FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | El fascinante viaje de las pinceladas | Salvador García Llanos

Nos reencontramos en el Instituto con Pedro González, Peri, Pegonza, con su décima exposición de acuarelas, sustentadas por las que él llama “Pinceladas”, el origen de esta actividad pictórica que ha llenado una buena parte de una senectud –que no lo parece, ni por apariencia física ni por dedicación artística a tope- muy provechosa y fecunda.

Vuelve Peri a hacer un viaje por aquellos lugares que le inspiran, que le dicen algo y plasma con virtuosismo cromático desde la siempre sugerente y delicada técnica de la acuarela. Paisajes y motivos de París, de los bosques franceses que reflejan el apreciable bucolismo, de Austria, Italia, Sevilla, Barcelona y Cuba. Su recorrido es una invitación a contrastar la diversidad y la belleza. Como también a evocar y admirar el naturalismo más cercano de nuestras montañas y nuestro litoral, de nuestras poblaciones al límite, como Taganana.

Quienes hemos seguido desde cerca, periódicamente, su capacidad creativa, sabemos que quien se iniciaba en el género acuarelístico ha ido superándose con ánimo claro de perfeccionamiento. Hoy Pedro González es un artista consumado, capaz de las tonalidades más intensas o de las sutilezas más provectas.

Es un viaje fascinante, con un guiño al volcán palmero incluido, allí en Cumbre Vieja, después de atravesar un bosque de tajinastes, en otra isla, donde la naturaleza misma es un compromiso para el autor en el que, además, se siente cómodo, como cuando tiene que plasmar algún rincón urbano, pleno de vitalidad monumental y colorista, como es la plaza Concejil y la escalinata del paseo Las Damas.

En el Puerto que le hubiera gustado cantar a su amigo Luis Gálvez Monreal, se detiene en esa visión aérea que el inigualable César Manrique concibió de una parte de la costa de Martiánez, aunque tuviera que tragarse la “Coronela”, el último recurso para un baño en el mar aunque bajara la marea, que diría la copla popular. A Peri se le debe, desde luego, una revitalización artística de lo portuense, de sus rincones cercanos o cotidianos.

Ahí tenemos, por ejemplo, ese atardecer de Punta Brava que trata con esmero para que el oleaje suavice el adjetivo hasta hacer de la lámina de agua una suerte de alfombra, tentadora para ser pisada una y otra vez.

Pero el pintor salta también a otras latitudes. A la Venezia romántica y gondolera; a la Florencia, donde el arte se hace eterno y mágico; al París de atmósfera inigualable, entre versallesco y aglutinador de adjetivos que ansía las tardes de bohemia; a la Viena donde un sencillo pasaje urbano sugiere la dinámica de la ciudad que no descansa; al color especial de Sevilla, con su duende que nos remite de inmediato al olor a azahar; a la Barcelona nocturna del llamativo barrio gótico; y a La Habana, donde se sublima la decadencia y el atardecer es una transgresión de la monotonía cotidiana.

De vuelta a casa, hay que fijarse en el sombreado con el que Pedro González identifica a la Laguna, un alarde como los reflejos sobre el ciclista que prosigue su marcha, una asimilación de los mejores rasgos clasicistas en las inmediaciones del orotavense conjunto de  San Agustín y de lo que desprende ese jardín de amapolas a las que solo falta, si nos permiten la hipérbole, que huelan.

El acuarelista brilla en esta nueva entrega. Sus obras cautivan. No es de extrañar, por tanto, que reciba mensajes de admiración y que combine sus impresiones ya con dominio de sus colores y sus pinceles. Lo mejor es que sigue viviendo su quehacer artístico como quien emprende una ruta en la que va descubriendo matices y sugerencias hasta que se detiene en lo que ha de plasmar con finura o delicadeza pictórica.

“La acuarela es una danza impredecible”, escribió hace unos años la pintora chilena Cecilia Anich. Peri se suma al baile, cada vez con más destreza, porque en la agilidad y la espontaneidad, cualidades de esta modalidad pictórica, hay que desenvolverse con la soltura de la que hoy hace gala.

Nota del autor.- Texto leído anoche, en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias,  en la apertura de la exposición Pinceladas-X Exposición de acuarelas que permanecerá abierta, en horario de mañana y tarde, hasta el próximo 30 de diciembre.

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