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OPINIÓN | El fin de la Moratoria Concursal | Juan Miguel Munguía Torres

Desde el estallido de la pandemia en marzo del 2020, muchos autónomos y pequeñas y medianas empresas han luchado para mantenerse a flote ante una economía que no para de azotarles de una manera desmedida.

Un buen balón de oxígeno del que disponían estos empresarios era la moratoria concursal, que ya ha disfrutado de sus últimos días de vida. Moratoria concursal, o lo que es lo mismo, la exención del deber de solicitar la declaración de concurso que recae sobre el deudor que se encuentre en estado de insolvencia, así como la inadmisión a trámite de las solicitudes de concurso necesario que presenten los acreedores.

Si el empresario tiene que comprar más caro, tiene que vender más caro, y por efecto vende menos, con lo que su economía se resquebraja, Vienen las pérdidas y, con ello, la insolvencia.

Ahora todos aquellos autónomos y empresas que se encuentren en estado de insolvencia, ya sea actual o inminente, volverán a disponer de ese plazo de dos meses desde su finalización para iniciar, bien acuerdos de refinanciación, bien acuerdos extrajudiciales de pagos, o bien el concurso de acreedores. No olvidemos, que estos dos primeros son posibles pasos previos o preconcursales que requieren de su estudio previo para evitar y si no se quieren sufrir las nefastas consecuencias legales de su incumplimiento.

munguia@munguiaabogados.com

 

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