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CORTO… Y CAMBIO. ¡Me están estresaaaaandooo!

Por si fueran pocos los sobresaltos del Ibex, que anda entusiasmado en una montaña rusa mientras los que estamos aquí abajo miramos despavoridos tanto vaivén –sobre todo hacia abajo-y las profecías agoreras de la nueva presidenta del Fondo Monetario Internacional, cuya cabellera absolutamente blanca –ya saben, los disgustos hacen que las canas proliferen-  no ayuda a imaginar un escenario un poco menos malo, la clase política canaria ha hecho una rentré tras el estío de vértigo.

Alpidio Armas, el futuro ex socialista de El Hierro, provocó la estampida con la moción de censura contra Belén Allende de la mano del Partido Popular. Los herreños, que son muy suyos –incluido Alpidio- no han tardado ni una semana en levantar el hacha de guerra para cortarle la cabeza, si hace falta, al mismísimo Paulino Rivero, mientras los palmeros – que no culminaron su acoso y derribo de los nacionalistas en el Cabildo de La Palma- esperan agazapados la medida ejemplarizante de la dirección socialista para ver si les sale rentable o no liquidar –políticamente hablando- a Guadalupe González Taño. También es mala suerte que, encima que hay pocas, sean dos mujeres a las que apeen de las presidencias insulares.

Pero si herreños –eso ya se da por seguro- y palmeros –eso está por ver- desalojan a los nacionalistas de las dos islas, no se descarta que ambos unan sus fuerzas, liquiden a su vez a Coalición Canaria, resuciten las AIC, se sumen al PP, se besen con Nueva Canarias y, ¡voilá!, nuevo pacto, nuevo gobierno, nuevo presidente. Y nuevo CCN, que el partido de Ignacio González junior tiene clara su posición política: siempre con la mayoría.

Cabreado Tomás Padrón y más que a disgusto Antonio Castro, a Paulino Rivero no le ha quedado más remedio que mandarle besos volados a Román Rodríguez, al que ha dejado ‘muerto de hambre’ –queremos decir sin cargos y sin sueldos- en Gran Canaria. La excusa es unir al nacionalismo para no desaparecer el 20-N como Franco, primero, y Zapatero, dentro de poco. Pero es también una alianza que permitirá a los nacionalistas echar a José Miguel Bravo de Laguna del Cabildo de Gran Canaria y aplicarle al PP aquello del ojo por ojo… sólo que el tuerto, de momento, será Tomás Padrón. Y Castro… con un parche en el ojo.

Y mientras media Canarias se pelea con la otra media, se hacen y deshacen acuerdos, se crean nuevas alianzas, se especula con nuevas mayorías, se lanzan dardos envenenados y la clase política está a punto de llegar a las manos, José Miguel Pérez intenta, sin éxito a la vista de los acontecimientos, reconducir a su partido con una amenaza bíblica: serán expulsados del paraíso. Sólo que el paraíso, según las encuestas, tiene los días contados… Por primera vez sé de qué va el estrés posvacacional y la dura vuelta al trabajo, con tanto trajín, ¡me están estresaaaaandooo!

cruanovillalba@gmail.com

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