezas de jade, coral, cuarzo o perlas esperan dormidas entre hilos, cuerdas, acero, tenazas y alicates a que las manos de Magdala Machado las despierten, transformando su sueño en una obra de arte, coqueta y elegante, a modo de collar, pulsera o pendientes, con los que esta diseñadora tinerfeña ha sabido ganarse un nombre en el mercado nacional e internacional de los complementos.

Magdala Machado comenzó en el mundo de la alta bisutería por hobby, pues sus inicios como diseñadora fueron en ropa. “Estudié diseño de moda en Londres y Milán y cuando regresé de Italia a Tenerife abrí un taller de ropa pret a porter y de fiesta con una amiga”, recuerda la diseñadora.

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Collar de la firma Magdala. / Foto: David Domínguez.

La diseñadora de alta bisutería, Magdala Machado, adorna el otoño-invierno con cordones y piedras semipreciosas en su nueva colección

Al poco tiempo de comenzar en este mundo del diseño Magdala se casó y por motivos de trabajo de su marido se marchó a Egipto, donde diseñó uniformes para hoteles y casinos del país de los faraones. El paso del mundo de la ropa al del complemento vino por casualidad. “Cuando venía a la Isla traía bisutería de Egipto y la vendía y vi que gustaba y cuando regresé de nuevo a mi tierra, la empresa Tenerife Pearl me encargó una colección y empecé con el diseño de cruces que, en cierta manera, son la seña de identidad de mi firma. Las ponía a vender en tiendas y ante el éxito pues decidí montar mi propia línea de alta bisutería”, explica la diseñadora.

De esto hace ya cuatro años. “Comencé en 2007, en plena crisis económica, y la verdad es que he tenido la suerte de poder vender y sobrevivir en tiempos difíciles, siempre con una premisa clara, hacer las cosas con gusto y bien”, indica Magdala Machado.

Collar largo en tonos pastel. / Foto: David Domínguez.
Collar largo en tonos pastel. / Foto: David Domínguez.

Respecto a cómo es el proceso que sigue una pieza desde que llega la inspiración hasta su acabado final, comenta que “al principio hacía en boceto mis diseños y luego intentaba conseguir los materiales, pero como muchas veces tardaban en llegar o no los encontraba opté por hacerlo al revés, es decir, ahora compro lo que me gusta para crear mis piezas y de ahí comienza a surgir cada colección”.

Entre sus materiales preferidos la base principal son las piedras semipreciosas (ágata, aventurita, jade, cuarzo, coral, etcétera), perlas majoricas o cultivadas y cristal de Swarovsky que mezcla con otros tan diversos como resinas, cuero, cordones, metales… lo cual confiere a sus piezas, aparte de belleza y elegancia, originalidad y armonía.

En cuanto a la colección otoño-invierno 2011, la cual se presentó el pasado jueves en el Gabinete de Prensa de Madrid, auspiciada por el colectivo Tenerife Moda del Cabildo Insular al cual Magdala Machado pertenece, la creadora destaca para la nueva temporada los cordones y las cuerdas engarzadas con piedras y metales de las que cuelgan borlones, cálidas hojas que recuerdan al otoño, búhos y elefantes. Piezas que se presentan en una paleta de colores que abarcan desde los tejas, ocres y arenas a los rosas, granates y azules.

La diseñadora engarza unas piezas. / Foto: David Domínguez.
La diseñadora engarza unas piezas. / Foto: David Domínguez.

Igualmente, sus simbólicos collares de cruces no faltan en su nueva colección, cruces que recuerdan a las bizantinas adornadas de perlas y corales. Y es que en cada pieza de Magdala hay una reminiscencia oriental envuelta en diseño europeo, ya que como ella dice “las experiencias que he vivido fuera de la Isla se ven reflejadas en lo que creo”.

Mercado internacional

Respecto a la venta de sus diseños, matiza que su mercado principal es Canarias y la Península, aunque también sus piezas han llegado a venderse en Australia, Estados Unidos, Turquía, Francia, Italia y Portugal, país este último donde ha conseguido afianzar su línea. “Estuve en una feria de alta bisutería en París y conseguí pedidos para muchos países, pero la crisis ha afectado a todos y no podemos competir ni con las grandes franquicias ni con los chinos, que nos están haciendo mucho daño con los precios a pesar de que en mi caso he tenido que hacer cosas más sencillas para poder vender a precios más asequibles”, recalca.

Pese a ello, Magdala Machado sigue luchando por lo que le gusta hacer y ya prepara su próxima presentación en la Feria Bisutex de Madrid, en septiembre, donde llevará su nueva colección. Piezas coquetas y glamorosas que se realizan manualmente en su pequeño taller de la capital tinerfeña. “Todas mis piezas se hacen bajo pedido, por lo que somos tres personas las que trabajamos en su elaboración que, dependiendo de la complejidad que tenga, pues nos lleva una media hora de trabajo (si es un collar) a cinco minutos (si son unos pendientes sencillos)”, subraya.

En cuanto al complemento ideal para cualquier mujer, Magdala señala sin duda que es “el collar”, aunque reconoce el auge que están teniendo las pulseras en el sector de la moda. “Me divierto mucho haciendo collares y es más, tengo guardado el primero que realicé. Es mi complemento preferido”, dice.

La diseñadora Magdala luce una de sus creaciones. / Foto: David Domínguez.
La diseñadora Magdala luce una de sus creaciones. / Foto: David Domínguez.

La firma tinerfeña se encuentra afianzada a nivel de ventas en todo el territorio nacional además de en Portugal

No obstante, sus diseños de complementos siempre van orientados hacia la mujer, sacando una línea específica de niñas para cada primavera-verano. “No he entrado en el mundo del diseño del complemento para hombres porque no me atrae y tampoco, de momento, he pensado en ampliar la colección a otro tipo de accesorios, aunque es cierto que hubo una temporada en que realizamos pequeños bolsitos de fiesta, pero al final no repetimos porque nos llevaba muchas horas de trabajo”.

Diseñadora y empresaria

En cuanto a si se hace duro combinar diseño con llevar su propia empresa, Magdala Machado reconoce que es muy complejo, aunque gracias al colectivo Tenerife Moda recibe un gran apoyo y asesoramiento en todo lo que necesita, además de ayudas económicas al sector para su presencia en ferias o eventos de moda, así como de imagen. “Esto se valora y agradece muchísimo”, reconoce.

Detalle de un colgante. / Foto: David Domínguez.
Detalle de un colgante. / Foto: David Domínguez.

Pese a ello, sí hecha en falta más ayudas hacia el pequeño empresariado que quiere hacer mercado fuera de Canarias. “Al coste que ya nos supone traer muchos materiales de fuera que no se consiguen en las Islas para poder hacer las piezas, hay que añadir el pago de tasas de exportación y de transporte si algún cliente de la Península o de otro país adquiere tus piezas, un coste al que además del pago de los portes de importación han de sumar el del Documento Único Administrativo, el llamado DUA de importación, con lo cual muchas veces los clientes se plantean si es rentable comprar productos hechos en Canarias ante el sobrecoste que ello implica. Creo que esta cuestión deberían estudiarla los políticos para que así nos ayuden a abrir mercado”, concluye Magdala Machado.

Magdala junto a su ayudante. / Foto: David Domínguez.
Magdala junto a su ayudante de taller. / Foto: David Domínguez.

 

 

 

 

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