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OPINIÓN | Un plan de acción sobre ruidos | Salvador García Llanos

Siempre son respetables, desde su formulación teórica, los intentos de mejorar las condiciones de vida de las ciudades. La pérdida de valores, en general, la masificación, la contaminación –incluida la acústica- y la insuficiencia de espacios libres, recreativos o deportivos, a las que habría que añadir un comportamiento cívico descuidado o irresponsable ante hechos que son beneficiosos para la colectividad, desvirtúan la calidad de vida y hacen de las ciudades espacios menos atractivos y, por supuesto, menos saludables.

El Puerto de la Cruz se ha enfrentado desde hace años a problemas de ruidos. Ha habido una suerte desigual a la hora de tratarlos o de superarlos. No es fácil, teniendo en cuenta la naturaleza y las características de la ciudad, resumidas en su condición de destino turístico y, por consiguiente, de prestación de servicios y de animada vida nocturna, al menos en algunas zonas. Algunos intentos se han producido para acabar con volúmenes altos en interiores que trascendían al exterior. Y aquí, con la continuidad de la diversión, las concentraciones o las conversaciones en alta voz (que de madrugada se amplifican solas), la situación siempre tuvo una complicada solución. Es cierto que los esquemas y los hábitos de la diversión nocturna han ido cambiando a lo largo de las últimas décadas. Hay que tenerlo en cuenta.

Ahora, el área de Ciudad Sostenible y Planificación del Ayuntamiento de Puerto de la Cruz ha avanzado la contratación de un Estudio acústico y Plan Zonal para áreas sensibles al ruido, que ofrezcan un diagnóstico riguroso de la realidad actual en el municipio.

“Para continuar trabajando desde lo local hacia un desarrollo sostenible, el Ayuntamiento debe tener en cuenta de manera integral la problemática que el municipio viene sufriendo con la contaminación acústica”, explica el concejal David Hernández. Por ello, “esta contratación tiene como objetivo definir un Plan de acción que tenga en cuenta la situación real acústica del municipio, así como la identificación de las zonas acústicas sensibles de protección.”

Bueno, ese es el intento del que hablamos al principio. Veamos si, a largo plazo, surte efectos positivos. Este Estudio y Plan de Zonificación, que se desarrollará a lo largo de nueve meses, abordará diferentes zonas del casco y la periferia como áreas de análisis. El documento deberá establecer la zonificación acústica en cumplimiento de lo estipulado en el Real Decreto 1367/2007, en lo referente a zonificación acústica, objetivos de calidad y emisiones acústicas. Será interesante contrastar los resultados, teniendo en cuenta, por ejemplo, que hay zonas de ocio que, por las razones que sea, se han ido trasladando, desde Martiánez a plaza del Charco, por ejemplo.

El concejal Hernández hace hincapié «en el compromiso del área con el desarrollo urbano sostenible que, además de los programas de sensibilización ambiental y proyectos de ahorro energético y disminución de las emisiones de CO2 que ya se vienen ejecutando, trabaja también por tener un papel más activo en el control de otras formas de contaminación como es la acústica».

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