FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | Repescando cabreados | Francisco Pomares

Román Rodríguez presentó el sábado un renovado comité local de la difunta Nueva Canarias, hoy Bloque Canarista, acompañado del concejal de Las Palmas Pedro Quevedo, de la vicepresidenta del Parlamento, Esther González, de la alcaldesa de Telde, Carmen Hernández y del secretario de Implantación Territorial y coordinador Insular del partido en Tenerife, Valentín Correa, que es también casualmente secretario de doña Esther. Eligieron para la presentación del comité local canarista un territorio bien conocido por Román, el Hotel Escuela de Santa Cruz, propiedad del Gobierno de Canarias, y Román se dio allí un discreto baño de multitudes de importación presentando su organización tinerfeña y sus nuevos fichajes en un estupendo publirreportaje en formato noticioso que le hizo la tele. Porque donde manda patrón obedece moreno.

El partido de Román no ha logrado nunca tener una presencia potente en Tenerife, pero hay que reconocerle al hombre el gran esfuerzo que hace cada vez que se acercan las elecciones. Su estrategia tradicional se basa en un doble mecanismo: por un lado, si puede, cierra acuerdos con partidetes locales menores, que aportan al suyo un puñado de votos y una presencia en el terreno que –siendo muchas veces insuficiente para obtener siquiera un concejal- es mayor de la que Román por sus propios medios podría tener. La otra estrategia romanita es ir recogiendo descontentos de los partidos con más presencia en Tenerife, o exiliados de estos. Tiene el hombre una extraordinaria capacidad para fichar gente cabreada, a la que presenta encabezando listas que no colocan ni un concejal. Y lo que suele ocurrir entonces es que el cabreado se cabrea aún más y se va. En las candidaturas de Nueva Canarias en Tenerife han participado personas como el a ratos socialista Santiago Pérez, que fue candidato al Parlamento y al ayuntamiento de La Laguna en 2015, o Juan Miguel Mena -excandidato por Sí Se Puede en 2011, que fue por Nueva Canarias en 2019-, o Hilario Rodríguez, un popular independentista y ex concejal de ATI, que en la pasada legislatura –cabreado porque Bermúdez no le dejaba repetir- se presentó para quitarle a Bermúdez unos votos en su distrito. No fueron muchos: con apenas el 1,7 por ciento, Nueva Canarias quedó como octava fuerza política en la ciudad, y no consiguió colocar a Hilario, que sumó apenas 1.488 solo, la mitad de los que sacó Vox. Por poner un ejemplo.

Pero Román es inasequible al desaliento y para esta ocasión, ha tirado de un trío de damas: dos de La Laguna y una de Santa Cruz. En La Laguna Román ha repetido lo de Hilario, pero esta vez fichando para la alcaldía a Candelaria Díaz, que fuera número dos de Coalición en Aguere. Díaz estuvo también en la presentación del Hotel Escuela, acompañada de la defenestrada ex portavoz socialista del PSOE lagunero, Mónica Martín, que perdió en las primarias frente al actual alcalde Luis Yerai Gutiérrez. Y en Santa Cruz, Román ha dado con su plato fuerte: Odalys Padrón, una activa mujer que fue concejal por aquel partido que se llamaba Ciudadanos por Santa Cruz (no tenía nada que ver con el de Rivera y Arrimadas) y luego ha ido saltando por pequeños grupos de izquierdas –Alternativa Socialista, Socialistas por Tenerife…- que no consiguieron devolverle el acta.

Odalys es una mujer valiente y comprometida con sus causas, empecinada en la lucha contra la corrupción municipal, que ha tenido cierta mala suerte en sus elecciones al planificar su carrera política. Probablemente no logre superar ese cinco o seis por ciento de electores chicharreros, que podrían llevarla de nuevo al Salón de Plenos de la casa de los Dragos. Pero al menos le va a ser útil a Román para juntar unos votillos y vender durante la campaña que su divorcio con Tenerife ha concluido.

Falta aún saber qué hará Enrique Arriaga, tentado por Román Rodríguez para incorporarse a la candidatura insular de Nueva Canarias. Quienes conocen bien al vicepresidente del Cabildo tinerfeño, saben que no va a perder el tiempo presentándose de nuevo por Ciudadanos, pero parece que tampoco desea protagonizar un triple salto mortal desde el centralismo ciudadano al nuevo canarismotransversal de un partido que todavía hoy se define como “el ala izquierda del nacionalismo canario y el ala nacionalista de la izquierda canaria”. Quizás Arriaga se coaligue con Román desde un partido de próxima creación.  Hay quien dice que se lo está pensando.

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