Moda

CIBELES. Jesús del Pozo se despide de la moda ensalzando la sensualidad y sofisticación femeninas

Europa Press.- Hace poco más de un mes, este genio de la moda se despedía de este mundo para siempre. Pero hoy, en el segundo desfile de la 54 edición de Cibeles Madrid Fashion Week, Jesús del Pozo ha estado más vivo que nunca.

Para no olvidar su recuerdo, lo primero en aparecer en la pasarela ha sido una modelo vestida enteramente de negro, con un pañuelo en la cabeza a modo de viuda, para homenajear al que durante tantos años ha sido un astro del diseño.

Antes de su muerte, Jesús del Pozo dejó su último legado: una colección para la próxima temporada estival en la que el propio diseñador «nos invita a pasar una noche en vela, en Manhattan, para celebrar una época en la que el estilo y la elegancia convertían a las mujeres en iconos».

Lo primero que llama la atención es la armonía cromática creada a base de colores muy naturales y tonos extraídos de la tierra: blanco, beige, verde militar, marrones y teja.  En cuanto a las formas, la colección sigue una tónica muy simple marcada por las líneas suavizadas.

«Las siluetas se relajan en vestidos largos y ‘caftanes’ que caen libres sin estructuras ni cortes sobre el cuerpo».  Los materiales elegidos han sido los crepés, organzas, sedas y tafetas que se hacen realidad en un sinfín de vestidos largos y cortos, faldas por encima de la rodilla, pantalones largos.

En esta colección también hay sitio para alguna que otra falda abullonada y vestidos holgados con ligero vuelo.  Los trajes largos dan paso a las espaldas abiertas y aberturas delanteras en las faldas. Todo muy cómodo y asequible para una mujer que, además, no quiere perder ni un ápice de sensualidad y elegancia.

Finalmente, Jesús del Pozo introduce el color indiscutible de la noche que termina imponiéndose hasta el final del desfile.  El diseñador también se atreve con la combinación oro-negro, que tan de moda va a estar durante la próxima temporada estival, asimetrías, faldas abullonadas, tul y transparencias.l

Los trajes largos de estampados florales también han causado mucha sensación entre el público asistente al que, sin duda, será el desfile más emotivo de toda la 54 edición de Cibeles.

«Ideas sencillas y formas clásicas para una mujer que busca un aire de fácil sofisticación y relajada sensualidad», era lo que Jesús del Pozo quería para este desfile. Una vez más, tenemos que decir: Maestro, lo has conseguido. Descansa en paz.

Victorio & Lucchino 

Divertida y genuina son las dos palabras perfectas para describir la colección de primavera-verano 2011. Los colores neutros se entremezclan con tonos fosforitos en los bordes de faldas y vestidos. Amarillos y rosas combinan a la perfección con otros clásicos de la temporada estival como el tono arena, refrescando así los outfits diurnos. Por la noche, los vestidos llegan a ras de suelo con tejidos frescos que bailan solos.

Vestidos amplios de cortes rectos y sencillos, ceñidos en ocasiones por un fino cinturón, son la firme apuesta de la pareja de modistos. No hay que olvidar las superposiciones y los volantes en muchas de sus prendas que esta vez vienen con los bordes en tonos ácidos, como un golpe refrescante de vida en mitad de la aridez de los colores del desierto como el caqui o el piedra.

Los escotes son cerrados y redondos apostando por el refinamiento. Ideales para aquellas que prefieren ir recatadas sin renunciar a la feminidad. En la línea de Victorio & Lucchino, no pueden faltar tampoco algún que otro detalle rococó que llegará al escote a modo de babero o de hombreras en piezas con mangas afaroladas.

La aportación que han hecho para baño es un guiño retro a los looks de los años 50 con un bañador con cinturón en piedra y amarillo fluorescente.

Para los complementos, el flúor impregna las suelas de los zapatos de punta y tacón de aguja que se anudan al tobillo.

Ellos vestirán formales, con chaqueta, pero darán un aire fresco a sus estilismos cortando los pantalones por encima de la rodilla. Las chaquetas, también tienen su toque veraniego de la mano de rayas anchas verticales en amarillo y tostado.

Para las cálidas noches de verano, llegan vestidos vaporosos sin escote y con plisados simétricos por delante y por detrás que juegan a dibujar la silueta de la mujer a base de transparencias y tejidos con mucho movimiento que se contonean al compás de las caderas.

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