Autobombo y platillo
El miércoles, el Ayuntamiento de Santa Cruz, remitía a los medios de comunicación una nota informativa de esas de autobombo y platillo sobre lo bien que lo está haciendo la corporación para que la capital recupere la normalidad. No ponemos en duda que los operarios están currando a destajo para que así sea, pero es algo prematuro que el concejal de turno se eche flores con frases como la siguiente: “Dado lo apremiante que es este objetivo [limpiar las calles y recobrar la normalidad], el consistorio ha desplegado en los diferentes espacios públicos de la ciudad la totalidad de la amplia y moderna flota con que cuenta en la actualidad para este tipo de tareas así como la totalidad de los medios humanos de que dispone para las mismas, un hecho que pone de manifiesto, por otra parte, el acierto que tuvo el Ayuntamiento de Santa Cruz cuando renovó, recientemente, estos medios”. Faltó un tatatachán final para que el éxito fuera completo, pero…
No son socavones, son agujeros negros
Pero antes de colgarse medallas antes de tiempo, el concejal en cuestión se debería dar una vueltita por el polígono de El Mayorazgo y por las inmediaciones del cementerio porque en las vías no es que haya socavones, es que son agujeros negros. Y claro, uno puede ir a cumplir con sus finados y terminar bajo tierra en un descuido. O quedarse sin coche, porque como no ande fino, se le descalabra en uno de esos desniveles. El tramo final de la Avenida Príncipes de España está casi en las mismas condiciones y hablamos, en todos los casos, de unas vías con mucho tránsito diario. Bueno, el caso es que se van a cumplir quince días desde las lluvias y así seguimos… Pero como una imagen vale más que mil palabras, aquí abajo tienen el vídeo para que vean que no exageramos y sólo es un pequeño tramo.
Los cuadros, ¡pegados a la pared!
La restauración del salón de plenos del Parlamento canario está encontrando más dificultades de las previstas, a pesar de que ya se conocía que la tarea no iba a ser nada fácil, ni mucho menos, tras detectarse una plaga de termitas, carcoma y otros bichitos similares que se estaban poniendo moradas a cuenta de la estructura del edificio. El mayor reto, que se había aplazado hasta las vacaciones parlamentarias del verano, era desmontar los dos enormes lienzos que cuelgan de la pared en donde se ubica la Mesa de la Cámara. Pero, ¡sorpresa!, resulta que no están enmarcados, sino pegados al cemento.
Levantar el techo del Parlamento
Para que se hagan una idea, para hacer una restauración de los lienzos en condiciones habrá que cortar toda la pared [y los cuadros miden diez metros de alto] y sacar el bloque completo con el lienzo pegado al cemento. Para poder ejecutar esta tarea será necesario, además, romper todo el techo del salón de plenos de la Asamblea Legislativa y sacarlos por allí para, luego, despegarlos, restaurarlos como Dios manda y volverlos a enmarcar para colocarlos finalmente en su sitio original. En resumen, que el Parlamento no está ahora para alegrías presupuestarias, así que se hará una limpieza de los cuadros, se le colocarán marcos nuevos sin termitas y a esperar tiempos mejores para rematar la obra. Se nos olvidaba, los lienzos en cuestión son obra de Manuel González Méndez, datan de 1906 y se titulan “Desembarco” y “El Adelantado y los guanches”. El autor cobró por los dos lienzos 8.000 pesetas de la época.
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