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MODA. Lucía de Su, voces que envuelven la piel. Por Mónica Ledesma

Elblogoferoz / Mónica Ledesma.- África tiene nombre de mujer y como tal es sentimiento, pasión y emoción. Un continente de contrastes, de colores, de atardeceres de ensueño y de sabores que, cuando penetran en el corazón, ya no salen jamás. Un sinfín de culturas y de tradiciones que han sabido perdurar en el tiempo, como las raíces de un árbol milenario que se aferra a la piel de la tierra para no escapar de un sueño eterno.

Lucía Suñer también es mujer, madre, emprendedora y aventurera. Una defensora de la historia y de las historias que va tejiendo la vida con hilos de sabiduría y entrega. Lucía es española, pero hace más de 20 años que su corazón se dividió entre Tenerife y Kenia, un país del África Occidental al que llegó de la mano de su pareja por vacaciones y del que ya no se quiso marchar.

Lucía Suñer, muy sonriente, durante la entrevista / Foto: David Domínguez
Lucía Suñer, muy sonriente, durante la entrevista / Foto: David Domínguez

Lucía Suñer, galardonada por la Unesco por su defensa de las telas ancestrales de las mujeres de Kenia

A Kenia le debe su fuente de inspiración y vocación, pues fue allí donde hace diez años surgió su firma de moda: Lucía de Su. “Empecé a diseñar toallas con kikoys, que son tejidos de algodón, artesanales, de colores muy vivos y de gran calidad,  que utilizan los hombres en la costa del país. Pero, hace un par de años me decidí a hacer ropa con las telas que usan las mujeres de este país, denominadas kangas, y que son piezas rectangulares, muy artísticas, con un recuadro interior en el que va estampado un proverbio escrito en Ki-Swahili”, explica la diseñadora.

“A través de estas frases impresas en las telas, la mujer conecta con su entorno y habla a través de ellas, es decir, las necesita para vivir, desde que nace hasta que muere. Cuando llega al mundo una mujer en Kenia, las telas que se emplean para los partos son los kangas, los cuales luego pasan de generación a generación. Piezas que, con mensajes diferentes, ya envolverán a esa mujer durante el resto de su vida. Es por ello que cada tres semanas salen al mercado diferentes telas con mensajes personalizados, unas planchas que luego se destruyen convirtiendo a los kangas en modelos únicos”, añade Lucía Suñer.

 

La esencia de África a través de loskkk
La esencia de África a través de los kangas es la característica de la firma tinerfeña.

Fue esta curiosa tradición la que la llevó a querer profundizar en esta ancestral costumbre, envolviéndola así en un reto, al igual que estas telas lo hacen en el cuerpo de las mujeres, que acaba de ser reconocido por la Unesco. Organismo internacional que premió esta semana a la diseñadora tinerfeña por su labor en dar a conocer al resto del mundo, a través de la moda, el valor de las tradiciones de estas telas africanas.

“Me he empapado desde hace muchos años de esta cultura, aunque hasta ahora no había profundizado tanto en su origen. Pero el hecho de que las mujeres sean el soporte humano de la voz de un país, pues hasta las campañas políticas y sanitarias se hacen a través de los kangas, me cautivó profundamente y por ello decidí coger estas telas y transformarlas a la moda occidental. El hecho de que la Unesco haya reconocido mi labor, no como firma comercial sino como defensora de esta cultura, ha sido para mí algo maravilloso”, comenta Lucía.

Vestido corto de Lucía de Su.
Vestido corto de Lucía de Su.

Los kangas datan de finales del 1800, lo cual demuestra que detrás del colorido o del mensaje que llevan impreso, la mujer en Kenia tiene un gran poder, “pues mientras en esta época en Europa las mujeres no tenían derechos, en cambio en este país africano eran ellas quienes transmitían la voz del pueblo en su caminar”, resalta la creadora, quien además matiza que las frases estampadas en esta telas no son proverbios que se puedan traducir literalmente sino que hay una historia detrás de cada. “Por ejemplo, cuando la mujer se enfada con su pareja se pone un mensaje para indicar que está abierta a hacer las paces o, en cambio, si le da la vuelta a la tela el significado es lo contrario”.

Premio de la Unesco

Respecto al premio de la Unesco, Lucía de Suñer destaca, emocionada, que “la idea es lograr que estas telas sean Patrimonio Intangible de la Humanidad, además de la posibilidad de crear una Fundación en Kenia para preservar esta tradición. Por tanto, para mí es un honor que a través de mi moda se dé esta gran oportunidad al país y a sus tradiciones”, subraya.

La diseñadora tinerfeña presenta su primera colección etno-chic elaborada con los tradicionales kangas

Asimismo, a raíz de este reconocimiento ya se han empezado a abrir más puertas y proyectos, pues en breve Lucía acompañará a los miembros de la Unesco a Nairobi para negociar una exposición permanente e itinerante por Europa sobre estas tradiciones africanas. “Además –añade- en noviembre inauguraré otra muestra de kangas en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), la cual irá acompañada de un desfile de mi primera colección para mujer”.

