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OPINIÓN | El tren se paró | Óscar Izquierdo

Lo de dilatar el tren en Tenerife es vergonzoso, a la vez que indignante, por no calificarlo directamente como una traición a la isla, que es lo que ha sucedido ciertamente. Lo venimos advirtiendo desde hace casi cuatro años, desde el comienzo de la actual Legislatura y tras la moción de censura, que dio el poder del Cabildo al POSE y Ciudadanos, con apoyo externo de Podemos-Si Se Puede. Estos últimos, han dicho que no al tren aquí, pero en Gran Canaria, son los abanderados del proyecto. Una contradicción difícil de explicar y peor de entender. La aclaración, por llamarla de alguna manera, que han dado, absurda y rocambolesca, por supuesto poco creíble, es que allí se incluyó el apoyo al tren en el pacto de gobierno del Cabildo de Gran Canaria y en nuestra isla, se negó en el pacto de apoyo al Gobierno Insular. Es decir, lo que ha prevalecido verdaderamente, son puramente estrategias personales y partidistas, nada de defensa del medio ambiente y del territorio, eso les parece secundario, para ellos y ellas, lo primero es sobrevivir políticamente, después ya si eso, viene la sostenibilidad.

Han sido casi cuatro perdidos, por tácticas de partido, egos personales, conservación del poder, conseguir subvenciones por doquier para sus prioridades ideológicas e imposición de un ideario morado, que defiende el transporte aéreo, la hemeroteca lo puede demostrar fehacientemente, por cierto, el más contaminante y en cambio, rechaza el transporte colectivo guiado más sostenible del planeta en la actualidad, como es el tren. No se entiende su postura negacionista, si no va acompañada con el fin de paralizar el crecimiento económico y desarrollo social de Tenerife, quizás con el agravante de impulsarlo en otra isla.

La descarbonización y el cuidado de nuestro medio ambiente pasa obligatoriamente por el tren, ya que actualmente no emplea combustibles fósiles, reduciendo el consumo de energía, acudiendo a fuentes renovables. En toda la Unión Europea, se fomenta la utilización del tren, tanto de cercanías, media o larga distancia, porque sencillamente, es lo más eficiente y ecológico, para una movilidad medioambiental posible y recuperadora. Cuando aparecen los “entendidos”, que señalan que, en un territorio limitado como nuestras islas, no es conveniente, ni rentable su implantación, saben perfectamente que no dicen la verdad, porque siguiendo su razonamiento noista, habría que desaparecer la mayoría de la red ferroviaria en casi todo el mundo. Van contracorriente y lo más simpático, es que es a su propia corriente ecosocialista, a la que defenestran rechazando el tren en Tenerife.

En su momento, fue el Cabildo de nuestra isla quien empezó con los tramites, estudios y proyectos, iba todo muy bien, adelantando en colaboración con el Gobierno Central, después, por los motivos ya reseñados anteriormente, Gran Canaria ha tomado la iniciativa, nos adelanta y ya ni la vemos. Su Cabildo, ya somete a información pública el proyecto de construcción de la línea ferroviaria entre Las Palmas y el Sur, con una longitud de 58 kilómetros y 11 estaciones, su presupuesto de construcción supera los 1.490 millones de euros, siendo totalmente sostenible, porque dependerá de un parque eólico asociado, teniendo previsto empezar a funcionar en el año 2026. Igualito que en Tenerife, donde nada se sabe, todos callados, ninguno quiere dar el paso adelante que se necesita para recuperar el tiempo y tomar la iniciativa perdida, están esperando a ver que pasa después de las próximas elecciones, a celebrar el próximo año. La isla les importa un bledo, sólo piensan, hacen y actúan resguardando sus intereses personales, políticos, sueldos y poder. Los culpables tienen nombres y apellidos, los partidos también siglas conocidas, que se sepa públicamente.

Oscar Izquierdo es Presidente de FEPECO

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