Santa Cruz: Ángel Llanos y Miguel Zerolo
Cuando en 1987 entré en la política, no me imaginaba las vueltas que la vida me iba a deparar con el paso de los años. A mediados de los ochenta, yo estaba tranquilita dando clases en el instituto de mi especialidad, Filología Francesa, y un señor llamado Don Manuel Hermoso me llamó para que formara parte de su candidatura por la ATI (Agrupación Tinerfeña de Independientes). Sí, sí, la ATI, no sé porqué ahora les molesta ese nombre, pero sacó 21 de los 27 concejales ese año.
Pese a que casi no salgo concejal (me pusieran de las últimas para que Bermúdez, padre, y otros que le apoyaban tuvieran un mejor puesto), fueron cuatro años importantes para Santa Cruz. A mí Manolo me encargó dirigir las áreas de Cultura (con Educación, Juventud, …), y Fiestas (que parece que es la Concejalía para la que estaba predestinada en la vida).
Luego, en 1991, Manolo me volvió a pedir que le acompañara y yo, encantada, fui, aunque él luego se fue al Parlamento y se quedó José Emilio García Gómez de alcalde. La ATI perdió 5 concejales pero continuó con una amplia mayoría. Ése fue mi segundo y último mandato afiliada a un partido nacionalista, porque me bastaron ocho años para darme cuenta del error de apoyar a un partido político que, por definición, es excluyente. Y eso que la gestión del 91 al 95 fue muy atractiva para mí, ya que seguí siendo concejal de Cultura y Fiestas (para no variar), pero también coordiné Deportes y me encargaron la organización de “Santa Cruz, V centenario”, para conmemorar los quinientos años de vida de nuestra ciudad. Apasionante.
En 1995, la ATI sacó a relucir su auténtico espíritu de lobo debajo de una piel de cordero. Se cargaron a José Emilio y muchos nos fuimos de ese partido y de la política decepcionados. Recuerden que fue aquella candidatura “trampa” con Hermoso de nuevo de número 1 pero Miguel Zerolo de número 2, que fue el que se quedó en la Alcaldía. La ATI perdió 5 concejales más y se quedó en 11 por 10 escaños del Partido Popular que, de la mano de José María Aznar, estaba viviendo sus instantes previos a la victoria en toda España.
Yo seguí dando clases hasta que a finales de los 90 me afilié al Partido Popular (estuve 8 años en la ATI y ya llevo más de 10 en el PP). Fue algo así como un gesto de rebeldía (siempre he sido una inconformista), porque no podía seguir mirando hacia otro lado mientras la ATI hundía a Santa Cruz. Bueno, la ATI y Miguel Zerolo, que ya llevaba 4 años de alcalde.
José Emilio García Gómez encabezó la candidatura del PP a la Alcaldía en 1999. El PP bajó de 10 a 5 concejales y la ATI subió de 11 a 18. Se rompió la caída libre en la que se encontraban los nacionalistas en el período 1987-1995. ¿Por qué? Fundamentalmente por dos razones, en mi opinión. La primera, porque el PP, tres años antes, se mostró ante los vecinos de Santa cruz como un partido político indigno, que se vende por un plato de lentejas, ya que a los pocos meses de comenzar el mandato, Zerolo echó “por elevación” a Guigou (ex del PP, ex del PNC, y ahora en CSC) del gobierno de Santa Cruz a la Dirección General de Drogodependencias (aunque luego también fue viceconsejero de Pesca y consejero de Agricultura), por el temor electoral que le tenía a su trabajo; y el PP, en lugar de irse a la oposición, se quedó amarrado al sueldo y al coche oficial por orden de Ignacio González (fíjense ustedes, ya andaba por ahí el personaje). Y la segunda razón de la caída del Partido Popular, fue porque Nacho González lo metió en el caso Bango, de triste recuerdo para la democracia.
Por cierto, en ese mandato 1999-2003, Zerolo compró (políticamente hablando) a un concejal del PP, David Sáenz, que se fue al grupo mixto llevándose su acta de concejal y convirtiéndose en tránsfuga. La ATI le “agradeció” el gesto nombrándole concejal con dedicación exclusiva de no sé qué cosa, creo que del Mercado. No fue el único. En ese mismo mandato, el PP tuvo otro tránsfuga (otra) en el Cabildo, cuya lista la encabezó el admirado Pedro Galván; Carmen Rosa García Montenegro también se fue al grupo mixto llevándose el acta de consejera que sacó gracias al PP, y Ricardo Melchior (con una mayoría absoluta justita), al igual que hizo Zerolo con David Sáenz, la premió nombrándola consejera de Sinpromi también con dedicación exclusiva (y donde, por cierto, continúa). Fueron resultados electorales ajustados, y algunos son expertos en afianzar sus mayorías en las instituciones gracias al sueldo y al coche oficial.
