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OPINIÓN | CUADERNO DE BITÁCORA | El verificador propondrá a Puigdemon para el Premio Nobel de la Paz | Joaquín Hernández

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Un verificador, según la Real Academia de la Lengua, significa: inspector, demostrador, investigador o examinador.

De manera que es la persona que aceptan ambas partes en litigio como “neutral” en unas conversaciones que cuyo resultado final es lograr la paz y el cese de la violencia entre los contendientes.

Internacionalizar el litigio entre el Estado español y el procés, siempre fue una vieja ilusión de los independentistas catalanes, algo que nunca pudieron lograr ni siquiera con las decenas de “embajadas catalanas” en el extranjero y que ahora ha logrado Puigdemont y su mariachi de JuntXCat.

Uno, que no es dudoso de su predilección por un gobierno de coalición de la izquierda progresista y solidaria, que me considero un social demócrata de toda la vida, de los que, en las catacumbas del  franquismo, se jugó, más de una vez, el físico en los sótanos de la comisaria del gobierno civil de Santa Cruz de Tenerife, que he votado Psoe desde las elecciones de principio de la democracia, que voté la constitución española aquél 6 de diciembre de 1978, contemplo con estupor todo el tema de los pactos con Puigdemont y su, repito, “mariachi”.

Soy partidario del dialogo, como decía mi amigo el noi de Poble Sec: “prefiero un buen polvo a un rapapolvo” y “un bombero a un bombardeo”, yo que también detesto la violencia, que no conozco el odio, ni se del rencor o la envidia, hice de la charla, del debate y la opinión constructiva un lema en mi vida, no entiendo, ni podré entender el dialogo impuesto y con condiciones leoninas por una de las partes.

El Psoe está, en intenciones de voto, bajo mínimos. Si lo que se quiere es gobernar a toda costa, ya empieza a no servir la excusa de; “lo hacemos para que no llegue al poder la derecha franquista y la ultraderecha”. Porque no se puede hacer una especie de “conferencia de paz” con un enemigo inexistente.

En primer lugar, porque es falso que cuando Oriol Junqueras o Puigdemont, hablan del secesionismo como “los catalanes” sea cierto, por la sencilla razón que ni son todos los catalanes, ni son el 50%, los que quieren el independentismo de Cataluña con el Estado español, veamos los datos de las elecciones catalanas del 2021:

Censo electoral: 5.368.992 votantes

Votos Contabilizados: 2.874.610

Abstenciones: 2.494.382

Votos Nulos: 40.966

Votos en blanco: 24.021

Si tenemos en cuenta que solo el 53% del 50% del censo electoral estuvieron dispuestos a elegir entre partidos constitucionalistas o secesionistas, el otro 47% se abstuvieron, votaron en nulo o en blanco, quiere decir que más de 2.5 millones de catalanes pasan del tema del procés. Pero si a esto le añadimos que la suma de los partidos “españolistas” supera el 48,8% de los votos y los “catalanistas” el 48,02% estamos llegaremos a la demoledora a la conclusión que, de una población de 7.600.000 personas, solo 1.386.000 apoyan la independencia del Estado, no llegan al 20% de la población total.

¿A quienes se refiere Puigdemont y Oriol Junqueras cuando dicen que “los catalanes quieren la independencia?

Este es el truco del toco mocho politiquero, o bien una de las normas de la publicidad nazi, de Joseph Gooebels; “una mentira a base de repetirla miles de veces se convierte en una verdad aplastante”

Aceptar una reunión, en “territorio neutral”, con Puigdemont en Ginebra, se me antoja, además de esperpéntico y ridículo, una estupidez del gobierno de Pedro Sánchez. ¿De qué se hablará? ¿Qué temas importantes se dilucidaran en esa reunión? ¿La entrega de armas por parte del separatismo catalán? ¿El alto el fuego y la firma de un acuerdo de paz? ¿El tema del referéndum de autodeterminación?

Esto es tan kafkiano, mejor dicho, berlanguiano que si no fuera por el aprovechamiento de la idiotez del gobierno de coalición del Psoe/Sumar, por parte de la derecha rancia y la ultraderecha española, sería de risa, de película de la saga de “La Escopeta Nacional”.

De todas formas, Pedro Sánchez parece empecinado en convertir a Carles Puigdemont en el Nelson Mandela catalán y no me extrañaría que, de seguir la cosa tal cual, proponga a Puigdemont para premio Nobel de la paz.

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