FIRMAS

OPINIÓN | Esperar el turno | Pablo Zurita Espinosa

Escuchar a la oposición genera enorme desasosiego. Declaran sin rubor que el Gobierno de Canarias podría hacer algo que no hace para paliar las consecuencias de la inflación en la que está inmersa la economía occidental. Por pura estulticia, sugieren, y dan a entender que ellos sí que sabrían qué hacer. Todo adornado de elegantes adjetivos que describen la tremenda incompetencia pero sin traspasar la línea de la grosería -ser de derechas sin perder la compostura- porque “esta gente de izquierdas desconoce de economía y son unos manirrotos que nos inflan a impuestos”.

Si supieran lo que hay que hacer, ¿por qué no lo dicen?, en pro del bien común o en pro de las grandes corporaciones que se afanan en defender. No, nunca lo harían, ofrecer una solución si la tuvieran, porque cuando las cosas van bien la gente le vota a los que están e interesa que vayan mal para que la gente piense que resulta necesario el cambio. Estrategia política básica muy cutre y lamentable. Pero en realidad la derecha no sabe: la inflación es un fenómeno económico complejo contra el que los países luchan mal cada uno por su cuenta, poco que hacer en clave local, interviene el Banco Central Europeo, los mercados se revolucionan y los tiburones de las finanzas se ponen las botas.

Ser conservador debe ser muy gratificante, nada que arriesgar, nada que perder, sentaditos, criticando. Pero cuando la pandemia nos llevó al cero turístico, los ERTE salvaron el pescuezo de empresarios y trabajadores, y después vinieron las ayudas para saldar deudas, abonadas con dinero público, sí, vaya, con dinero de los impuestos. Y todavía algunos sectores como la ganadería, para sobrevivir, necesita subvenciones directas para contrarrestar la coyuntura mundial del mercado de las materias primas. Políticas progresistas, sí, claro. Y menos mal.

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