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CÁRITAS | El Proyecto drago atiende a más de 200 personas por consumo de alcohol

Ante el Día Mundial sin Alcohol, la entidad diocesana constata que la edad de inicio de consumo se sitúa en los 14 años

EBFNoticias |

El Proyecto Drago, una Unidad de Atención a los Trastornos relacionados con el Consumo de Alcohol de Cáritas Diocesana de Tenerife -e integrada en la Red de Drogodependencias del Gobierno de Canarias-, ha asistido en lo que va de año a 106 familias y un total de 197 personas con esta patología adictiva. Dicho proyecto, que cumple 24 años desde su puesta en marcha, se centra en la Desintoxicación, Deshabituación y Rehabilitación Alcohólica de los pacientes. El perfil y la problemática que presenta este trastorno han ido cambiando a lo largo de los últimos años, como así se constata en el informe publicado con motivo de la celebración, este 15 de noviembre, del Día Mundial Sin Alcohol.

Respecto a los últimos seis años, en el citado informe se sigue constatando el aumento de las mujeres que se acercan al proyecto solicitando ayuda, especialmente a raíz de la pandemia por la Covid-19. En concreto, la cifra de mujeres atendidas ha pasado de un 21% hace cinco años al 32% actual.

El 61% de las personas atendidas empezaron a beber entre los 14 y los 17 años, según refleja el documento publicado por Cáritas Diocesana de Tenerife, que expone que el 45% (17% mujeres y 28% hombres) de los/as pacientes que acuden al programa no cuentan con apoyo familiar, aunque vivan en un núcleo familiar. El perfil mayoritario, no obstante, se sitúa en pacientes con edades comprendidas entre los 46 y los 55 años (37%). Además, casi el 50% presenta un familiar de primer rango alcohólico, por lo que existe una mayor vulnerabilidad a desarrollar la enfermedad.

Actualmente, el número de pacientes que se encuentran en exclusión social es del 20% (4,8% mujeres y 15,2% hombres); un 25% viven solos y el 15% en centros de acogida, frente al 60% que viven con sus unidades familiares.

Señalar también que en el diagnóstico de los pacientes que han recibido tratamiento de desintoxicación, deshabituación y rehabilitación alcohólica, un 95% presenta Dependencia Alcohólica (29% mujeres y 66% hombres) y un 5% consumo abusivo (2% mujeres y 3% hombres).

Según explican las responsables de Drago, destaca el aumento de las personas que acuden al Programa que presentan Patología Dual, un 60,4% (23,8% mujeres y 36,6 hombres); es decir, tienen un trastorno adictivo que coincide con un trastorno psiquiátrico.

En cuanto a la situación laboral, el mayor porcentaje de afectados está desempleado, habiendo trabajado antes, o es pensionista, con un 53,66% (26,83% cada sector).

Subvencionado por la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, el proyecto Drago trabaja desde un enfoque biopsicosocial, a través de un equipo interdisciplinar formado por una médica, una psicóloga y una trabajadora social. Desde 2009, la cifra de personas atendidas en el recurso que gestiona Cáritas Diocesana de Tenerife ha crecido cerca de un 40%.

Proyecto Drago es la única unidad específica en la atención de los trastornos por consumo de alcohol de la Red de Drogodependencias que existe en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Ofrece orientación, información, valoración y derivación a otros recursos si fuera necesario, así como tratamiento médico, psicológico y social en terapias individuales y grupales, además de asesoramiento en prevención de drogodependencias. También participa en campañas de sensibilización y lleva a cabo acciones formativas.

En lo que va de año, dos de cada diez pacientes atendidos ya recibieron el alta terapéutica, mientras que un 47,7% está en tratamiento para recibirla. Uno de estos casos de recuperación es el de María (nombre ficticio dado para preservar su intimidad). Según explica, empezó pensando que una copita no le hacía daño, “pero al cabo del tiempo esa copita se convirtió en lo más habitual de mi vida”.

“Me encontraba en unas circunstancias que equivocadamente me llevaron a refugiarme en el alcohol. Pero en realidad no era yo; no me cuidaba, se me olvidaban las cosas, … No quería reconocer lo que me estaba pasando hasta que desperté gracias a la ayuda de mi familia y del proyecto Drago”, recalca María, quien reconoce que ahora se encuentra “liberada”, porque “el alcohol ya no forma parte de mi vida”. “Ahora soy la persona que quiero ser. Soy yo misma; me cuido, me arreglo y soluciono los pequeños y grandes problemas y decido como quiero que sea mi vida sin que una sustancia tóxica me de fuerza para actuar”, sentencia.

En la misma línea se manifiesta Pablo, quien reconoce que “bebía como un descosido para olvidar mis problemas; nada más saltar de la cama buscaba algo que tomar”. El comienzo del tratamiento fue muy difícil, pero gracias a la ayuda de mi familia y de las profesionales de Drago, y tras un proceso muy lento y con mucho sacrificio, salí adelante. Ahora llevo ya más de 4 años sin beber y mi vida ha cambiado por completo. Soy la persona que quiero ser y soy feliz”, concluye.

 

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