FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Agresiones a periodistas | Salvador García Llanos

Como se ponga de moda esto de agredir a reporteros y periodistas que cubren manifestaciones o convocatorias públicas, mal vamos. Primero fue en Barcelona, días pasados, cuando una operadora de cámara ‘freelance’, contratada por TVE para recoger el desarrollo de la Diada, fue insultada, agredida y empujada al suelo por dos mujeres que no querían que llevara a cabo su trabajo.

Después, en Tordesillas (Valladolid), una reportera y un cámara de Cuatro Televisión, a quienes fue asignado el seguimiento de la festividad del Toro de la Vega, se vieron sorprendidos cuando un grupo de ciudadanos les atacó mientras intentaban establecer conexión con la conductora del programa ‘Cuatro al día’. Hubo algo más que tensión en las imágenes que se pudieron observar.

Mal vamos, decimos, si esto se pone de moda. Los periodistas que están en plena faena no son un pim-pam-pum en los que descargar el enfado o el ánimo bronquista de quienes estén en desacuerdo con el motivo de una convocatoria o con la cobertura de un hecho noticioso. Es probable que quienes protagonicen estas escenas violentas y desagradables sean los primeros en lamentar o criticar que el medio correspondiente no haya ofrecido información sobre tal hecho.

El Consejo de Informativos de Radiotelevisión Española  ha señalado que “rechaza y condena todas las agresiones a los profesionales de la información en el ejercicio de su trabajo” y ha recordado que “el derecho a la libertad de información es compatible con el derecho a la libertad de expresión, en este caso de manifestación”.

Por eso, Defendemos el derecho a informar de periodistas, reporteros gráficos y demás profesionales de los medios de comunicación y pedimos respeto a la sociedad para ejercer libremente, sin violencia, sin agresiones ni insultos, este derecho esencial”, ha propugnado el Consejo.

Por su parte, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) señaló que “la agresión supone un ataque intolerable a la libertad de expresión y de información, pilares fundamentales de la democracia”.

En un comunicado, la FAPE defiende el derecho de los periodistas a informar libremente en toda circunstancia y lugar.

Independientemente del medio en que un periodista trabaje -dice- cualquier agresión que sufra, ataca directamente el derecho fundamental de los ciudadanos a recibir información veraz.

Precisa que “sin libertad de información desaparece el resto de libertades  y se cercena el pluralismo necesario e imprescindible para que los ciudadanos puedan formarse su propia opinión”.

Estas nuevas agresiones a periodistas confirman que el ejercicio libre del periodismo está sufriendo graves limitaciones en Cataluña, lo que no solo debe preocupar a las organizaciones profesionales del sector, sino también a los responsables públicos y a los ciudadanos.

“Los que protagonizan o promueven las agresiones a periodistas buscan imponer un velo de silencio sobre la información, objetivo que es inaceptable en un sistema democrático como el nuestro”, concluye la FAPE.

Un poco de racionalidad y civismo no viene mal, ¿verdad?

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