Jesús Pedreira Calamita

Flandes en Taganana. Por Jesús Pedreira Calamita

Hay muchísimos motivos conocer en profundidad todos los barrios de Santa Cruz de Tenerife. Y, entre ellos, no podemos olvidarnos de  Taganana.

Una buena caminata es un motivo para acercarse a Anaga y contemplar uno de los más bellos paisajes que el ojo humano tiene a su alcance. Desde allí se contempla la majestuosidad de los Roques de Anaga.

Y conocer a su gente. Taganana, a través del magnífico libro del profesor Alberto Galván Tudela nos ofreció un completo estudio antropológico en la década de los setenta del siglo XX.

El nombre Taganana es de origen guanche y deriva de la palabra Anagan, que significa rodeado de montañas.

Tal como relata Galván Tudela, basándose en el Fontes Rerum Canariarum , de 1501 a 1520, es la época en la que se concede data a los vecinos es la fecha del asentamiento en la Comarca de Anaga. El Adelantado ofrece el repartimiento de las tierras de regadío y el sequero para sembraduras por medio de suertes de tierras y heredamientos de aguas.

El organismo más importante de las Islas de Realengo (Tenerife, Gran Canaria, La Palma) sería el Cabildo, que estaba integrado por seis regidores, dos jurados y un escribano de consejo.

Tras la constitución de Cádiz, cuando se promulga el Decreto sobre la creación de Ayuntamientos Constitucionales en 1812, Taganana tendrá su propio Ayuntamiento, pasando a formar parte del de Santa Cruz de Tenerife en 1850.

Taganana no tendrá carretera hasta 1968.

La Iglesia y la Plaza constituyen el centro simbólico de Taganana, y la Virgen de las Nieves es la Patrona de toda la Comarca.

La Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves es una de las más antiguas de Tenerife, puesto que ya se oficiaba culto en 1506. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1506. Sus  muros, son gruesos, de mampostería. Se emplearon sillares de toba roja –propia de la zona del Macizo de Anaga- en las esquinas.

Tiene un magnífico artesonado mudéjar, y sobresalen la imagen de la Virgen, así como El Crucificado, conocido por El Flechat. Ambos cuadros están en Taganana como consecuencia del naufragio que sufrió el buque francés Flechat frente a sus costas.

Pero el cuadro que destaca sobre todos es el magnífico “Tríptico de la Adoración de los Reyes”. Si bien hay discusión entre los historiadores del Arte sobre su autoría, decantándose unos por Hans Memmling, discípulo de Van Eick, y otros por Marcellus Coffermans, influido por Van der Weyden (su “Descendimiento”, es una obra cumbre del Arte universal), lo que es indubitado es que se trata de un Tabla Flamenca del segundo tercio del siglo XVI.

Las intensas relaciones comerciales entre las islas Canarias y Flandes, con el puerto de Amberes principalmente, también tuvieron su efectividad en el mundo del arte, y concretamente de la pintura. El intercambio de azúcar por obras de arte, supuso un rico patrimonio de obras de arte de Flandes en Canarias.

Cuando entramos en la Iglesia de la Virgen de las Nieves, lo cierto es que el “Tríptico de la Adoración de los Reyes” no está especialmente indicada ni señalada. Está, más bien, a  oscuras. Tras iluminarla aparece ante nuestros ojos su gran perfección y belleza. Tenemos que estar contemplándola varios minutos para apreciarla en todos sus detalles y magnificencia. Estamos ante una joya pictórica.

En la parte central del Tríptico aparecen en el centro La Virgen y el Niño, San José, y contemplando la escena Los reyes magos. Es una imagen de gran sobriedad. La figura de la Virgen María es hierática. El cuadro, tiene, a su vez, una gran perspectiva. Muestra serenidad, pasión y devoción.

Una de las joyas de nuestro rico patrimonio artístico en Taganana. Ocasión para visitar este bellísimo barrio santacrucero. Una motivo más para disfrutar de su paisaje, de sus vinos, de sus papas, de sus batatas, de sus ñames, de su pescado y de su Arte.

Jesús Pedreira Calamita

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