Los kikoys son tejidos de algodón, artesanales, de colores muy vivos y de gran calidad, que utilizan los hombres en la costa de Kenia
Los kikoys son tejidos de algodón, artesanales, de colores muy vivos y de gran calidad, que utilizan los hombres en la costa de Kenia

Diseños que nacen para envolver pieles con voces, sueños con esperanzas e ilusiones con colores dentro de un estilo que su artífice ha denominado etno-chic, al centrarse en tejidos étnicos pero adaptados a la cultura occidental. Una colección pret a porter en la que la propuesta de Lucia de Su para la primavera-verano 2012 está dividida en cuatro líneas, dedicadas cada una a un color y sus variantes en estampaciones y en las que predominan los naranjas, ocres, rojos, azules, verdes esmeralda, violeta y, los básicos en blancos y negros.

Texturas y colores

Las muselinas, gasas, voile de algodón,  punto de seda o linos son el marco perfecto de múltiples combinaciones de texturas con colores y decoraciones que recuerdan a las tierras africanas pero con un estilo chic en el que encontramos vestidos, blusas, blusones shorts, monos,  kaftanes  y trajes largos, tanto para el día como para la noche basados en esta combinación etno-chic donde tradición, feminidad y modernidad confluyen, a la par que se complementan con una línea de accesorios a base de pañuelos, bisutería o ceretas y bolsos con telas africanas y piel de pescado.

“Se trata de una colección limitada, por el momento, debido a que entro por vez primera en el mercado como firma y máxime en tiempos difíciles económicamente. Pero confío en que tenga buena acogida entre el público, ya que también he tenido que adaptar mucho los precios para su comercialización, oscilando entre 50 y 100 euros el precio por piezas”, apunta Lucía Suñer.

Igualmente, en espera de la acogida que tendrá su marca, la diseñadora no descarta ampliar su colección a ropa infantil y de hombre, aunque de momento “no quiero diversificar demasiado sino centrarme en la parte cultural que va detrás de cada una de mis piezas”, resalta. Defensa de la historia y de la tradición que va innata en el interior de esta anticuaria de profesión que un día decidió dejó las galerías de arte que regentaba en Ibiza para mostrar al mundo el arte de África a través de la moda.

El color es clave en los diseños de la tinerfeña.
El color es clave en los diseños de la tinerfeña.

“La verdad es que antes de comenzar en serio con la ropa lo que hacía eran joyas con plata pura y cristales teñidos y cortados a mano pero los chinos copiaron este estilo y ya no pude competir en precios. Pero como hacer joyas es algo que me encanta y me divierte, no he querido dejarlo de lado, aunque ahora me centro más en bisutería a base de aluminio, la cual acabo de presentar en la Semana Internacional de la Moda de Madrid (SIMM), así como piezas en cobre, hueso, cuerno, etcétera”, añade Lucía. Un sinfín de materiales, con los que esta creadora experimenta en mezclas de tejidos, colores y fantasía.

Fabricación

Respecto a dónde fabrica, Lucía indica que el diseño lo realiza ente Tenerife y Kenia, fuente de su inspiración, aunque la producción se lleva a cabo entre Italia, país donde también tiene otra residencia, y Madrid. Sobre el mercado que abarca, resalta que “aún es incipiente al ser mi primera colección”, pero espera poder abarcar más campo ante el éxito cosechado tras su primer desfile en la Pasarela de Moda y Estética celebrada en el Recinto Ferial de la capital tinerfeña –donde acudió invitada por el colectivo Tenerife Moda al cual pertenece- así como su reciente participación en la SIMM y el reconocimiento dado por la Unesco a su labor.

“Mis diseños se venden ahora en tiendas multimarcas, ya que no tengo en mente abrir tienda propia. Pero espero ampliar mercado, a partir de febrero, a otros países de Europa y Sudamérica, ya que mi idea es mantener colecciones de una única temporada primavera verano e ir llevándola por diferentes partes del mundo, aportando así mi granito de arena a África”, destaca.

La diseñadora en una divertida imagen en la terraza de su casa. / Foto: David Domínguez.
La diseñadora en una divertida imagen en la terraza de su casa. / Foto: David Domínguez.

Lucía subraya que todo lo que está viviendo ahora no hubiera sido posible sin el apoyo que ha tenido desde el principio por parte del colectivo Tenerife Moda del Cabildo Insular, que “me ha ayudado a que por fin un proyecto que llevaba muchos años dormido haya visto la luz”. Un mundo de moda, arte y cultura al que llega movida por un motor que no es otro que su pasión por África.

Es de esta manera como Lucía de Su irrumpe en la moda, con una colección diferente y original. Diseños que transmiten mensajes, emociones y sentimientos. Creaciones que pese a seguir las tendencias de las pasarelas no han sido creadas para un momento concreto, sino para una eternidad de sueños de colores que a través de telas especiales hablan por sí mismo, sirviendo a la mujer africana para llevar su voz a la calle, defender sus derechos, su familia y su dignidad.

Telas que envuelven cuerpos, voces que se bordan sobre la piel, estampados genuinos, originales, casi artesanales, que se transforman en pequeñas obras de arte con esencia propia. Trozos de palabras, de vida y de lucha de una cultura y de un país que ahora, gracias a Lucía de Su, harán que las voces de África puedan también escucharse en otros rincones del mundo.

 

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