FIRMAS Joaquín 'Quino' Hernández

OPINIÓN | Cuaderno de bitácora | El voto joven | Joaquín Hernández

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Ayer, en una comida familiar, hablaba con mi nieto sobre las elecciones europeas del 9 de junio, le preguntaba si estaba ilusionado por su primera votación, por el hecho de sentirse parte de la gente de este país con derecho a voto y ejercerlo con toda seriedad.

La contestación me dejó un poco perplejo. «Abuelo, no voy a votar porque no creo en este sistema corrupto que me produce tantas decepciones. Esta democracia esta ideada para crear una serie de personajes a los que lo único que les importa es su cartera, el poder por el poder. Prometen y vuelven a prometer lo mismo que prometieron hace 4 años, aquí parece que nadie quiere echar cuenta de las mentiras que dicen, de las promesas incumplidas. Yo no voy a votar ni esta vez y ninguna, entre otras razones porque, una vez echado una ojeada a las listas y ver la cantidad de mediocres repitiendo el mismo escenario que hace 4 o 5 años, o sea sin el más mínimo rubor o vergüenza, se presentan a la elección o reelección a sabiendas que han estado tocándose las narices los últimos 4 años. y tú, abuelo, ¿vas a ir a votar, después de oírte decir mil veces que «esta gente no vale para nada»?

Le contesté que iba a votar, pero lo haría desde la perspectiva de la persona, jamás de las siglas de su partido. Le explique que la gente debería votar a fulano de tal y tal de acuerdo con su historial de servicio público, y no a las siglas de su partido. Vi como empezó a reír y diciéndome: «nunca cambiarás» me sirvió un vino y brinde con la cerveza que él sostenía en su mano izquierda.

La esperanza electoral, el voto ilusionante, la confianza en el político que puede hacer cosas, cosas que reviertan en una mejor sociedad, en un mejor estado del bienestar, se ha perdido, no solo en la juventud (más del 60% no creen en la Europa y más del 58% se abstendrán al voto) también en la mal llamada «tercera edad», ambas generaciones totalmente desesperanzados electoralmente.

La derecha rancia y conservadora y la ultraderecha, asociadas, permanentemente, han desarrollado una estrategia de intimidación, para eternizarse en el poder; el mensaje es: “nada vayas a hacer, porque es inútil, somos demasiado poderosos… y si haces algo, sufrirás consecuencias: violencia, persecución, cárcel, exilio… o muerte”; y sobran los ejemplos para demostrar que eso es así.

 Al igual que la intimidación, la de exacerbar la “desesperanza” es también una deliberada estrategia de la ultraderecha.  El mensaje, al final, siempre es el mismo: “no vale la pena hacer nada… no se puede contra el régimen… vinieron a quedarse para siempre… no perdamos el tiempo, nosotros sabemos cómo votas… no importa por quien votes, de todas maneras, nosotros vamos a ganar…Además, todos los políticos opositores de izquierda comunista son unos corruptos y sus partidos también”.

El parlamento europeo es una amalgama de colores e intereses. Las leyes que se promulgan están más acordes con los deseos de las grandes multinacionales cuyos Lobys están permanentemente ejerciendo presión sobre las decisiones que afectan a la gran mayoría de los europeos, sin importarles para nada las consecuencias y los daños colaterales que producen a la población.  

Europa sigue siendo el tren de clases, en 1ª vip tenemos a los de siempre, Alemania y Francia son los que deciden, luego en 2ª aparecemos los italianos, los españoles y paises nórdicos, luego en 3ª Grecia, Portugal, Polonia, cierran el convoy los demás.

Las políticas de Angela Merkel y la Troika, con los famosos “hombres de negro”, produjeron una brecha sangrante en la Europa unida. La crisis de la mal llamada “burbuja inmobiliaria” la pagamos los ciudadanos de 2ª, 3ª y 4ª categoría de la Unión Europea. Sin el menor rubor se dejó al pairo a millones de personas que acabaron terminando sus días en la mazmorra del desempleo y del suicidio.

Con la llegada de la pandemia del covid19, y ante la debacle de una enfermedad que no distinguía clases ni trenes de alta o baja velocidad, no hubo más remedio que poner a funcionar la maquinita de los euros y hacer barra libre para todos. La Unión Europea tendrá que hacer mucho esfuerzo y trabajo, olvidándose de presiones ajenas a los intereses de los europeos, legislar para todos sin distinciones, sin presiones, sin intereses nacionalistas.

Porque el futuro de los europeos, si queremos ser una gran nación será la Federación Europea de Naciones, Un gran gobierno europeo y unas federaciones administrativas, es el único camino para la unificación verdadera, tanto en el sentido económico como en el de defensa. No podemos estar esperando a la OTAN como paraguas defensivo, los norteamericanos no están por la labor de jugarse los “garbanzos” por los europeos. Yo si votaré por Europa unida, votaré no a favor de… si en contra de la ultraderecha europea que parece más unida que nunca.

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