En 2003, formé parte de la candidatura que encabezó Cristina Tavío. El PP mantuvo el tipo tras 5 presidentes en 4 años, y repitió resultado con 5 concejales, pero Zerolo ya bajó de los 18 que obtuvo en 1999 a apenas 14, cuatro menos. Claro, esta vez, Miguel no podía “hacerse” con ningún tránsfuga porque todos éramos gente decente, y por eso permitió que el PP entrara a gobernar porque 13 concejales en la oposición eran muchos, sobre todo con Guigou, Guimerá y Odalis en ella (eran, otros tiempos).
En el año 2006 yo ya tenía decidido irme de nuevo al instituto para acabar mi carrera profesional allí antes de jubilarme (ya tengo 63 años). Pero ante las Elecciones de 2007, el Partido Popular toma dos decisiones muy acertadas: encomendarle a Ángel Llanos que lidere el partido en Santa Cruz de Tenerife, y encargarle que alcance la Alcaldía en un proyecto de ocho años (a nadie se le escapa la dificultad de ganarle a Zerolo a las primeras de cambio). Ángel me llamó y me pidió que le acompañara en ese proyecto. Y les digo la verdad, lo que me hizo decidirme a ponerme a su lado fue que vi en él a un tipo de político, a una manera de hacer política, que no observaba desde el año 1987 cuando Manolo Hermoso me pidió por primera vez que le acompañara en un proyecto para Santa Cruz.
Ángel Llanos y Manolo Hermoso, aunque dispares ideológicamente y cada uno con sus defectos, se parecen mucho en sus virtudes políticas: don de gentes, capacidad de trabajo sin límites, gestión eficiente, transparencia, rectitud, las ideas claras, amor por su ciudad. A Miguel Zerolo le han bastado dos años trabajando con él para darse cuenta que la ATI, ante el empuje de Ángel Llanos, no va a tener opciones en las Elecciones del 2011, porque Ángel ha sabido sumarle a la defensa inquebrantable que hace de los principios y de los valores del centro-derecha español, un equipo de hombres y mujeres que se dejan la piel por la política.
De la percepción de crecimiento se ha pasado a los resultados: 1 concejal más en las Elecciones de 2007 (el segundo mejor resultado de nuestra historia); del 19% de votos obtenidos pasó, un año más tarde, en las Generales del 2008, al 34%; y en las Europeas del pasado mayo, el PP casi triplicó el número de votos a la ATI en Santa Cruz que perdió en 285 de las 290 mesas electorales de la capital. Además, por si fuera poco, la última encuesta electoral de los propios nacionalistas (Tenebarómetro parece que se llama), que se publicó hace tres semanas en este querido periódico de Diario de Avisos, coloca a Ángel Llanos con un índice de popularidad 23 puntos por encima de su teórico contrincante en las Elecciones de 2011, José Manuel Bermúdez, hasta situarlo en un inalcanzable 86% frente a apenas un 63% del “eterno” aspirante.
Querido lector, llevo toda mi vida viviendo en Santa Cruz, conozco bien a la ATI, o a las AIC o a CC (como quieran llamarse en cada momento los nacionalistas), llevo bastante tiempo en la política y ya han pasado tres años desde que comencé a trabajar y a patearme la ciudad de la mano de Ángel Llanos. Y les he escrito todo esto para explicarles que cuando Zerolo, irresponsablemente, echó el 28 de julio al PP del gobierno municipal en el Ayuntamiento de Santa Cruz, no sólo antepuso sus intereses personales a los de los chicharreros, sino que, además, se visualizó el estertor de un político como Miguel que se ha dado cuenta que esto ya no le ilusiona (y lo demuestra con su evidente pasotismo), y que la gente ya no le quiere (de 18 concejales en 1999, a 14 en el 2003 y a 11 en 2007). La ruptura del pacto unilateralmente por la ATI también supuso la confirmación de un Partido Popular que se viste por los pies, que ha sabido corregir el error que cometió hace 14 años, y que no le tiene apego alguno al despacho oficial. Pero, y esto es lo más importante, lo sucedido sitúa a Ángel Llanos tratando de tú a tú a Miguel Zerolo y, por lo tanto, supone la consolidación de un líder político como la copa de un pino, que crece día a día y que procede de un barrio de Santa Cruz como es Ofra. La mayoría de los vecinos de Santa Cruz hace tiempo que ven a Ángel como el próximo alcalde de esta maravillosa Ciudad, y eso lo reconocen (en privado, naturalmente), socialistas y nacionalistas.
Lo sucedido es un aliciente aún mayor para que los más de 3.000 afiliados del PP en Santa Cruz nos esforcemos durante estos 20 meses para ganar las Elecciones del 2011 y situar a Ángel Llanos al frente de la Alcaldía. Con su futuro profesional resuelto desde 1990, con una preciosa familia ya creada, y con más de 12 años de experiencia política, Ángel contará en mayo de 2011 con más de 40 “primaveras”. Buena edad para un alcalde que saque a esta ciudad, otra vez, del estereotipo de “muerta” en la que Zerolo y ATI la ha vuelto a meter.
Maribel Oñate. Concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife
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